La Comunitat Valenciana destina 9 millones de euros a modernizar el regadío y fomentar la eficiencia hídrica y energética

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Portavoz del Consell y Conseller d'agricultura
Portavoz del Consell y Conseller d'agricultura

La Conselleria de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca de la Generalitat Valenciana ha anunciado una importante inversión de 9 millones de euros en ayudas destinadas a comunidades de regantes y otras entidades del sector. El objetivo principal de esta iniciativa es impulsar proyectos que promuevan la utilización racional del agua y mejoren la eficiencia energética en los sistemas de riego de la región durante el periodo comprendido entre 2026 y 2030. Esta medida estratégica busca consolidar la modernización del sector agrícola valenciano, orientándolo hacia un modelo más sostenible, resiliente y competitivo, optimizando de manera crucial el uso de los recursos hídricos y energéticos.

Esta convocatoria representa un hito significativo, ya que constituye la mayor dotación económica jamás asignada a las ayudas URA (Utilización Racional del Agua). Los 9 millones de euros superan las cifras de años anteriores, como los 8,8 millones de 2024, los 6 millones de 2020, los 6,8 millones de 2021 y los 6 millones de 2022, lo que subraya el compromiso creciente de la administración autonómica con la transformación del regadío.

Un impulso histórico para el regadío valenciano

El conseller de Agricultura, Miguel Barrachina, ha enfatizado la relevancia de este incremento presupuestario. En sus declaraciones, Barrachina afirmó que “este incremento presupuestario refleja el firme compromiso del Consell con el regadío eficiente y sostenible, clave para garantizar la viabilidad del sector agrario en un contexto de cambio climático y creciente escasez de recursos hídricos”. Esta visión estratégica es fundamental para asegurar la continuidad y prosperidad de la agricultura valenciana frente a los desafíos ambientales actuales y futuros.

Además, el conseller destacó que estas ayudas no solo facilitarán la adopción de tecnologías avanzadas, sino que también permitirán a las comunidades de regantes “incorporar tecnologías más eficientes, reducir costes energéticos y mejorar la gestión del agua, contribuyendo al mismo tiempo a la protección del medio ambiente”. La inversión está diseñada para generar un impacto positivo tanto en la economía de las explotaciones agrarias como en la conservación de los ecosistemas naturales de la Comunitat Valenciana.

Objetivos clave de la convocatoria: agua y energía

Barrachina detalló las áreas prioritarias a las que se dirigirán estos fondos, haciendo hincapié en la importancia de cada gota de agua. Explicó que “estas ayudas están orientadas a las comunidades de regantes que desarrollen infraestructuras que optimicen el uso y la gestión de los recursos hídricos, mediante la implantación del riego localizado, el incremento de la capacidad de embalse o la reutilización para riego de las aguas depuradas, porque cada gota cuenta”. Esta declaración resalta la urgencia de implementar soluciones innovadoras para la gestión del agua.

Asimismo, el conseller añadió que los fondos también apoyarán a aquellas iniciativas que: “impulsen las energías renovables, la disminución del coste energético, el aumento de la eficiencia en la utilización del agua y la mejora de la rentabilidad de las explotaciones agrarias, o contribuyan al fomento de la agricultura ecológica”. Esto demuestra un enfoque integral que abarca desde la sostenibilidad ambiental hasta la viabilidad económica de los agricultores.

Beneficiarios y proceso de solicitud

Las entidades que podrán beneficiarse de estas ayudas son las comunidades de regantes y otras entidades de riego que posean personalidad jurídica sin ánimo de lucro, estén legalmente constituidas y cuyo domicilio fiscal, así como la superficie regable a intervenir, se encuentren dentro del territorio de la Comunitat Valenciana. Este requisito asegura que los fondos se destinen directamente a mejorar la infraestructura agrícola local.

La concesión de las ayudas se realizará bajo el régimen de concurrencia competitiva, lo que significa que los proyectos serán evaluados y seleccionados en función de su calidad, impacto y adecuación a los objetivos de la convocatoria. La distribución de la inversión subvencionable se ha establecido de la siguiente manera: el 60% del presupuesto se asignará a proyectos centrados en el uso racional del agua de riego, mientras que el 40% restante se destinará a iniciativas orientadas a la mejoría de la eficiencia energética en los regadíos. Esta división estratégica busca equilibrar los esfuerzos entre la gestión hídrica y la energética.