El incendio de Soneja sigue sin perimetrar mientras la ola de calor y las tormentas eléctricas amenazan con agravar la situación en toda la Comunitat Valenciana

Unos 300 efectivos luchan contra el fuego en Soneja (Castellón) sin lograrlo perimetrar, con una ola de calor y tormentas eléctricas en camino.

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El President de la Generalitat con el Conseller de Emergencias
El President de la Generalitat con el Conseller de Emergencias
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El fuego no descansa y el tiempo tampoco va a ayudar. El incendio forestal declarado el domingo en el término municipal de Soneja, en la comarca del Alto Palancia (Castellón), sigue activo y sin perimetrar, mientras la Comunitat Valenciana se prepara para afrontar uno de los escenarios más temidos en la lucha contra los incendios forestales: la confluencia de una ola de calor con tormentas eléctricas.

El president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, compareció este lunes ante los medios tras presidir la reunión de coordinación celebrada en el Puesto de Mando Avanzado (PMA) instalado en Soneja. Su mensaje fue claro y sin ambigüedades: "Vamos a entrar en unos días de muchísima calor", advirtió, añadiendo que las previsiones apuntan a que, a partir del martes, esas temperaturas extremas vendrán acompañadas de tormentas eléctricas. Una combinación que, en el contexto de un incendio activo, representa una amenaza para todo el territorio valenciano.

"Eso nos va a poner en una situación muy complicada en todo el territorio de la Comunitat Valenciana" - Juanfran Pérez Llorca, president de la Generalitat Valenciana

Un incendio que comenzó el domingo y aún no tiene perímetro

El incendio se declaró alrededor de las 13:00 horas del domingo en el término municipal de Soneja, en la partida de Almarós, y experimentó una evolución desfavorable durante las primeras horas. Lo que inicialmente comenzó como un fuego de vegetación ganó fuerza al alcanzar masa boscosa. Las llamas obligaron a activar medidas excepcionales desde el primer momento: se llegó incluso a cerrar el Puerto de Sagunto para que los medios aéreos pudieran cargar agua sin interrupciones.

La rápida propagación de las llamas llevó a la Generalitat Valenciana a activar la Situación 2 del Plan Especial frente al Riesgo de Incendios Forestales (PEIF), un nivel reservado para aquellos incendios que pueden llegar a poner en riesgo a la población o a bienes no forestales y que requieren un importante despliegue de medios. No es un nivel de alerta rutinario: implica que el fuego ha superado la capacidad de respuesta ordinaria y que la emergencia podría derivar en un asunto de interés nacional.

16 medios aéreos y una carrera contra el reloj

Con la llegada de la mañana del lunes, el operativo se reforzó de forma significativa. Pérez Llorca informó de que 16 medios aéreos se reincorporaron a las tareas de extinción aprovechando las condiciones meteorológicas todavía favorables de las primeras horas. Sin embargo, el margen es estrecho: la previsión era que las condiciones empeoraran a partir de las 11:00 horas por el efecto de la ola de calor. A eso se suman rachas de viento que podrían alcanzar los 40 km/h, suficientes para cambiar de forma imprevisible la dirección del fuego y desbaratar el trabajo acumulado durante la noche.

En tierra, el dispositivo es igualmente imponente. Cerca de 300 efectivos trabajan de forma coordinada en el terreno: bomberos forestales de la Generalitat, del Consorcio Provincial de Bomberos de Castellón y de Valencia, bomberos municipales de Castellón, la Unidad Militar de Emergencias (UME), la Policía de la Generalitat, personal de Medio Ambiente, sanitarios, la Guardia Civil y equipos de Protección Civil, todo ello apoyado por cerca de un centenar de vehículos. Más de 240 de esos efectivos trabajaron durante toda la noche del domingo sin interrupción.

41 vecinos desalojados, sin fecha de regreso

La emergencia también tiene rostro humano. Pérez Llorca confirmó que finalmente 41 personas tuvieron que ser alojadas durante la noche en el Seminario de Soneja tras el desalojo preventivo del municipio. Por el momento, no se contempla su regreso. Los servicios de emergencias solicitan a la población que no se acerque a la zona afectada, facilite el trabajo de los equipos de extinción y siga en todo momento las indicaciones de las autoridades. El president pidió paciencia y esperar a "la evolución del incendio en las próximas horas y a las previsiones meteorológicas" antes de tomar cualquier decisión sobre el retorno.

Pérez Llorca elogió "la fantástica coordinación" entre todas las administraciones implicadas y agradeció públicamente el esfuerzo de quienes pasaron la noche combatiendo las llamas. Es un reconocimiento que no sorprende: la coincidencia de varios fuegos obliga a repartir recursos y mantener un dispositivo de vigilancia permanente sobre diferentes frentes en una época del año especialmente delicada por las altas temperaturas y el elevado riesgo de incendios.

La pregunta que nadie puede responder todavía es cuánto terreno habrá devorado el fuego cuando el calor extremo y las tormentas eléctricas irrumpan de lleno. Lo que sí está claro es que las próximas horas serán decisivas, y que la capacidad de respuesta de cientos de personas que trabajan sin descanso se medirá, una vez más, contra la fuerza de la naturaleza en uno de sus estados más implacables.