La Declaración de la Renta vuelve a escena con cambios que pueden marcar la diferencia en el bolsillo de miles de contribuyentes. El próximo 8 de abril arranca oficialmente la campaña de la Renta 2025, que se extenderá hasta el 30 de junio para ajustar cuentas con la Agencia Tributaria. Este año llega con nuevas deducciones dirigidas especialmente a las rentas más bajas, incentivos a la eficiencia energética y un amplio abanico de ventajas fiscales en la Comunitat Valenciana.
Uno de los movimientos más relevantes de esta campaña está dirigido a quienes menos ingresan. Por primera vez, los trabajadores que perciben el Salario Mínimo Interprofesional (fijado en 16.576 euros anuales en 2025) podrán beneficiarse de una deducción directa de hasta 340 euros. Se trata de una medida pensada para aliviar la presión fiscal sobre los sueldos más ajustados. En términos prácticos, quienes no superen ese umbral podrán aplicar la deducción completa, mientras que aquellos que se sitúen entre los 16.576 y los 18.276 euros verán cómo esa cantidad se reduce de forma progresiva, en función de sus ingresos.
Pero si hay un eje claro en esta campaña es el impulso a la vivienda sostenible. Hacienda mantiene y refuerza las deducciones por obras de mejora energética, que se han convertido en una de las herramientas más potentes para reducir la factura fiscal. Las actuaciones que logren rebajar al menos un 7% la demanda de calefacción y refrigeración permiten deducirse el 20% de la inversión, con un máximo de 5.000 euros. Si el salto es mayor y se consigue reducir en un 30% el consumo de energía primaria no renovable o alcanzar una calificación energética A o B, la deducción sube al 40%, con un límite de 7.500 euros.
El mayor incentivo llega con la rehabilitación de edificios completos. En estos casos, la deducción alcanza el 60% de lo invertido, con un máximo anual de 5.000 euros, aunque existe la posibilidad de repartir el exceso en los cuatro ejercicios siguientes, hasta un tope acumulado de 15.500 euros. Eso sí, todas estas ventajas están ligadas a la obtención de certificados energéticos dentro de los plazos establecidos, un requisito imprescindible para poder aplicarlas.
La transición hacia un modelo más sostenible también se deja notar en la movilidad. Comprar un coche eléctrico o instalar un punto de recarga en casa tendrá premio fiscal: los contribuyentes podrán deducirse un 15% de la inversión, siempre que no esté vinculada a una actividad económica. En el caso de los puntos de recarga, la base máxima anual se fija en 4.000 euros, mientras que el límite global alcanza los 20.000 euros.
Deducciones autonómicas
Más allá del ámbito estatal, la Comunitat Valenciana vuelve a destacar por su batería de deducciones autonómicas, muchas de ellas centradas en el día a día de las familias. Los gastos sanitarios ganan protagonismo, con desgravaciones por tratamientos de enfermedades crónicas complejas, salud bucodental no estética, atención psicológica o productos ópticos como gafas y lentillas. En la mayoría de los casos, los límites se sitúan entre los 100 y los 150 euros, aunque pueden aumentar en función de la situación familiar.
El apoyo a las familias también se refleja en deducciones por escolarización, nacimiento o adopción, así como por hijos con discapacidad. A esto se suman ventajas específicas para familias numerosas o monoparentales, que pueden alcanzar entre 330 y 660 euros. La conciliación laboral encuentra respaldo en deducciones por guardería para menores de tres años y por hijos de entre tres y cinco años, con ayudas que llegan hasta los 460 euros.
Incluso aspectos menos habituales entran en juego en esta campaña. Practicar deporte o formarse en música también puede traducirse en un ahorro fiscal: los contribuyentes podrán deducirse hasta el 30% de los gastos deportivos, con un máximo de 150 euros, y cantidades similares por formación o materiales musicales.

