Volaron desde Escocia siendo pollos, cruzaron el Mediterráneo, pasaron el invierno en África y ahora han regresado. Cinco águilas pescadoras liberadas en el Parque Natural del Marjal de Pego-Oliva han completado su primera migración y han vuelto a los humedales valencianos, confirmando el avance más significativo hasta la fecha del programa de reintroducción que la Generalitat Valenciana lleva impulsando desde 2019. No es un dato menor: el águila pescadora lleva más de medio siglo sin anidar en estas tierras.
Un regreso que no estaba garantizado
Que un ave joven sobreviva a su primera gran migración transatlántica no es algo que pueda darse por seguro. El proyecto se inicia en 2019 con una primera fase experimental y tiene como objetivo final la recuperación de una población reproductora autosuficiente en la Comunitat Valenciana, tras más de 50 años de su desaparición. Durante todo ese tiempo, la especie ha estado ausente como nidificante en el territorio. Por eso, el regreso de estos cinco ejemplares tiene un peso simbólico y científico que va mucho más allá de la simple estadística ornitológica.
De los cinco ejemplares que han regresado esta temporada, cuatro fueron liberados en 2024 y afrontan su primer retorno. El quinto, el macho identificado con la anilla 1HC, ya había vuelto el año pasado: portador de la anilla 1HC, este ejemplar fue extraído de un nido de Escocia el 9 de julio de 2023 con destino al proyecto de reintroducción de la especie en la Comunitat Valenciana. Su segunda vuelta confirma que no fue un accidente: este humedal le resulta familiar.
De Ibiza a Almenara, pasando por l'Albufera
El seguimiento de los ejemplares ha revelado una dispersión notable por distintos espacios naturales del litoral. La hembra 1LJ fue fotografiada el 15 de mayo en el Parque Natural de Ses Salines de Ibiza. El macho 1JT apareció el 14 de junio en el Espai Natural dels Estanys d'Almenara, captado por una cámara instalada en uno de los nidos habilitados para la especie. El macho 1JW fue identificado el 29 de junio en el propio Marjal de Pego-Oliva. El macho 1LM fue observado el 2 de julio también en la Marjal de Almenara, en la misma zona que 1JT. Y el macho 1HC —el veterano del grupo— fue localizado el 19 de junio cerca de uno de los nuevos nidos instalados en el Parque Natural de l'Albufera. Cinco aves, cinco espacios naturales distintos, un mismo punto de partida: Escocia.
El nido del Loch Arkaig y una historia de supervivencia
Uno de los casos más llamativos es el del macho 1JW. Este ejemplar procede de un nido escocés conocido como Loch Arkaig, uno de los más monitorizados del Reino Unido mediante cámaras de seguimiento continuo. Su historia no comenzó fácil: durante la temporada de cría de 2024, fue necesario intervenir para garantizar la supervivencia de los pollos tras detectarse que el macho reproductor había dejado de aportar alimento de forma regular. Un inicio complicado que hace aún más significativo su regreso a Valencia.
La Generalitat colabora desde hace años con la Fundación Iberdrola y la Fundación Migres en este proyecto que "trata de devolver especies que se fueron por la evolución de la sociedad y quedaron al borde de la desaparición". En ese sentido, se ha subrayado que "si un ejemplar de águila pescadora vuelve, es porque el entorno es favorable y le permite vivir".
Los nidos artificiales, una apuesta que empieza a funcionar
No es casualidad que los cuatro machos retornados hayan sido observados utilizando o visitando nidos artificiales instalados dentro del programa. Estas estructuras, colocadas en distintos humedales con la colaboración de la Fundación Migres, la Fundación Iberdrola España y los ayuntamientos de Pego, Oliva, Dénia y Javea —y en el caso de Almenara, con el apoyo del Grup d'Estudi i Protecció dels Rapinyaires-Ecologistes en Acció (GER-EA)— están diseñadas para facilitar el futuro establecimiento de parejas reproductoras. Que los animales las estén usando no es un detalle técnico: es la señal de que el territorio empieza a ser reconocido como propio.
Los datos también refuerzan una hipótesis del equipo técnico: los ejemplares que han regresado son precisamente aquellos que permanecieron durante más tiempo en el entorno del Marjal de Pego-Oliva antes de iniciar su viaje a África. Esa mayor permanencia podría haber favorecido su desarrollo físico y el perfeccionamiento de sus técnicas de pesca, aumentando sus probabilidades de supervivencia durante la travesía migratoria.
El siguiente paso: la primera pareja reproductora
El objetivo último es la recuperación de una población reproductora autosuficiente en la región. El número estimado necesario para ello es de un centenar de pollos, que se pretenden liberar a lo largo de cinco años, para lo que se cuenta con el apoyo de países donantes como Escocia y se espera que más adelante también se puedan sumar otros como Suecia y Noruega. El programa está financiado con fondos europeos del PEPAC y cuenta con la participación de la Fundación Roy Dennis, que desde 2023 aporta anualmente doce pollos al proyecto valenciano.
Tras la primera migración, las aves permanecen dos años hasta alcanzar la madurez sexual, momento en el que pueden regresar a su lugar de origen. Eso significa que los ejemplares regresados esta temporada aún no están en condición de reproducirse, pero cada año que pasa acorta esa distancia. La Generalitat continuará el seguimiento de estos cinco individuos durante los próximos meses para comprobar si permanecen en la Comunitat Valenciana hasta alcanzar esa madurez reproductora que podría dar lugar, por primera vez en más de medio siglo, a una pareja anidante de águila pescadora en tierras valencianas. Un horizonte que, esta temporada, ha dejado de parecer lejano.

