González y Machado reciben el Premio Broseta en Valencia: la lucha venezolana por la democracia llega al corazón de la transición española

El president Pérez Llorca ensalzó en Valencia los valores compartidos entre el jurista Broseta y los líderes opositores venezolanos galardonados.

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Pérez Llorca
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Hay premios que son un simple reconocimiento. Y hay premios que son una declaración política. El XXXIV Premio de Convivencia de la Fundación Manuel Broseta, entregado este año a los líderes opositores venezolanos Edmundo González y María Corina Machado, pertenece claramente a la segunda categoría. El acto, celebrado en Valencia y presidido por el president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, convirtió un salón de gala en un escenario de memoria democrática: la del jurista español asesinado por ETA hace más de tres décadas y la de quienes hoy, a miles de kilómetros, enfrentan otra forma de violencia política.

Un premio con historia y con peso político

La Fundación Broseta fue creada en 1992 en homenaje a Manuel Broseta, político y jurista español asesinado ese mismo año por la organización terrorista ETA, que mató a casi mil personas durante las más de seis décadas que estuvo activa en España. Desde entonces, el galardón que lleva su nombre se ha convertido en uno de los reconocimientos más significativos del panorama cívico español. En ediciones anteriores, el premio ha recaído en el tenista español Rafael Nadal, la activista paquistaní Malala Yousafzai o el expresidente de la Comisión Europea, el francés Jacques Delors. Una lista que dice mucho sobre el tipo de figura que la fundación quiere honrar: personas que, desde ámbitos distintos, han apostado por la convivencia cuando hacerlo no era fácil ni cómodo.

En esta edición, el jurado reconoció a González y Machado por "la labor que están desempeñando por la lucha de todos los valores en Venezuela." María Corina Machado, nacida en Caracas en 1967, es considerada la principal líder opositora dentro de su país, donde permanece oculta. Por su parte, Edmundo González Urrutia, nacido en La Victoria en 1949, reside exiliado en España desde septiembre de 2024, tras la emisión de una orden de detención en su contra después de haberse postulado como candidato opositor en las presidenciales, en las que Nicolás Maduro se proclamó vencedor.

Este reconocimiento llega una semana antes de la entrega del Premio Nobel de la Paz a la opositora venezolana, que viajará a Noruega acompañada de varios dirigentes latinoamericanos. La coincidencia no es anecdótica: sitúa a Machado en el epicentro de la agenda democrática internacional en un lapso de apenas días.

Pérez Llorca traza el hilo entre Broseta, España y Venezuela

El president de la Generalitat no fue al acto a hacer bulto. Su intervención trazó una línea directa entre la historia reciente de España y el presente de Venezuela, apelando a una memoria compartida que pocos en la sala podían ignorar. Para Pérez Llorca, las figuras de González y Machado encarnan los mismos principios que guiaron a Broseta: la defensa de la democracia desde la legalidad y la renuncia a la violencia como instrumento político.

"La libertad nunca puede construirse desde la imposición, sino desde el respeto, el acuerdo y la ley, tal y como entendemos los que defendemos la democracia, porque ninguna sociedad democrática puede crecer desde el miedo." - Juanfran Pérez Llorca, president de la Generalitat Valenciana

El president también recuperó la memoria de la propia transición española para conectarla con la situación venezolana: "En los peores momentos de nuestra historia reciente, los españoles dijimos que nuestra libertad no era negociable; la misma que seguimos reclamando para el pueblo venezolano y que exigieron sus ciudadanos en las urnas cuando eligieron a Edmundo González." Una frase que no solo mira a Caracas, sino que interpela directamente a quienes vivieron de primera mano el proceso de democratización en España.

El mismo valor, dos contextos distintos

¿Qué tienen en común un catedrático de Derecho asesinado en Valencia en 1992 y dos líderes opositores que hoy pugnan por la democracia en Venezuela? Para Pérez Llorca, la respuesta es clara: la elección de la vía pacífica e institucional frente a la adversidad. "Si Broseta dedicó su vida a la defensa de la democracia desde el Derecho, Edmundo González y María Corina Machado lo han hecho desde la legitimidad de las urnas", señaló el president, destacando que "sus figuras representan la voz serena, responsable y valiente que, ante la adversidad, han elegido la vía pacífica, institucional y electoral para expresar su voluntad."

La decisión de premiar a Edmundo González y María Corina Machado se tomó considerando el momento que atraviesa Venezuela y el contexto de persecución al que se enfrentan los referentes opositores. El presidente del jurado, Jordi Sevilla, destacó que los dos premiados "luchan por los presos políticos en la dictadura venezolana", al tiempo que subrayó que "este es un momento delicado para apoyar a quienes luchan en Venezuela." Esa palabra —delicado— resume con precisión lo que el premio quiere decir: que reconocer la lucha por la democracia en Venezuela, hoy, tiene un coste político que la Fundación asume sin ambages.

La memoria de Broseta, patrimonio de todos

Pérez Llorca cerró su intervención poniendo en valor el trabajo sostenido de la Fundación Manuel Broseta, cuya tarea, dijo, "permite que la memoria del profesor siga siendo patrimonio de todos los valencianos, españoles y demócratas del mundo, sin distinción alguna." Y añadió que el premio "honra la convivencia, cuya existencia verdadera no es posible sin libertad, justicia, pluralismo político y respeto a la voluntad soberana de la ciudadanía."

Son palabras que, pronunciadas en el aniversario del asesinato del jurista valenciano, adquieren una dimensión especial. La fecha de entrega del galardón —el 15 de enero— no es un capricho ni un gesto de oportunismo, sino la fijada todos los años para la ceremonia, ya que coincide con la del asesinato de Manuel Broseta a manos de ETA en 1992. Así, cada año, Valencia convierte el dolor de una pérdida concreta en un acto de afirmación democrática universal. Esta edición, con Venezuela como foco y con González y Machado como protagonistas, ha vuelto a demostrar que la convivencia no es un valor abstracto: es una apuesta diaria, a menudo arriesgada, que merece ser reconocida.