Había demasiado en juego para que el acto fuera un mero trámite. La planta de Ford en Almussafes, uno de los grandes pilares industriales de la Comunitat Valenciana desde su apertura en 1976, cerró 2025 como su peor año en términos de producción desde que echó a andar, con apenas 98.500 vehículos fabricados pese a una capacidad instalada de 400.000 unidades. El acuerdo rubricado esta semana entre Ford y el grupo automovilístico chino Geely llega, por tanto, como una bocanada de aire fresco para una factoría que llevaba meses aguantando la respiración.
Un pacto que blindan 19.000 puestos de trabajo
El president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, visitó la factoría de Almussafes para arropar el anuncio junto al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el presidente de Ford Europa, Jim Baumbick, y el vicepresidente de Geely Auto Group, Alex Nan. La imagen era elocuente: tres niveles de poder político y dos de los grandes actores de la industria del automóvil compartiendo escenario en una planta que, hasta hace poco, vivía bajo la incertidumbre del ERTE RED y la sombra de un posible desmantelamiento productivo.
"Este acuerdo garantiza el futuro de más de 4.000 empleos directos y permitirá mantener una amplia red de empresas proveedoras y auxiliares que generan alrededor de 15.000 puestos de trabajo indirectos" - Juanfran Pérez Llorca, president de la Generalitat Valenciana
En total, el pacto pone bajo paraguas a más de 19.000 empleos, una cifra que convierte a Almussafes en algo más que una fábrica: es, en la práctica, el sustento económico de toda una comarca. Para Geely, producir dentro de la Unión Europea supone evitar los aranceles impuestos por Bruselas a los vehículos eléctricos importados desde China y disponer de una plataforma industrial consolidada para abastecer al mercado europeo. Para Ford, la ecuación es igualmente rentable: el acuerdo habría llevado a la firma asiática a quedarse con la planta Body 3 de la factoría valenciana, con el fin de fabricar en esa zona un vehículo propio y otro para Ford.
Un giro estratégico después de años de caída libre
El contexto hace más relevante aún la noticia. Desde 2024, las instalaciones valencianas solo producen el Ford Kuga, tras la salida de la furgoneta Transit y del modelo Mondeo. El pasado ejercicio fue el peor año de Almussafes en términos de fabricación desde que se puso en marcha la planta en 1976, según datos de UGT, sindicato mayoritario en la factoría. Y mientras la producción se desplomaba, cerca de 4.142 trabajadores de la planta llevan desde el 1 de enero de 2025 acogidos al Mecanismo RED, previsto hasta diciembre.
En ese escenario de fragilidad, la llegada de Geely no es un capricho empresarial: es una necesidad estratégica para ambas partes. Bloomberg reveló el pasado febrero que ambas compañías mantenían conversaciones para compartir capacidad industrial en Europa, incluyendo el uso de la planta de Almussafes. Lo que entonces era un rumor con fuente fiable, esta semana se ha convertido en un hecho.
El Consell reivindica su papel en la atracción de inversión
Pérez Llorca no desaprovechó la ocasión para reivindicar la hoja de ruta económica del Consell. A su juicio, iniciativas como esta demuestran que la Comunitat Valenciana es "un territorio de oportunidades donde se crea empleo y riqueza", y enumeró las palancas que, según él, han contribuido a crear un entorno atractivo para los inversores: bajada de impuestos, seguridad jurídica, estabilidad institucional, incentivos fiscales, simplificación administrativa, formación especializada y apoyo a las infraestructuras estratégicas.
El president también subrayó que la Comunitat Valenciana es uno de los grandes motores económicos de España, aunque no dejó pasar la oportunidad de recordar que ese papel lo ejerce "a pesar de la infrafinanciación". Una pulla que, en pleno contexto de debate sobre el modelo de financiación autonómica, aterrizó con fuerza política.
Los trabajadores, en el centro del diálogo
Más allá del acto institucional, Pérez Llorca mantuvo una reunión directa con los representantes del comité de empresa y de Ford España. En esa mesa se sentaron el presidente del Comité de Empresa, Carlos Faubel, el presidente de UGT Ford, José Luis Parra, el director de Recursos Humanos de Ford España, Eduardo Guillamón, y la directora adjunta de fabricación, Lucía Hernández. También estuvieron presentes varios consellers del Consell, entre ellos José Díez, Vicente Martínez Mus, José Antonio Rovira y Marián Cano.
El gesto no es menor. Que el máximo representante autonómico se siente con el comité de empresa el mismo día en que se anuncia un acuerdo de esta envergadura es una señal de que los trabajadores no son, esta vez, los últimos en enterarse. Almussafes lleva demasiados años acumulando sobresaltos como para que nadie en la planta se fíe solo de los titulares: ahora toca esperar a que el acuerdo se traduzca en turnos completos, en líneas de montaje activas y en familias que puedan planificar su futuro sin mirar el calendario del ERTE.


