Que Benidorm sea sinónimo de rascacielos, playas abarrotadas y turismo de masas es algo que casi todo el mundo da por sentado. Que esa misma ciudad acabe de ganar el Premio Europeo de Ciudades Verdes 2028 en la categoría de European Green Leaf, el reconocimiento más prestigioso que la Comisión Europea otorga a municipios sostenibles de menos de 100.000 habitantes, es, cuanto menos, una paradoja que merece atención.
Benidorm se alzó este jueves con el galardón en una ceremonia celebrada en Guimarães, Portugal, donde defendió su candidatura frente a las otras dos ciudades finalistas: Chiclana de la Frontera, por España, y Estarreja, por Portugal. El jurado internacional le otorgó el título compartido con Estarreja, mientras que Zaragoza fue premiada simultáneamente como Capital Verde Europea, el equivalente del galardón para grandes urbes.
El equivalente a la Capital Verde Europea, pero para ciudades medianas
El European Green Leaf reconoce anualmente el trabajo y los resultados logrados por municipios de menos de 100.000 habitantes ante los desafíos ambientales urbanos relacionados con la triple crisis planetaria del cambio climático, la contaminación y la pérdida de biodiversidad. No es un premio simbólico: Benidorm recibirá 200.000 euros para ayudar a organizar actividades durante el año como ciudad ganadora. Un reconocimiento que lleva aparejado compromiso, visibilidad y financiación europea.
El alcalde de Benidorm, Toni Pérez, ya había avanzado al conocerse la candidatura finalista que "el mero hecho de volver a ser finalistas de un reconocimiento tan prestigioso y tan exigente de ámbito europeo es ya de por sí motivo de gran satisfacción", subrayando que la selección refrenda "la planificación, despliegue y gestión de Benidorm como ciudad y destino turístico".
"Este galardón refrenda el modelo sostenible de Benidorm como ejemplo e inspiración para otras ciudades del mundo." - Toni Pérez, alcalde de Benidorm
Gestión del agua y adaptación climática, las claves del éxito
¿Cómo consigue una ciudad cuya identidad gira en torno al turismo intensivo destacar precisamente por su gestión medioambiental? La respuesta está en las políticas que Benidorm ha ido tejiendo durante años, y que el jurado europeo ha valorado de forma explícita. Los parámetros mejor valorados por el jurado fueron la gestión del agua y la adaptación al cambio climático. A ello se suman la reducción de emisiones y la aplicación de soluciones basadas en la naturaleza para mitigar los efectos del calor urbano, un reto especialmente crítico en una ciudad mediterránea con altísima presión turística durante los meses de verano.
Para Benidorm, estar entre las ganadoras del European Green Leaf supone reforzar su relato como destino turístico inteligente y sostenible, pero también una exigencia: demostrar con hechos, indicadores y políticas públicas que el liderazgo turístico puede convivir con una gestión ambiental avanzada. El modelo, según la Generalitat Valenciana, se sustenta en la colaboración entre administraciones, empresas y sociedad civil, una alianza que ha permitido avanzar hacia un desarrollo más resiliente y competitivo.
Una trayectoria de reconocimientos europeos que no para de crecer
El galardón no llega de la nada. La Comisión Europea ya reconoció a Benidorm en 2025 como Pionero Verde del Turismo Inteligente por sus prácticas de gestión turística avanzada, incluyendo sistemas inteligentes de agua y energía, su enfoque en accesibilidad y su adaptación al cambio climático. El European Green Leaf 2028 es, por tanto, el siguiente escalón de una ciudad que lleva años construyendo un argumentario verde poco habitual para un destino de sol y playa.
La distinción European Green Leaf está impulsada por la Comisión Europea y se concede a ciudades que acreditan avances en sostenibilidad urbana. En el caso de Benidorm, el galardón refuerza su posición en el mapa europeo de ciudades que buscan combinar desarrollo urbano, actividad turística y mejora de la calidad de vida.
La Generalitat Valenciana ha celebrado el premio destacando que las políticas impulsadas desde el ámbito local pueden alcanzar proyección internacional y contribuir al cumplimiento de los estándares de sostenibilidad que promueve la Unión Europea. Benidorm no solo ha ganado un galardón: ha demostrado que repensar una ciudad turística desde la lógica medioambiental no es una contradicción, sino, quizás, el único camino sostenible hacia el futuro.


