Albalat de la Ribera se libera de 23 años de espera: la ronda de la CV-515 entra en su recta final y estará lista antes del verano

La nueva variante norte de Albalat de la Ribera eliminará 5.600 vehículos diarios del casco urbano con una inversión de 5,1 millones.

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Presentación de las obras de la carretera CV-515 de Albalat de la Ribera
Presentación de las obras de la carretera CV-515 de Albalat de la Ribera
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Hay infraestructuras que no solo mueven coches, sino que cambian la vida de un pueblo entero. En Albalat de la Ribera, un municipio de la Ribera Baixa valenciana, llevan más de dos décadas esperando que la carretera CV-515 deje de atravesar su casco urbano como si el pueblo no existiera. Ese final está ahora más cerca que nunca: la ronda norte que rodeará el municipio entra en su fase final y estará operativa antes del verano.

Una obra que llega con décadas de retraso

El vicepresidente tercero y conseller de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación, Vicente Martínez Mus, ha visitado recientemente las obras junto al alcalde del municipio, José Antonio Roig, para constatar el avance de los trabajos. El mensaje fue claro: los plazos se cumplen y la actuación avanza al ritmo previsto. Pero el trasfondo de la visita llevaba consigo algo más que cifras y porcentajes de ejecución: la constatación de que una solución largamente reclamada por los vecinos está, por fin, haciéndose realidad.

"Más de veinte años después, esta actuación va a permitir desviar un tráfico que condiciona mucho la vida de los vecinos" - Vicente Martínez Mus, vicepresidente tercero y conseller de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación de la Generalitat Valenciana

El alcalde José Antonio Roig fue aún más preciso en su agradecimiento: "el municipio lleva demandando esta infraestructura desde hace 23 años", con especial urgencia en el entorno del instituto comarcal, donde el tráfico de paso representaba un riesgo cotidiano para estudiantes y peatones. Veintitrés años en los que los vecinos han convivido con el ruido, la contaminación y el peligro de una carretera que, en teoría, debería haber seguido de largo.

El problema: 5.600 vehículos al día por el centro del pueblo

La CV-515, que conecta Sueca con Algemesí, atraviesa en su tramo central el municipio de Albalat de la Ribera a lo largo de una travesía urbana que ha sido absorbida por el crecimiento del casco urbano, generando una discontinuidad en la circulación normal y constantes problemas de tráfico, incluso con regulación semafórica. Cada día, unos 6.000 vehículos transitan por esta vía, de los que un 20% corresponde a tráfico pesado.

Con la construcción de la nueva ronda norte, se eliminará la circulación de hasta 5.600 vehículos diarios por el interior del núcleo urbano, lo que supondrá una notable disminución de ruidos, contaminación y riesgos para peatones y conductores. Para hacerse una idea: es como si cada día desapareciera del centro del pueblo una caravana de coches que, colocados en fila, superaría los veinte kilómetros de longitud.

Por qué tardó tanto: la covid, Ucrania y la crisis de precios

La historia de esta infraestructura es también la historia de cómo una crisis global puede paralizar lo más cercano. El proyecto no era nuevo: ya existía una licitación anterior que quedó bloqueada por el encarecimiento de los materiales de construcción, disparado por la crisis energética y el impacto económico de la pandemia de covid-19 y la guerra de Ucrania. El nuevo proceso tuvo que elevar el coste para adaptarse al encarecimiento de los materiales, y la Conselleria de Medio Ambiente tuvo que volver a adjudicar las obras de la Ronda Norte mediante una nueva licitación.

Finalmente, el 6 de octubre de 2025 comenzaron los trabajos. La inversión, enmarcada en el convenio con el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, cuenta con un plazo de ejecución de 18 meses. La cantidad total asciende a más de 5,1 millones de euros.

Qué contempla el proyecto

El proyecto contempla la ejecución de 2,1 kilómetros de nueva carretera, tres glorietas, caminos de servicio para accesos agrícolas y la reposición de servicios afectados. Una de las glorietas se ubicará en el cruce con el Camí de Pardines, el punto donde se concentran muchas de las maniobras de los vehículos pesados, y que desde hace años supone uno de los puntos más conflictivos de la travesía.

El trazado también ha sido diseñado con un criterio añadido: la permeabilización máxima para adaptarse a posibles fenómenos meteorológicos extremos, una lección aprendida tras la dana de 2024, que afectó al término municipal de Albalat de la Ribera. En la fase actual, el asfaltado ya está en marcha, una etapa más visible para los ciudadanos después de meses de trabajos subterráneos de reposición de acequias y servicios.

Martínez Mus subrayó que "todo el trazado y la reposición de servicios como acequias ya es una realidad", y que los trabajos que se abordan ahora, los de asfaltado, serán los más visibles para la ciudadanía. El conseller también destacó el trabajo conjunto con el Ayuntamiento y las empresas para "reactivar y culminar una actuación esencial para la movilidad y la seguridad del municipio". Una obra que, décadas después de ser proyectada, está a punto de convertirse en el alivio cotidiano que los vecinos de Albalat de la Ribera llevan toda una generación esperando.