Alzira tiene por fin su Palacio de Justicia. Después de más de tres décadas de reivindicaciones, la capital de La Ribera ha completado el traslado de todos sus órganos judiciales a una nueva sede que concentra bajo un mismo techo lo que antes estaba disperso en tres inmuebles distintos. La consellera de Justicia, Transparencia y Participación, Nuria Martínez, ha anunciado la plena operatividad del nuevo edificio, que supone una inversión superior a los 23 millones de euros y el fin de una espera que se remonta, al menos, a 1996.
El fin de una reivindicación histórica
El Consell lleva comprometido con este proyecto desde 1996, cuando el gobierno valenciano anunció por primera vez su construcción. Desde entonces, abogados, jueces, fiscales y ciudadanos de a pie han convivido con una realidad incómoda: los juzgados de primera instancia e instrucción, así como el resto de los servicios de la Administración de Justicia del partido de Alzira, repartidos entre tres locales diferentes. Treinta años de parches, soluciones provisionales y promesas incumplidas que, a partir de este julio, quedan definitivamente atrás.
Una infraestructura judicial reivindicada desde hace más de tres décadas por parte de operadores jurídicos y ciudadanía que, paradójicamente, la pandemia de COVID-19 agravó aún más al intensificar los problemas de falta de espacio por la necesidad de control de aforos. El nuevo edificio no es solo una mejora administrativa: es la respuesta a un déficit estructural que afectaba al acceso cotidiano a la justicia de miles de personas.
"Con una inversión superior a los 23 millones de euros, esta actuación da respuesta a una demanda histórica de Alzira y permite concentrar en un único edificio todos los órganos judiciales del partido judicial, mejorando tanto la atención a la ciudadanía como las condiciones de trabajo de los profesionales." - Nuria Martínez, consellera de Justicia, Transparencia y Participación de la Generalitat Valenciana
Un traslado milimetrado en nueve días
Un traslado de esta envergadura —ocho juzgados, decenas de despachos, archivos y equipamiento técnico— no admite improvisaciones, especialmente cuando cualquier interrupción puede afectar a procedimientos judiciales en curso. Por eso la Conselleria planificó el proceso con precisión quirúrgica, distribuyendo los traslados a lo largo de nueve días laborables para garantizar en todo momento la continuidad del servicio.
El calendario arrancó el 1 de julio con los servicios más especializados: la Oficina de Asistencia a las Víctimas del Delito (OAVD), el Cuerpo Médico Forense, el Gabinete Psicosocial, la Unidad de Valoración Forense Integral (UVFI) y el servicio de Violencia sobre la Mujer. A continuación, juzgado a juzgado, se fue completando el traslado:
- 2 de julio: Juzgados Mixtos números 5 y 6
- 3 de julio: Juzgados Mixtos números 4 y 7
- 6 de julio: Juzgado Mixto número 3 y Registro Civil
- 7 de julio: Juzgado Mixto número 1, Servicio Común General y Servicio Común de Notificaciones y Embargos
- 8 de julio: Fiscalía
- 9 de julio: Juzgado Mixto número 2, completando así el proceso
Un edificio pensado para el presente y el futuro
El nuevo Palacio de Justicia se levanta en cinco plantas en la Avenida Luis Suñer, 35, sobre una parcela de 4.800 m² cedida por el Ayuntamiento de Alzira. Con más de 11.000 metros cuadrados, alberga los ocho juzgados actuales del partido judicial y tiene capacidad para acoger hasta 13 unidades judiciales, además de 43 salas para distintos usos, 71 despachos y un aparcamiento de 65 plazas. Una infraestructura, en definitiva, diseñada no solo para el presente sino también con margen para el crecimiento futuro.
El partido judicial de Alzira comprende 23 municipios y una población de alrededor de 138.000 habitantes —cifra que la Conselleria eleva a más de 141.000 en la actualidad— que necesitaban unas instalaciones dignas para acceder a la justicia. Y no solo los ciudadanos se benefician: cerca de 200 profesionales verán mejoradas sus condiciones laborales, en un espacio que además recibe a más de 700 personas usuarias cada día.
Lo que ha abierto sus puertas en Alzira este julio no es simplemente un edificio nuevo. Es la materialización de que la justicia, como servicio público, también merece espacios a la altura de quienes la necesitan. Tres décadas de espera, una sola semana de traslado, y una comarca entera que puede, por fin, cruzar una única puerta para encontrar todo lo que antes obligaba a recorrer la ciudad.


