Detrás de cada uno de los 473 expedientes abiertos hay un niño, una niña o un adolescente que ha sufrido violencia sexual. En los seis primeros meses de 2026, el Servicio de Atención a Niños, Niñas y Adolescentes Víctimas de Violencia Sexual de la Comunitat Valenciana —conocido por sus siglas, SAANNA— ha dado respuesta a ese número de menores, una cifra que refleja, a la vez, el avance en la detección y la dimensión real de un problema que sigue siendo uno de los más silenciados de la infancia.
Más recursos, más capacidad de respuesta
La Conselleria de Servicios Sociales, Familia e Infancia ha destinado 974.545 euros a este servicio especializado, respaldado por un nuevo concierto social que ha permitido ampliar las plantillas de los tres equipos territoriales que operan en la Comunitat en un 20%. No es un dato menor: más profesionales significa menos tiempo de espera, atenciones más personalizadas y, en definitiva, una red de protección más sólida para quienes más la necesitan.
"El SAANNA se consolida como un referente en la intervención rehabilitadora para personas menores de edad que han sufrido este tipo de violencia." - Angélica Such, directora general de Familia, Infancia y Adolescencia de la Conselleria de Servicios Sociales, Familia e Infancia
El dato de 473 casos en seis meses no surge de la nada. En el primer semestre de 2024, el SAANNA ya había atendido en la Comunitat Valenciana un total de 470 casos, frente a las 422 personas atendidas en el mismo periodo de 2023, lo que representó un incremento del 10% respecto al ejercicio anterior. La tendencia, lejos de revertirse, se mantiene: la violencia sexual contra menores no ha dejado de aflorar, en parte porque los mecanismos para detectarla son cada vez más eficaces.
Psicólogos, trabajadores sociales y juristas: un equipo al completo
El SAANNA es un servicio específico de asistencia integral y especializada a niños, niñas y adolescentes que han sufrido violencia sexual en la Comunitat Valenciana. Su modelo de intervención se asienta sobre tres pilares profesionales: psicología, trabajo social y derecho. Los profesionales que trabajan en el SAANNA proporcionan una atención personalizada a cada menor con el fin de facilitar su recuperación y promover un desarrollo personal saludable.
El enfoque no se limita a tratar al menor afectado. El servicio también trabaja con el entorno familiar y convivencial, dotándolo de herramientas para acompañar la recuperación y evitar lo que en el ámbito especializado se denomina victimización secundaria: el daño adicional que puede causar una atención inadecuada, una denuncia mal gestionada o simplemente la incomprensión de quienes rodean a la víctima.
Hay otro flanco que pocos servicios abordan: el SAANNA también atiende casos de menores que han cometido actos de violencia sexual y que no son imputables por su edad. Es una dimensión incómoda pero necesaria: intervenir con los agresores más jóvenes es también, a largo plazo, prevención.
Coordinación con el sistema de protección
El SAANNA no trabaja en solitad. Sus equipos actúan de forma coordinada con el resto de servicios del sistema de protección de la Generalitat Valenciana, lo que permite que cada caso sea acompañado desde varios frentes de manera simultánea. El modelo de referencia internacional en este ámbito es el llamado Barnahus o «Casa de los Niños», un recurso en forma de espacio amigable que agrupa en un mismo lugar a todos los agentes que intervienen en un caso de violencia contra la infancia, evitando que el niño o la niña tenga que revivir su experiencia a través de múltiples declaraciones.
El incremento de casos atendidos refleja el impacto de los esfuerzos en la detección de abusos sexuales, así como una mayor sensibilización social y una intervención más eficaz desde los ámbitos psicológico, social y jurídico. Dicho de otra forma: que haya más casos registrados no es necesariamente una mala noticia. Puede ser la señal de que la sociedad ha empezado a mirar donde antes prefería no hacerlo.
El reto ahora es sostener ese avance en el tiempo. La ampliación de plantilla, la inversión renovada y la consolidación institucional del SAANNA apuntan en esa dirección. Porque recuperar a un menor que ha sufrido violencia sexual no es solo una cuestión de justicia: es también una inversión en el tipo de adultos —y de sociedad— que se quiere construir.


