Del 1% al 40% de supervivencia: el milagro de las 61 tortugas de marjal que la Generalitat rescató del borde de la extinción

El programa de conservación de la Generalitat Valenciana rescata 61 crías de tortuga d'estany en el Marjal dels Moros de Sagunto.

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Hace apenas quince años, en el Marjal dels Moros de Sagunto solo podía censarse un único ejemplar de tortuga d'estany (Emys orbicularis). Hoy, ese mismo humedal acoge 26 crías nacidas en una sola temporada, y el programa de conservación de la Generalitat Valenciana acaba de rescatar un total de 61 nuevas crías para asegurar su supervivencia. No es un dato menor: es la historia de cómo una especie puede recuperarse cuando alguien decide apostar por ella con recursos, método y paciencia.

La tortuga d'estany, conocida en castellano como galápago europeo, es uno de los reptiles autóctonos más amenazados de la península ibérica. Ha sufrido un drástico descenso poblacional durante las últimas décadas, llegando a estar catalogada como "en peligro de extinción" en varias comunidades autónomas. En la Comunitat Valenciana, ese estatus de especie prioritaria se asumió desde la última década del siglo XX, pero los resultados tangibles han tardado en llegar. Ahora, por fin, los datos acompañan.

Una tasa de supervivencia que se multiplicó por cuarenta

El dato más contundente no es el número de crías rescatadas, sino el salto en la tasa de supervivencia: del 1% al 40% en pocos años. Detrás de ese porcentaje hay un trabajo silencioso pero constante de las Brigadas de Red Natura 2000, equipos de profesionales que cada verano rastrean palmo a palmo el espacio protegido para localizar nidos, protegerlos con jaulas de malla metálica y recoger las crías una vez eclosionan los huevos.

El contraste con 2009 resulta revelador. Aquel año, el censo arrojó un único ejemplar en todo el Marjal dels Moros. Quince años después, solo en esta última temporada han nacido 26 crías en ese mismo enclave, y el total de ejemplares recogidos para su cría en cautela asciende a 61. No es un crecimiento lineal, sino el resultado acumulado de una estrategia sostenida que combina vigilancia, cría asistida y reintroducción controlada.

Depredadores naturales y una invasora que complica el tablero

La recuperación del galápago europeo no sería tan difícil si el entorno colaborara. Pero en el Marjal dels Moros, la especie libra una batalla en varios frentes a la vez. El zorro es el principal depredador natural de los nidos, capaz de arrasar una puesta entera antes de que los huevos eclosionen. Las jaulas metálicas colocadas por las brigadas son, en la práctica, la única barrera entre los huevos y su desaparición.

A esa amenaza se suma una más contemporánea y, en cierta forma, más paradójica: la tortuga americana o galápago de Florida (Trachemys scripta), una especie exótica invasora ampliamente distribuida por toda la península. Originaria del este de Estados Unidos y el noreste de México, ha sido introducida prácticamente en todo el mundo , en gran medida como mascota abandonada. En el marjal compite directamente con la tortuga d'estany por los espacios de asoleamiento y los recursos alimentarios, lo que obliga a los equipos de gestión a realizar también controles activos de esta especie invasora.

Mientras el galápago europeo lleva siglos en estos humedales mediterráneos, su pariente americano lleva apenas décadas y ya le disputa el territorio. Es una de las ironías más amargas de la crisis de biodiversidad: las especies que necesitan protección compiten, además, con las consecuencias de nuestros propios hábitos de consumo.

De la marjal al Oceanogràfic: un año de cuidados antes de volver a casa

Una vez recogidas, las 61 crías no regresan de inmediato al humedal. Son trasladadas a instalaciones de Vaersa y de entidades colaboradoras de la Conselleria, entre las que figuran el Oceanogràfic y Bioparc de Valencia. Allí reciben atención especializada durante aproximadamente un año, el tiempo necesario para que los ejemplares alcancen un tamaño y una fortaleza suficientes como para enfrentarse, esta vez con más garantías, a los riesgos del medio natural.

El seguimiento no termina con la liberación. Los equipos despliegan trampas acuáticas en distintos puntos del marjal para monitorizar la población de forma continuada: cada ejemplar capturado es examinado, marcado con un código de identificación oficial y devuelto al agua. Los galápagos europeos regresan a la marjal; los ejemplares de especies exóticas, en cambio, son retirados del medio. La tortuga d'estany vive en masas de agua tranquila con abundante vegetación, como lagos, estanques, humedales o canales , entornos que en la Comunitat Valenciana han disminuido considerablemente en el último siglo.

Una especie longeva que necesita tiempo... y ayuda

Hay algo casi filosófico en la biología de esta tortuga. La tortuga d'estany puede superar los cuarenta años de vida, lo que la convierte en uno de los vertebrados más longevos de sus ecosistemas. Pero esa longevidad tiene un precio: la madurez reproductiva llega tarde, la tasa de éxito en la puesta es baja sin intervención humana y, cuando el hábitat se degrada, la recuperación natural se mide en décadas, no en años.

Por eso los programas de conservación como el que desarrolla la Dirección General de Medio Natural y Animal de la Generalitat tienen un valor que va más allá de los 61 ejemplares rescatados esta temporada. Cada cría que sobrevive y regresa al Marjal dels Moros es una apuesta a largo plazo por mantener viva una especie que lleva milenios formando parte del paisaje valenciano. Y, a juzgar por los datos, la apuesta empieza a dar frutos.