Hay edificios que no solo amplían su superficie, sino que amplían el horizonte de lo que la ciencia puede hacer. El Instituto de Neurociencias de Sant Joan d'Alacant —centro mixto de la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH) y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)— acaba de inaugurar una ampliación de 630 metros cuadrados que refuerza su posición como el mayor centro de España dedicado a la investigación del cerebro en condiciones normales y patológicas. Una apuesta pública de 2,2 millones de euros por uno de los institutos científicos más reconocidos del país.
Una inversión con sello europeo
La Conselleria de Educación, Cultura y Universidades de la Generalitat Valenciana ha aportado 1,3 millones de euros de los 2,2 millones que ha costado el proyecto. De esa cantidad, el 60% procede del Programa Operativo FEDER de la Comunitat Valenciana 2021-2027, mientras que el 40% restante proviene de fondos propios de la Generalitat. No es solo dinero: es una señal de que las instituciones europeas también confían en lo que se hace en este rincón de la provincia de Alicante, a apenas siete kilómetros de la ciudad y a menos de tres del Mediterráneo.
Las obras se han ejecutado además bajo el principio DNSH (Do No Significant Harm), el estándar medioambiental de la Unión Europea que obliga a garantizar la sostenibilidad y la resiliencia de las infraestructuras durante todo su ciclo de vida. Dicho de otro modo: este laboratorio no solo está pensado para el presente, sino para durar.
Más espacio, más ciencia
La ampliación se ha materializado sobre el edificio Ramón y Cajal —cuyo nombre ya es toda una declaración de intenciones— y ha añadido a su estructura una zona administrativa, un área polivalente para formación, reuniones y conferencias, y nuevos laboratorios técnicos especializados en tres campos que suenan a futuro: Ómicas, Genotipado y Vectores. A estos se suman servicios comunes de apoyo a la investigación que facilitarán el día a día de los científicos del centro.
Pero quizá la intervención más llamativa —y la más reveladora del espíritu integrador del proyecto— es la construcción de un túnel subterráneo que conecta los edificios Ramón y Cajal y Muhammad Al-Shafra. Una galería bajo tierra que no solo une dos edificios, sino que permite incorporar una nueva zona de experimentación en comportamiento animal y mejora la operatividad de todo el complejo. Además, se ha reubicado el montacargas y el depósito de nitrógeno, optimizando la logística interna y mejorando la accesibilidad y la conexión del campus con el Hospital Universitario de Sant Joan, con el que comparte entorno.
Todo ello, según señalaron los responsables del proyecto, minimizando el impacto sobre la actividad del hospital, del campus universitario y del propio instituto durante las obras. Una exigencia que, en un entorno clínico y científico en pleno funcionamiento, no es precisamente sencilla.
Un centro de excelencia con historial probado
El Instituto de Neurociencias es la mayor institución de España dedicada a la investigación del cerebro, tanto en condiciones normales como patológicas. Pero su relevancia va más allá del ámbito nacional. El centro es miembro continuo de la alianza SOMMa desde 2014, año en que la Agencia Estatal de Investigación le otorgó la acreditación inicial como Centro de Excelencia Severo Ochoa, distinción que ha renovado con éxito hasta asegurar su membresía en la alianza hasta 2027.
Los científicos del instituto han logrado reconocimiento nacional e internacional, como lo evidencia su participación en múltiples programas de ambas escalas y su éxito en la obtención de financiación competitiva internacional. El número e impacto de sus publicaciones lo sitúan como uno de los centros de investigación mejor posicionados de España y competitivo a nivel europeo. La acreditación Severo Ochoa conlleva además un millón de euros anuales para actividades de investigación.
En 2024, el instituto celebró su 25 aniversario con la firme vocación de seguir creciendo y avanzando hacia una mejor comprensión del cerebro, manteniéndose como referente de la investigación en neurociencias a nivel nacional y con una fuerte presencia internacional. La ampliación recién inaugurada llega, por tanto, en un momento de madurez institucional pero también de ambición renovada.
El mensaje político: ciencia como inversión social
Al acto inaugural acudieron la secretaria autonómica de Universidades, Esther Gómez, junto al director general de Ciencia e Investigación, Rafael Sebastián, así como el rector de la UMH, Juan José Ruiz Martínez, y otros representantes de la universidad y del CSIC. Gómez no esquivó el mensaje central de la jornada:
"El compromiso del Consell es dotar a los investigadores valencianos de las mejores herramientas para liderar proyectos de impacto internacional." - Esther Gómez, secretaria autonómica de Universidades de la Generalitat Valenciana
Una declaración que, leída en el contexto de un centro que lleva más de dos décadas compitiendo en las ligas científicas más exigentes del mundo, no suena a retórica. La misión del instituto es lograr una comprensión fundamental del desarrollo, la estructura y el funcionamiento del sistema nervioso en condiciones normales y patológicas, con el objetivo de contribuir a una sociedad con menos trastornos mentales y neurológicos, un envejecimiento más saludable y vidas más plenas. Esa es, en última instancia, la razón por la que 630 metros cuadrados de hormigón, cristal y laboratorios importan: porque detrás de cada metro cuadrado hay una pregunta sobre el cerebro que alguien, en Sant Joan d'Alacant, está intentando responder.


