El president Pérez Llorca recibe el 'pomell' del Corpus en el 700 aniversario de la fiesta más grande de València

La Asociación Amics del Corpus entregó al president de la Generalitat el tradicional ramo floral que invita a engalanar la ciudad para la Festa Grossa.

Guardar

Juanfrán Pérez LLorca
Juanfrán Pérez LLorca

Un ramo de flores con siete siglos de historia llamó este viernes a las puertas de la Generalitat Valenciana. El president Juanfran Pérez Llorca recibió el tradicional 'pomell' del Corpus, el adorno floral con el que la Asociación Amics del Corpus invita cada año a las principales autoridades a sumarse a la celebración de la 'Festa Grossa' y a engalanar los edificios más representativos de la ciudad de València. Un gesto aparentemente sencillo, pero cargado de un peso simbólico que este 2026 resulta especialmente significativo.

Un aniversario que no se repite en siglos

Este año se conmemora el 700 aniversario de la festividad del Corpus Christi en València, conocida como la 'Festa Grossa' de la ciudad, una de las tradiciones más arraigadas de la capital del Turia, que combina lo pagano y lo religioso para ofrecer una propuesta cultural única. No es una efeméride menor: siete siglos de historia ininterrumpida, de tradición transmitida de padres a hijos, de carros triunfales, danzas, personajes bíblicos y una procesión que recorre el corazón del centro histórico con la custodia más grande del mundo a su paso.

El origen de esta festividad se remonta al siglo XIII, concretamente a 1263, cuando el papa Urbano IV instituyó la fiesta mediante la bula Transiturus hoc mundo. En València, la procesión se instauró en 1355 gracias al obispo Hugo de Fenollet, marcando el inicio de una tradición que ha perdurado más de siete siglos. Celebrar 700 ediciones consecutivas de cualquier cosa es, en sí mismo, un acto de resistencia cultural.

El 'pomell', un rito que recorre la ciudad

El 'pomell' no llega solo al despacho del president. Como es tradición, una representación de la Asociación Amics del Corpus, encabezada por su presidente, Francisco Esteve, entrega a lo largo de la jornada del viernes adornos florales llamados 'pomells' a autoridades civiles, religiosas y militares de la ciudad, invitándoles a participar de la festividad y a engalanar sus edificios. Así, uno de los 'pomells' es entregado también al Arzobispo de Valencia, monseñor Enrique Benavent, en el Palacio Arzobispal. La misma invitación floral, el mismo mensaje: la ciudad quiere verse adornada y celebrada.

En conmemoración del 700 aniversario, se ubicarán siete monumentos florales a cargo del Gremio de Floristas de la Comunidad Valenciana en varias calles y plazas, uno de ellos frente al Palacio Arzobispal. La flor, elemento central de la identidad festiva valenciana, vuelve a tomar las calles con una escala que refleja la magnitud del momento.

Una 'Festa Grossa' que mira al futuro

Este año, la entrega de pomells tendrá un broche de oro inédito: diez bandas de música desfilarán por primera vez en una entrada conjunta impulsada por la Concejalía de Fiestas y Tradiciones en colaboración con COSOMUVAL, con una interpretación colectiva de piezas musicales y los himnos oficiales en la plaza de L'Ajuntament. Una novedad que, lejos de romper con la tradición, la amplifica.

La celebración mantiene vivo un conjunto de manifestaciones únicas como las Rocas, els Gegants i Cabuts, las danzas tradicionales, la Cabalgata del Convite o la figura de la Moma. La procesión reúne cerca de 300 personajes bíblicos, danzas, música, carros triunfales y siglos de historia popular. El vestuario que lo hace posible supera las 1.300 prendas entre trajes y complementos.

La Delegación de Fiestas y Tradiciones ya ha iniciado la tramitación para que el Corpus Christi de València obtenga la declaración de Fiesta de Interés Turístico Nacional. Con motivo del VII centenario de su celebración, el Corpus Christi de Valencia podría iniciar además el proceso para su posible candidatura a Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO, una distinción que ya ostentan otras manifestaciones valencianas como las Fallas o el Misteri d'Elx.

El 'pomell' recibido este viernes por el president Pérez Llorca es, en el fondo, mucho más que un ramo de flores: es una invitación a sostener colectivamente una fiesta que, tras 700 años, sigue siendo capaz de parar una ciudad entera y recordarle quién es. Pocas tradiciones pueden presumir de eso.