El tejo más antiguo que los dinosaurios llega a los Viveros de València gracias a un proyecto europeo de rescate forestal

La Generalitat y el Ayuntamiento plantan dos tejos de ocho años en los Jardines del Real dentro del proyecto europeo LIFE Teixeres.

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Dos tejos de ocho años de vida acaban de echar raíces en los Jardines del Real de València, uno de los parques históricos más emblemáticos de la ciudad. Son pequeños todavía, pero representan algo mucho más grande: el intento de salvar una especie que ya existía en tiempos de los dinosaurios y que hoy sobrevive con dificultad en los rincones más recónditos de la montaña valenciana.

La Vicepresidencia Tercera y Conselleria de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación ha cedido al Ayuntamiento de València estos dos ejemplares de Taxus baccata —el nombre científico del tejo— junto con varias plantas del género Viburnum, especies que comparten el hábitat natural del árbol. La cesión la ha ejecutado el Centro para la Investigación y Experimentación Forestal (CIEF) y se enmarca en el proyecto europeo LIFE Teixeres, la iniciativa de conservación forestal más ambiciosa que se ha puesto en marcha hasta la fecha para recuperar esta especie en territorio valenciano.

Un árbol con historia milenaria en un parque con historia propia

Los Jardines del Real, conocidos popularmente como los Viveros, ocupan los terrenos donde se levantó el antiguo Palacio Real de València, destruido a comienzos del siglo XIX. Con cerca de 18 hectáreas de superficie, albergan centenares de especies arbóreas, arbustivas y ornamentales procedentes de diferentes partes del mundo. Es, en la práctica, un museo botánico al aire libre en pleno corazón de la ciudad. Sin embargo, hasta ahora el tejo tenía en él una presencia casi testimonial —y había sufrido la pérdida reciente de algunos ejemplares—, una paradoja llamativa para un espacio que presume precisamente de su diversidad vegetal.

La incorporación de estos nuevos ejemplares no es solo un gesto simbólico. Busca, también, acercar al ciudadano de a pie una especie que la mayoría asocia únicamente a bosques de montaña lejanos y a leyendas antiguas. Porque el tejo es, en efecto, un árbol cargado de historia: es uno de los árboles más longevos del planeta, destaca por la calidad excepcional de su madera y ha acumulado a lo largo de los siglos un importante simbolismo cultural y religioso que ha dado lugar a numerosas tradiciones y leyendas en toda Europa.

El proyecto que quiere salvar los bosques de tejo valencianos

LIFE Teixeres cuenta con un presupuesto total de 2.406.000 euros, de los que la Unión Europea aporta el 75%, y tiene como objetivo principal la mejora del estado de conservación y la capacidad de resiliencia de los bosques mediterráneos de tejo en el ámbito valenciano ante los efectos adversos del cambio climático. Las iniciativas del proyecto comenzaron a finales de 2021 y se alargarán hasta 2026.

LIFE Teixeres es la mayor intervención realizada hasta la fecha para la preservación del hábitat del tejo en territorio valenciano, con actuaciones en 55 puntos de 10 espacios de la Red Natura 2000, que abarcan un total de 230 hectáreas de superficie. El hábitat del tejo en el ámbito mediterráneo, identificado con el código Natura 2000 9580*, se considera prioritario por la Unión Europea. Sin embargo, se enfrenta a diversas amenazas en tierras valencianas: la fragmentación de sus poblaciones, el escaso reclutamiento de nuevos individuos, el ramoneo de herbívoros domésticos y silvestres, el cambio climático y los incendios.

En 2024, el proyecto logró la participación y asistencia de más de un millar de personas en las actividades presenciales que organizó a lo largo del año. Estas actuaciones están dirigidas a involucrar en el proyecto a distintos grupos de interés, desde la ciudadanía de las zonas en las que se están llevando a cabo actuaciones, hasta estudiantes, profesionales y expertos en la conservación y restauración ecológica.

Un árbol catalogado como 'vigilado' que busca su espacio en la ciudad

El tejo está catalogado como especie 'vigilada' por la normativa valenciana, un estatus que refleja la fragilidad de sus poblaciones naturales en la región, escasas y muy fragmentadas. No se trata de una especie exótica ni recién llegada: el tejo es un superviviente de eras remotas, cuando era abundante en los tiempos de los dinosaurios. Que hoy necesite protección urgente dice mucho sobre el impacto acumulado de siglos de presión humana y, más recientemente, del cambio climático.

La plantación en los Viveros tiene, además, una dimensión pedagógica evidente. Llevar el tejo al parque más visitado de la ciudad convierte cada paseo en una oportunidad de educación ambiental. Los visitantes y los centros educativos podrán conocer de cerca un árbol habitualmente asociado a bosques de montaña inaccesibles. Y los escolares que ya participan en las actividades del proyecto — más de 300 alumnos de diferentes etapas educativas y centros de las tres provincias valencianas participaron en 2024 — tendrán ahora una parada urbana donde seguir la pista a esta especie singular.

La iniciativa refleja, en definitiva, una tendencia cada vez más presente en las políticas ambientales: conectar la conservación forestal con la infraestructura verde urbana. Los grandes proyectos de recuperación ecológica ya no suceden solo en la montaña o en espacios naturales remotos. A veces, la semilla de un cambio más profundo se planta en el corazón de una ciudad, bajo la copa de un árbol que lleva millones de años resistiendo.