El valenciano llega a siete municipios castellanohablantes: la Conselleria habilitará nuevas líneas en colegios de Buñol, Segorbe y otras cinco localidades para el próximo curso

La Conselleria de Educación habilitará unidades en valenciano en siete municipios castellanohablantes para el curso 2026/2027, respondiendo a la demanda de las familias.

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Niños entrando al colegio.
Niños entrando al colegio.

Que el valenciano sea la lengua minorizada en algunos rincones de la Comunitat es una realidad con décadas de historia. Pero que familias de municipios históricamente castellanohablantes reclamen que sus hijos se escolaricen en esa lengua es, también, un hecho cada vez más presente. La Conselleria de Educación, Cultura y Universidades dará respuesta a esa demanda el próximo curso: para 2026/2027, habilitará unidades en lengua base valenciano en siete localidades de predominio castellanohablante —Buñol, Chelva, Loriguilla, Marines, Navarrés, Villar del Arzobispo y Segorbe— donde, hasta ahora, esa opción no existía o estaba inactiva.

Qué cambia exactamente en cada colegio

Los cambios no son uniformes: cada municipio presenta una casuística distinta, y la Conselleria ha optado por soluciones a medida. En Buñol y Chelva, el CEIP San Luis y el CEIP Virgen del Remedio, respectivamente, pasarán su línea de tres años de Educación Infantil del castellano al valenciano. Lo mismo ocurrirá en Villar del Arzobispo, aunque en este caso el cambio afecta al primer curso de Educación Primaria en el CEIP Maestro Fernando Montero Castellano.

En otros tres municipios —Loriguilla, Marines y Segorbe— la situación es diferente: no se trata de convertir una línea existente, sino de crear una nueva unidad de tres años en valenciano en los colegios W.A. Mozart, Castillo del Real y Pintor Camarón, respectivamente. Y en Navarrés, el CEIP San José de Calasanz activará una unidad en valenciano que llevaba tiempo sin funcionar por falta de demanda suficiente. Ahora esa demanda existe.

La clave está en la demanda: qué dice la ley

El marco legal que regula esta decisión es doble. Por un lado, la Ley de Libertad Educativa, aprobada por les Corts Valencianes, sustituyó a la anterior ley de Plurilingüismo impulsada en 2018. Esta norma establece una regulación de la educación plurilingüe que diferencia los territorios de predominio lingüístico valenciano y castellano, y reconoce el derecho de las familias a elegir la lengua base. En las zonas castellanohablantes, la enseñanza se imparte por defecto en castellano, pero abre la puerta a habilitar líneas en valenciano cuando se acredite una demanda mínima de alumnado.

Por otro lado, esa misma filosofía ya estaba recogida en la Ley 4/1983, de 23 de noviembre, d'Ús i Ensenyament del Valencià, que estableció que la incorporación del valenciano en territorios castellanoparlantes debía hacerse de forma progresiva, respetando su situación sociolingüística particular. Cuarenta años después, esa progresividad se sigue aplicando.

"La Conselleria asumió la necesidad de analizar de forma individualizada la situación de cada municipio, y en aquellos casos en los que existe suficiente demanda y es viable crear unidades, se están atendiendo las solicitudes para ajustarse a la demanda de las familias." - Ignacio Martínez Arrúe, director general de Ordenación Educativa de la Conselleria de Educación, Cultura y Universidades

Un modelo que mira a las familias, no a los idearios

El director general de Ordenación Educativa, Ignacio Martínez Arrúe, ha insistido en la importancia de valorar los datos en términos absolutos. No se trata de imponer ni de restringir: se trata de seguir la demanda real. La planificación educativa se efectúa a partir de los resultados de las preferencias de las familias, adaptada a las singularidades de cada zona. En ese sentido, los siete municipios beneficiados comparten un denominador común: hay padres y madres que quieren que sus hijos aprendan en valenciano, y ahora habrá un aula donde hacerlo.

El debate lingüístico en la educación valenciana sigue siendo uno de los más sensibles de la política autonómica. La política educativa valenciana está marcada por debates sobre el uso de las lenguas oficiales, la libertad de elección y las competencias de los centros educativos. En ese contexto, ampliar la oferta en valenciano en zonas históricamente castellanoparlantes no es un gesto menor: es una señal de que la demanda social empuja en una dirección que ninguna ley, sea cual sea su signo político, puede ignorar del todo.