El domingo por la noche trajo un alivio relativo para miles de familias de la Vall d'Uixó. La Generalitat Valenciana levantó la orden de evacuación de los barrios de Toledo, Carbonaire, Sant Antoni y Sant Josep, permitiendo el regreso inmediato de los 6.000 vecinos desalojados a sus hogares. Sin embargo, la vuelta a casa no significa volver a la normalidad: los residentes deberán permanecer confinados al menos hasta las 8.00 horas del martes, una medida que busca garantizar que los servicios de emergencia puedan moverse con libertad por las calles mientras el incendio forestal sigue activo.
La decisión se adoptó en la última reunión del CECOPI —el Comité de Coordinación Operativa del dispositivo de emergencias— y fue anunciada por el conseller de Emergencias e Interior, Juan Carlos Valderrama. El dispositivo de regreso no se dejó al azar: efectivos de la Policía Local, la Guardia Civil y la Policía de la Generalitat fueron desplegados para garantizar que el retorno de miles de personas a sus domicilios transcurriera de forma ordenada. Porque volver a casa después de días de evacuación, con los nervios a flor de piel, también requiere organización.
"Se produzca de la manera más ordenada posible" - Juan Carlos Valderrama, conseller de Emergencias e Interior de la Generalitat Valenciana
Entre los más vulnerables, la situación requirió una atención especial. Las personas mayores evacuadas de la residencia de ancianos de la localidad no pudieron regresar esa misma noche. La Conselleria preparó una operación específica con ambulancias y medios de transporte adaptados para trasladarlos de vuelta al centro al día siguiente, con la seguridad que su estado requiere.
Un incendio que ha devorado 8.500 hectáreas
El contexto del incendio ayuda a entender la magnitud de lo vivido. El fuego declarado en la localidad castellonense lleva días activo y, según los datos del propio conseller, ha calcinado ya alrededor de 8.500 hectáreas en un perímetro de unos 72 kilómetros, una extensión equivalente a más de doce veces el término municipal de la ciudad de Valencia. Para ponerlo en perspectiva: incendios de esta escala figuran entre los más devastadores registrados en la historia reciente de la Comunitat Valenciana.
Uno de los grandes obstáculos del día fue la llamada inmersión térmica. Este fenómeno meteorológico —que ocurre cuando una capa de aire caliente queda atrapada sobre otra más fría, impidiendo la dispersión de humo y gases— bloqueó la intervención de los medios aéreos hasta las 15.30 horas. Casi media jornada perdida frente a las llamas desde el aire. Valderrama, no obstante, se mostró cauto pero esperanzador: las previsiones apuntaban a vientos suaves y una humedad relativa que podría escalar hasta el 80% durante la noche, condiciones que los bomberos esperaban aprovechar al máximo.
Más de 400 efectivos y refuerzos de toda España
El dispositivo desplegado para combatir este incendio tiene una dimensión que impresiona. Durante la jornada del domingo trabajaron en la zona 20 unidades del Servicio de Bomberos Forestales de la Generalitat Valenciana —16 terrestres y 4 helitransportadas— junto a 14 autobombas. Por la noche, la guardia quedó en manos de 16 unidades terrestres y 13 autobombas procedentes de las tres provincias valencianas: 4 de Castellón, 10 de Valencia y 2 de Alicante.
En total, a lo largo del día y la noche del 27 de julio habrán participado en el dispositivo 36 unidades de bomberos forestales —32 terrestres y 4 helitransportadas— y 27 autobombas, todo ello dentro de un operativo global que supera los 400 efectivos. Pero eso no es todo. Ante la magnitud del fuego, la dirección del plan activó el Mecanismo Nacional de Respuesta en Emergencias, el instrumento previsto en el Plan Estatal General de Emergencias de Protección Civil (PLEGEM) para movilizar recursos entre comunidades autónomas. A través de este mecanismo, se solicitó al Centro Nacional de Emergencias la incorporación de 40 unidades adicionales de bomberos forestales con autobomba, con el requisito expreso de garantizar la continuidad de las operaciones durante las 24 horas del día con sus correspondientes relevos.
España ha alcanzado cifras históricas en cuanto a superficie quemada en 2025 , un contexto que hace del incendio de la Vall d'Uixó uno de los episodios más graves del año. Para los 6.000 vecinos que esa noche volvieron a dormir en sus propias camas —confinados, sí, pero en casa— el alivio era real, aunque provisional. El fuego seguía ardiendo al otro lado de la ventana, y la pregunta de cuándo podrían retomar su vida normal dependía, como tantas veces en estos casos, de lo que el viento decidiera hacer al amanecer.


