El fuego no entiende de fronteras administrativas, pero sí de coordinación. El incendio declarado en el término municipal de Segorbe, en el corazón del parque natural de la Sierra Calderona, ha puesto a prueba una vez más la capacidad de respuesta de las administraciones valencianas en pleno verano. Con 423 hectáreas afectadas y decenas de vecinos evacuados, el president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, se ha desplazado hasta el Puesto de Mando Avanzado de Gátova para seguir sobre el terreno la evolución de las labores de extinción.
Un frente activo en plena Sierra Calderona
El incendio, cuyo origen en un rayo fue confirmado por el Seprona de la Guardia Civil, se declaró el jueves por la tarde y rápidamente obligó a las autoridades a activar la Situación 2 del Plan Especial frente al Riesgo de Incendios Forestales. La Generalitat Valenciana estableció este nivel de alerta y solicitó el apoyo de la Unidad Militar de Emergencias (UME) ante la existencia de varios frentes en zonas de difícil acceso. La orografía de la sierra, con riscos y barrancos poco accesibles, ha sido uno de los principales obstáculos para los equipos de extinción, que han trabajado en condiciones extremas durante la noche.
La delegada del Gobierno en la Comunitat Valenciana, Pilar Bernabé, anunció la movilización del tercer batallón de la UME, con sede en Bétera. Junto a ella, el conseller de Emergencias e Interior, Juan Carlos Valderrama, y el propio Pérez Llorca completaron la representación institucional en el puesto de mando. La respuesta ha sido, en palabras del president, un ejemplo de lo que ocurre cuando las instituciones dejan a un lado los reproches.
"Cuando se trabaja en coordinación entre las administraciones todo se hace mucho más factible y mucho más fácil" - Juanfran Pérez Llorca, president de la Generalitat Valenciana
340 efectivos y 20 medios aéreos en el terreno
El despliegue de medios ha sido considerable. La Generalitat ha coordinado un operativo de 340 efectivos y 20 medios aéreos para combatir las llamas, integrando recursos de los consorcios de bomberos de Valencia y Castellón, fuerzas de seguridad y servicios de emergencias. Una cifra que da idea de la envergadura de un incendio que, en sus primeras horas, presentaba al menos tres frentes simultáneos con un perímetro de varios kilómetros.
El alcalde de Gátova, Jesús Salmerón, calificó la situación de "compleja" debido a la dificultad para acceder a algunas zonas , y añadió que el municipio ya arrastraba una situación de sequía previa. Durante la noche se limitó el uso del agua para reservar los recursos disponibles a los camiones cuba y las hidrobombas, sin afectar al consumo humano. Un detalle revelador sobre las condiciones en las que trabajan los equipos de extinción cuando el territorio ya lleva semanas de estrés hídrico.
Evacuaciones y reubicaciones: ningún vecino se ha quedado solo
El avance del incendio obligó a adoptar medidas de protección para la población de Gátova. A través del Centro de Coordinación de Emergencias, se envió un mensaje Es-Alert para ordenar el confinamiento del municipio. Posteriormente, el desalojo fue preventivo y ordenado. Alrededor de 14 personas mayores fueron reubicadas en una residencia de Carlet, mientras que 30 vecinos, a través de la Cruz Roja, fueron trasladados al polideportivo municipal de Bétera. Otros optaron por buscar refugio en casa de familiares en municipios cercanos. También fueron evacuados once jóvenes del centro de menores tutelados del municipio.
Pérez Llorca agradeció públicamente la actitud de los vecinos, que respondieron con calma y sin resistencia a las indicaciones de las autoridades. Una colaboración ciudadana que, en situaciones de emergencia, marca a menudo la diferencia entre una evacuación ordenada y una tragedia mayor.
Un verano complicado para toda España
El incendio de Segorbe no es un episodio aislado. España lleva semanas enfrentándose a una oleada de incendios forestales que han afectado a más de 20.000 hectáreas en distintos puntos de la Península. En Cataluña, un fuego en Torrefeta i Florejacs arrasó unas 5.557 hectáreas en menos de 48 horas y se cobró la vida de dos personas, obligando a confinar a cerca de 20.000 vecinos en once municipios. El propio Pérez Llorca reconoció que "este verano está siendo complicado en materia de incendios en toda España y también en la Comunitat Valenciana".
El president cerró su visita al puesto de mando con un mensaje de tranquilidad dirigido a la ciudadanía, instándola a seguir las indicaciones de los organismos oficiales y a confiar en que el incendio pueda extinguirse "lo antes posible". Una llamada a la calma que, sin embargo, no oculta la magnitud del reto: en un verano marcado por el calor y la sequía, cada rayo que cae sobre el monte puede convertirse, en cuestión de horas, en una emergencia de primera magnitud.


