El Albergue Perú de Ontinyent seguirá abierto diez años más: el Consell renueva la cesión gratuita del espacio juvenil y de turismo rural de La Solana

El Consell prorroga diez años la cesión del Albergue Perú de Ontinyent para uso juvenil y turismo rural, sumando ya tres décadas de gestión municipal.

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Ayuntamiento de Ontinyent
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El Albergue Perú de Ontinyent tendrá vida garantizada al menos durante una década más. El Consell ha aprobado la prórroga por diez años de la cesión gratuita del inmueble al Ayuntamiento de Ontinyent, un enclave situado en la partida de La Solana que lleva más de veinte años funcionando como referente de turismo activo y albergue juvenil en la comarca de la Vall d'Albaida.

Una historia que arranca en 2001

La relación entre este edificio y el consistorio ontinyentí no es nueva. Fue el Decreto 91/2001, de 22 de mayo, del Gobierno Valenciano, el que cedió por primera vez el uso gratuito del inmueble al Ayuntamiento de Ontinyent para ser rehabilitado y destinado a albergue juvenil y a la realización de actividades de turismo rural. Aquella cesión inicial tenía un horizonte de diez años. Después llegó una ampliación que elevó el plazo total a veinte. Y ahora, con esta nueva prórroga, el municipio podrá seguir gestionándolo durante diez años adicionales, completando así un recorrido de tres décadas de uso público ininterrumpido.

El Albergue Perú consta en el Inventario General de Bienes y Derechos de la Generalitat Valenciana como bien de dominio público. Es, en definitiva, patrimonio de todos los valencianos. Y eso tiene consecuencias prácticas: las condiciones de uso no cambian, y si en algún momento el Ayuntamiento incumpliera los fines para los que fue cedido, el inmueble revertirá a la Generalitat sin derecho a indemnización alguna.

Un espacio con mucho que ofrecer… y con historia reciente

El Albergue Perú está situado cerca del río Clariano, en plena sierra de la Solana, un lugar idóneo para practicar el turismo activo y los deportes de montaña. No es un albergue cualquiera: cuenta con un máximo de 30 plazas y una docena de habitaciones adaptadas, concebido como un espacio de turismo sostenible, responsable y tranquilo.

Sin embargo, el camino hasta esta renovación no ha sido precisamente tranquilo. El 1 de enero de 2022, el albergue cerraba sus puertas después de que la empresa que tenía la concesión hasta 2026 decidió rescindir el contrato de forma unilateral, lo que produjo un complicado y largo proceso administrativo entre la empresa y el Ayuntamiento. Fue entonces cuando el gobierno local decidió acondicionar el albergue juvenil para reabrirlo, en esta ocasión gestionado directamente desde el consistorio. Los técnicos municipales detectaron desperfectos en las instalaciones ocasionados en gran parte por filtraciones de agua en cubierta, cuya reparación supuso una inversión de más de 40.000 euros.

El valor de mantener vivo lo público

La decisión del Consell va más allá de un simple trámite administrativo. En un contexto en el que el turismo rural crece como alternativa al modelo de sol y playa —especialmente entre los más jóvenes—, renovar la cesión de un espacio como este es apostar por un modelo de ocio accesible, vinculado al territorio y alejado de la especulación privada. El acuerdo garantiza que el inmueble seguirá destinado exclusivamente a albergue juvenil y a actividades de turismo rural, exactamente igual que cuando se firmó el primer decreto hace más de dos décadas.

Las condiciones se mantienen intactas: misma finalidad, mismo régimen de uso gratuito, misma cláusula de reversión. Lo que cambia es el margen de tiempo. A partir de ahora, el Ayuntamiento de Ontinyent dispone de diez años más para consolidar un recurso que, tras sus turbulencias recientes, vuelve a tener el viento a favor. Para una localidad que combina patrimonio textil, entorno natural y una comunidad activa, el Albergue Perú representa algo más que camas y habitaciones: es una puerta de entrada al territorio para quienes llegan con mochila y ganas de descubrir el interior valenciano.