Un rebaño pastando en el monte no es solo una estampa rural. Es, también, un cortafuegos natural, un freno a la despoblación y un generador silencioso de economía en territorios que el mundo urbano tiende a olvidar. Con esa convicción como telón de fondo, el conseller de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca de la Generalitat Valenciana, Miguel Barrachina, presentó este martes en Segorbe una batería de medidas concretas para sostener y modernizar un sector que considera tan estratégico como frágil.
Una estrategia con más de 70 medidas para el campo interior
El escenario elegido no fue casual. El Centro de Investigación y Tecnología Animal (CITA-IVIA) de Segorbe acogió la jornada 'Digitalización en ganadería extensiva', un encuentro que sirvió de marco para que Barrachina detallara el alcance de la Estrategia Valenciana de Ganadería Extensiva 2026-2030, un plan con más de 70 medidas orientado a "respaldar un sector que mantiene limpio el monte, ayuda a prevenir incendios, fija población y genera actividad económica en el interior". El conseller estuvo acompañado por el director del IVIA, Alejandro Tena.
La estrategia se enmarca en un reconocimiento cada vez más extendido: las ovejas y las vacas que pastan libremente son una herramienta eficaz contra los incendios forestales, ya que mantienen a raya la biomasa que alimenta los fuegos más devastadores durante el verano, limpiando el monte de forma natural. La ganadería extensiva se perfila, así, como una estrategia viable a largo plazo para frenar la despoblación, fortalecer la economía rural y gestionar de manera eficaz los riesgos forestales.
La pregunta que flota en el aire, sin embargo, es si estas intenciones se traducen en hechos palpables. La respuesta del conseller llegó en forma de cifras.
8,9 millones de euros y el ITP a cero: medidas que ya están en marcha
La Generalitat ha concedido este año 8,9 millones de euros a 446 explotaciones de la Comunitat Valenciana para cofinanciar inversiones ganaderas. A esa inyección económica se suma una medida de alivio fiscal notable: el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales (ITP) queda a cero en la transmisión íntegra de explotaciones de ganadería extensiva. Con esta medida, el Consell busca reducir barreras económicas de acceso o continuidad en la actividad, favorecer la transmisión íntegra de explotaciones y reforzar la dimensión estructural de un sector que considera estratégico en la Comunitat Valenciana.
El impacto potencial es significativo: esta bonificación puede beneficiar a 3.183 explotaciones en toda la Comunitat, de las que 1.456 se ubican en la provincia de Castellón, 86 en el Alto Palancia y 9 en Segorbe. Un territorio, el Alto Palancia, que concentra más de 8.000 cabezas de los cerca de 300.000 animales en pastoreo extensivo que tiene la región, repartidos entre más de 1.000 explotaciones de ovino-caprino.
Además, los ganaderos tienen abierto hasta el 6 de julio el plazo para solicitar ayudas a la ganadería ecológica en prácticas extensivas: 150 euros por unidad de ganado mayor y hasta 5.000 euros anuales por beneficiario.
"La ganadería extensiva presta un servicio público que apenas tiene coste para la sociedad. Donde pasta un rebaño, el monte se mantiene limpio y el fuego encuentra menos recorrido. Por eso estamos con el sector: con financiación, con menos impuestos y con menos trabas" - Miguel Barrachina, conseller de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca de la Generalitat Valenciana
El reto del relevo generacional: jóvenes que apuestan por el campo
La escasa rentabilidad, la volatilidad de los precios, la despoblación rural y la falta de relevo generacional son algunos de los factores que han erosionado históricamente la viabilidad de los pastos abiertos y el uso tradicional del monte. Revertir esa tendencia es, quizás, el desafío más complejo que afronta el sector. Y los datos que presentó Barrachina en Segorbe apuntan a que algo está cambiando.
En el conjunto de la Comunitat Valenciana se han apoyado 548 incorporaciones al sector agrario con una inversión de 27,44 millones de euros. En la provincia de Castellón, 158 jóvenes han recibido ayudas por valor de 8,35 millones. El Alto Palancia, en particular, registra 29 nuevas incorporaciones, de las que 19 corresponden a ganaderas y ganaderos, respaldadas con algo más de un millón de euros. En Segorbe, tres jóvenes se han sumado al sector con un apoyo de 190.000 euros.
Las cifras detrás de esas 19 personas del Alto Palancia dan una idea de la escala: 240 cabezas de ovino-caprino, 22 de vacuno, 50 caballos, 3.400 conejos y 731 colmenas. No es un número espectacular en términos absolutos, pero en un territorio que lleva décadas viendo cómo se vacían sus pueblos, cada explotación que abre es una pequeña victoria contra el abandono.
Digitalización, el nuevo aliado del pastor
La jornada celebrada en el CITA-IVIA puso sobre la mesa otro vector de transformación: la tecnología. La digitalización en ganadería extensiva no es una contradicción en los términos, sino una necesidad creciente. La ganadería extensiva y la recuperación del paisaje contribuyen a la resiliencia frente al cambio climático e incendios, al preservar la biodiversidad y aplicar una gestión forestal activa; y el equilibrio entre incentivos económicos, apoyo técnico y visibilidad pública es lo que garantiza la continuidad del modelo.
Herramientas de monitorización, plataformas de gestión de rebaños o sistemas de trazabilidad digital son ya parte del vocabulario de un sector que, sin renunciar a sus raíces, busca ser competitivo en el siglo XXI. Porque la imagen del pastor con su cayado no está reñida con la de alguien que gestiona su explotación desde una aplicación móvil. Y esa combinación, precisamente, es la que la Generalitat dice querer impulsar: tradición con tecnología, territorio con futuro.


