Rumanía lleva dieciséis años asomando su cine a Valencia, y esta edición no viene con las manos vacías. La Filmoteca Valenciana acoge hasta el 29 de septiembre la decimosexta Muestra de Cine Rumano, organizada junto al Instituto Cultural Rumano de Madrid y la Embajada de Rumanía, con una selección de cinco largometrajes de producción reciente que traza un retrato generoso y plural de una cinematografía que, lejos de los grandes circuitos, acumula premios y reconocimiento internacional edición tras edición.
El ciclo abre el miércoles 16 de septiembre a las 20.00 horas con una cita que es, en sí misma, un acontecimiento: la presentación institucional del ciclo antes de la proyección de La familia Moromete 3: Padre e hijo (2024), del veterano cineasta Stere Gulea. Al acto asistirán el cónsul general de Rumanía en Valencia, Bogdan Stănescu, y la directora del Instituto Cultural Rumano de Madrid, María Pop, junto al director adjunto de Audiovisuales y Cinematografía del IVC, Luis Gosálbez.
El cierre de una trilogía que atraviesa el siglo XX rumano
La película de Gulea no es un estreno cualquiera: es el colofón de una saga familiar que comenzó en 1988 y cuya segunda entrega llegó en 2018. Tres décadas de historia condensadas en una trilogía que adapta las populares novelas de Marin Preda para repasar la convulsa historia de Rumanía a través de los Moromete. En esta tercera parte, Niculae Moromete lidia con una tormentosa historia de amor, una crisis política de conciencia y la desconfianza hacia el mundo literario, hasta que la irrupción de una joven poeta le ofrece una salida inesperada: publicar una novela.
Un Oso de Plata rodado con un iPhone en diez días
Si hay una película que concentra la energía de esta edición, esa es Kontinental '25 (2025), de Radu Jude, que se proyecta el domingo 20 de septiembre a las 18.00 horas. El filme se erige en ácida parábola sobre la decadencia moral, el nacionalismo, la gentrificación y la crisis inmobiliaria en Europa, con una propuesta grabada en tan solo diez días con un iPhone. El resultado no es una rareza experimental, sino una película que compitió en la sección oficial de la Berlinale y se llevó el Oso de Plata al Mejor Guion.
Es la tercera vez que uno de los largometrajes de Radu Jude compite en la sección principal de la Berlinale, y las dos anteriores ocasiones le valieron sendos premios Oso: el primero en 2015 con Aferim!, con el que obtuvo el Oso de Plata a Mejor Dirección; y más tarde, en 2021, el Oso de Oro por Bad Luck Banging or Loony Porn. Jude es, sin duda, uno de los cineastas europeos más incómodos y necesarios del momento.
Orsolya es alguacila en la ciudad de Cluj, en Transilvania. Fiel a su cargo, debe ejecutar el desahucio de un hombre sin techo que vive en el sótano de un edificio del centro destinado a convertirse en un hotel de lujo, pero un suceso inesperado la confronta con sus propias contradicciones, desencadenando en ella una profunda crisis moral. Una pregunta pequeña con consecuencias enormes, en el estilo que ha convertido a Jude en referencia indiscutible del cine de autor contemporáneo.
Inteligencia artificial, fraude y comedias que duelen
El martes 22 de septiembre a las 20.00 horas llega Clasat (2025), escrita y dirigida por Horia Cucuta y George ve Gänæaard. La película sigue a un periodista que investiga una misteriosa empresa de inteligencia artificial tras la muerte de su empleado estrella en un incendio. Lo que parece una investigación rutinaria se convierte en el destape de una red de secretos y en una denuncia sobre el impacto del software de IA en la salud mental de los trabajadores. Difícil encontrar una trama más de actualidad.
El jueves 24 de septiembre, a las 18.00 horas, la muestra cambia radicalmente de registro con Catane (2025), ópera prima de Ioana Mischie. Una comedia costumbrista inspirada en hechos reales que arranca de una premisa tan disparatada como reveladora: todos los hogares de un pequeño pueblo han declarado tener personas con discapacidad. Cuando les anuncian que un equipo de inspectores viene a verificarlo, el pánico se apodera de los vecinos. La risa, en este caso, tiene mucho de espejo.
Un cierre con estreno en Locarno y humor negro balcánico
El ciclo concluye el martes 29 de septiembre a las 20.00 horas con Sorella di clausura (2025), tercer largometraje de la actriz, directora y guionista serbia Ivana Mladenović, residente en Rumanía. La película se estrenó en la sección oficial del Festival de Locarno y llega a Valencia como una comedia romántica de humor negro basada en el libro autobiográfico de la rumana Liliana Pelici. Su protagonista, Stela, vive en la extrema pobreza y arrastra desde los doce años una obsesión por una antigua estrella del rock balcánico vista en la televisión yugoslava. Una cantante pop, supuesta amante del músico, se interesa por las cartas que Stela le enviaba como fan adolescente y se convierte en su inesperada aliada para llegar hasta él.
Lo que une a estas cinco películas no es solo la bandera bajo la que se produjeron, sino una manera de mirar: crítica, valiente, dispuesta a incomodar. El cine rumano lleva décadas demostrando que las historias más universales a veces nacen de los rincones más específicos, y la Filmoteca Valenciana vuelve a ofrecer la oportunidad de comprobarlo, sesión a sesión, hasta que caiga el telón el último día de septiembre.

