El president Pérez Llorca reconoce al transporte por carretera valenciano como columna vertebral de la economía: 56.000 empleos y el 4% del PIB regional

Pérez Llorca participó en la festividad de San Cristóbal de FVET y reafirmó el apoyo del Consell al sector con bajada de impuestos y mejoras en ITV.

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El presidente Pérez Llorca en la festividad de San Cristóbal de FVET
El presidente Pérez Llorca en la festividad de San Cristóbal de FVET
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Detrás de cada naranja que llega a un supermercado alemán, de cada pieza de cerámica que se carga en el Puerto de València o de cada paquete que aparece en la puerta de casa hay un camionero. Y detrás de todos ellos, un sector que sostiene silenciosamente buena parte de la economía valenciana. El president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, aprovechó la festividad de San Cristóbal —patrón de los transportistas— para reconocer públicamente ese trabajo en un acto organizado por la Federación Valenciana de Empresarios del Transporte y la Logística (FVET).

Un sector que mueve más que mercancías

El transporte por carretera no es un sector más en la Comunitat Valenciana. Alcanzó en 2023 una cifra de negocio de 5.975 millones de euros, consolidándose como un pilar estratégico de la economía autonómica. Para ponerlo en perspectiva: representa aproximadamente el 4% del PIB valenciano, emplea a casi 57.000 personas y es esencial para sectores como la cerámica, la automoción, la alimentación y la agricultura. Un músculo productivo que, además, ha demostrado una notable resiliencia: pese al impacto de la pandemia, la actividad registró una caída moderada en 2020 y recuperó máximos históricos en 2022, con un crecimiento del 24,14%.

La vocación exportadora de la economía valenciana depende en gran medida de esta cadena. Las ventas exteriores representan el 27,3% del PIB regional, y toda esa maquinaria exportadora necesita una logística eficiente que conecte la producción industrial, agrícola y manufacturera con los puertos y los principales mercados nacionales y europeos. Dicho de otro modo: sin camiones, la economía valenciana no llega a ningún sitio.

Pérez Llorca recibe la insignia de San Cristóbal

En el acto celebrado con motivo de la festividad del patrón, el president Pérez Llorca recibió de manos de Carlos Prades, presidente de FVET, la insignia de San Cristóbal, un gesto simbólico que subraya la voluntad del Consell de estrechar lazos con el sector. Al encuentro también asistieron el vicepresidente tercero y conseller de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación, Vicente Martínez Mus, y la Fallera Mayor de València, Carmen Prades.

El jefe del Consell agradeció la contribución del sector a la actividad económica y a la cohesión territorial de la Comunitat Valenciana, y trasladó el compromiso del Govern con medidas concretas: bajada de impuestos, aumento de plantillas en los servicios de ITV y la construcción de nuevas estaciones de inspección técnica, una demanda histórica de los profesionales del volante que ven en las largas esperas uno de sus principales cuellos de botella operativos.

Un sector con retos tan grandes como sus camiones

El reconocimiento institucional llega en un momento en que el sector afronta desafíos de calado. Digitalización, eficiencia operativa, falta de conductores, trazabilidad, seguridad y transición verde son sus principales retos. Y no son menores. La escasez de conductores, por ejemplo, amenaza con convertirse en un freno estructural para una actividad que transportó 277,5 millones de toneladas en 2024, de las cuales más del 60% correspondió a tráfico intrarregional , lo que evidencia cuánto depende la vida cotidiana de la Comunitat —sus fábricas, sus tiendas, sus obras— de que los camiones no paren.

La atomización del tejido empresarial es otra señal de alerta. El número de empresas activas creció un 11,2% entre 2018 y 2023 hasta alcanzar 18.977 compañías, pero el 56% de ellas no cuenta con asalariados y solo el 5% supera los diez empleados , lo que limita su capacidad de inversión y genera una competencia centrada en el precio, en lugar de en la calidad o la innovación.

En ese contexto, la relación entre la Generalitat y el sector parece orientarse hacia una colaboración más estructural. La festividad de San Cristóbal ha sido, esta vez, algo más que una celebración: ha servido como escenario para reafirmar que el transporte por carretera no es un sector periférico, sino el sistema nervioso de una economía que aspira a convertirse en hub logístico del Mediterráneo. Un reconocimiento que, para los 56.000 trabajadores del sector, quizá se note más cuando lleguen las nuevas estaciones de ITV que cuando suenen los aplausos.