El motor eléctrico llega a la Albufera: la Generalitat Valenciana financia la reconversión de 11 barcas tradicionales

Ivace+i destinará 293.000 € para electrificar 11 embarcaciones turísticas del Parc Natural de l'Albufera, cubriendo el 80% del coste del cambio de motor.

Guardar

Barca tradicional de l'Albufera
Barca tradicional de l'Albufera
Añadir ValènciaExtra.com como fuente preferida de Google de forma gratuita. Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
Activar ahora

Navegar por la Albufera es uno de esos planes que todo visitante de València tiene marcado en rojo. Las barcas tradicionales que surcan el lago, conocidas como albuferenc, son un símbolo del patrimonio natural y cultural valenciano. Pero hasta ahora, casi todas ellas avanzan impulsadas por motores de gasoil, dejando una estela invisible de humos, aceite y ruido sobre uno de los humedales más valiosos de la Península. Eso está a punto de cambiar.

El Instituto Valenciano de Competitividad e Innovación (Ivace+i), organismo dependiente de la Conselleria de Innovación, Industria, Comercio y Turismo que dirige Marián Cano, destinará 293.000 euros para financiar la sustitución de motores de combustión por motores eléctricos en 11 embarcaciones que operan en el Parc Natural de l'Albufera de València.

La ayuda cubrirá el 80% del coste de la reconversión, lo que rebaja significativamente la barrera económica para los propietarios de estas barcas.

No es la primera vez que se pone en marcha una iniciativa de este tipo. Esta línea de incentivos se estrenó en 2023 y ahora se reedita con el objetivo de extender la electrificación a más embarcaciones, consolidando así un proceso de transición que avanza, aunque con la cautela propia de un entorno tan delicado.

Un ecosistema que pide silencio

El problema de fondo no es menor. Las embarcaciones con permiso para navegar en el lago utilizan actualmente motores de combustión que generan un triple impacto ambiental: contaminación atmosférica por los humos, riesgo de vertidos de combustible o aceite al agua y contaminación acústica.

En un parque natural que actúa como corredor migratorio para numerosas especies de aves y que ocupa una superficie de casi 24 km² rodeada de 223 km² de arrozales , cualquier perturbación tiene consecuencias directas sobre la flora y la fauna.

La Albufera alberga más de 350 especies de aves, muchas de ellas migratorias que encuentran en el lago refugio y zona de nidificación. El ruido de un motor de gasoil, en ese contexto, no es un detalle menor: es una amenaza silenciosa —aunque paradójicamente ruidosa— que la electrificación puede neutralizar de raíz.

Turismo sostenible a bordo de la historia

De las 11 embarcaciones beneficiadas, 10 son barcos de pasaje dedicados a los paseos turísticos y divulgativos por el lago. Solo una está orientada a la pesca. Estas barcas tradicionales, conocidas como albuferenc, acercan a los visitantes a las marjales y a la avifauna en paseos de unos 40 minutos.

Con capacidad para hasta 30 personas, los trayectos recorren los rincones más emblemáticos del lago, como la Isla de la Mata del Fang, ese nombre que suena a barro y tradición porque lo es.

Hay una aparente contradicción en todo esto: algunas de estas barcas llevan todavía el aparejo tradicional de vela latina, que los patrones despliegan precisamente para mostrar a los turistas la herencia marinera valenciana. Sin embargo, todas se desplazan en la práctica impulsadas por motores de gasoil. La imagen es auténtica; la propulsión, no tanto. El motor eléctrico resolvería esa disonancia sin alterar la experiencia visual del paseo.

"Un turismo más sostenible en un espacio de alto valor medioambiental, especialmente por el gran número de especies de aves migratorias que lo visitan y nidifican." - Ivace+i, Instituto Valenciano de Competitividad e Innovación

Las aguas tranquilas, a favor del cambio

Más allá de los beneficios ambientales, hay una razón técnica que hace de la Albufera un escenario ideal para esta transición: las condiciones del lago son especialmente favorables para los motores eléctricos. Aguas calmadas, trayectos cortos y una navegación predecible hacen que las limitaciones de autonomía de las baterías no supongan ningún obstáculo real.

No es como electrificar un ferri que cruza el Mediterráneo; es, en cierto sentido, la prueba de concepto perfecta para demostrar que la movilidad eléctrica acuática es viable, útil y necesaria.

El paseo por el lago se ha consolidado como una de las experiencias imprescindibles para quienes visitan València. Familias de barqueros llevan generaciones saliendo al lago cada mañana desde El Palmar, navegando entre arrozales y flamencos. Que esa tradición siga viva, pero con un motor que no envenene el agua ni asuste a las aves, es exactamente el tipo de equilibrio que la Albufera necesita para sobrevivir a su propio éxito turístico.