La Comunitat Valenciana tiene un problema que no es nuevo, pero que resulta cada vez más urgente de resolver. Su PIB per cápita se sitúa en torno a los 27.600 euros, más de 5.000 euros por debajo de la media nacional, y muy alejado de comunidades como Madrid o País Vasco, que superan los 40.000 euros. La región lleva consolidada desde 2018 en el puesto 12 de las 17 comunidades autónomas en términos de renta por habitante. Es en ese contexto donde el vicepresidente segundo y conseller de Presidencia, José Díez, ha lanzado su diagnóstico: la respuesta a esa brecha tiene nombre propio, y se llama talento.
Díez lo expuso durante su intervención en el Foro de Competitividad organizado por la Asociación para el Progreso de la Dirección (APD), un espacio donde convocó a administraciones y empresas a reflexionar conjuntamente sobre el camino que debe seguir la economía valenciana para mejorar su posición en el conjunto de España.
"Si queremos mejorar nuestra posición en PIB per cápita tenemos que hablar de productividad y competitividad, y eso pasa necesariamente por las personas y por el talento" - José Díez, vicepresidente segundo y conseller de Presidencia de la Generalitat Valenciana
La apuesta puede sonar a consigna política. Pero Díez fue más lejos al señalar una contradicción incómoda: de poco sirve que una región forme profesionales cualificados si después no es capaz de ofrecerles razones para quedarse. La fuga de talento es, en este sentido, un problema que no afecta solo a la Comunitat —es una realidad extendida por toda la España no capitalina—, pero que aquí adquiere especial urgencia dado el diferencial económico acumulado durante décadas.
"De nada sirve formar talento si después no somos capaces de ofrecerle oportunidades para quedarse. Necesitamos empresas competitivas que generen buenos empleos y profesionales que quieran desarrollar aquí su futuro" - José Díez, vicepresidente segundo y conseller de Presidencia de la Generalitat Valenciana
Para frenar esa pérdida y atraer nuevo talento, el conseller apuntó a la necesidad de mejores salarios, mejores condiciones laborales y empresas con capacidad de generar orgullo de pertenencia. Una ecuación sencilla de enunciar, pero que implica una transformación profunda del tejido productivo valenciano.
Logística, infraestructuras y la apuesta por China
Más allá del capital humano, Díez subrayó que la Comunitat Valenciana cuenta con otros activos que la hacen atractiva para los inversores: su posición geoestratégica, sus infraestructuras y un ecosistema industrial construido durante décadas. En ese ecosistema, empresas como Ford han actuado como ancla, generando alrededor de ellas una red de proveedores y profesionales especializados que hoy es, en sí misma, un activo económico.
Sobre las infraestructuras, el vicepresidente defendió la necesidad de completar el Corredor Mediterráneo y el Corredor Cantábrico-Mediterráneo, dos ejes ferroviarios de mercancías que llevan años en construcción y que son considerados fundamentales para conectar la fachada levantina con el resto de Europa. A ellos añadió el desarrollo de suelo logístico específico como palanca para atraer inversión industrial.
Como modelo a replicar, Díez puso sobre la mesa el caso de Parc Sagunt, que integra industria, logística, infraestructuras y formación en un mismo espacio, y apostó por extender esa fórmula a otras zonas del territorio, aprovechando las singularidades de cada comarca y generando sinergias entre puertos, ferrocarril, carreteras y tejido productivo.
Uno de los giros más llamativos del discurso fue su llamada a cambiar la mirada sobre China. Lejos de plantear la relación con el gigante asiático como una amenaza —discurso habitual en muchos foros europeos—, Díez la enmarcó como una oportunidad. Defendió impulsar la colaboración empresarial con el país como vía para incorporar tecnología y conocimiento, y citó como ejemplos los movimientos de Ford con Geely y de PowerCo con Gotion, dos alianzas que apuntan precisamente en esa dirección.
"Tenemos que ser capaces de establecer alianzas que permitan que nuestros proyectos se consoliden y que, al mismo tiempo, incorporen tecnología y conocimiento" - José Díez, vicepresidente segundo y conseller de Presidencia de la Generalitat Valenciana
Una administración que facilite, no que frene
El tercer vértice del planteamiento de Díez fue la propia Administración. Con una visión forjada desde su experiencia en los sectores público y privado, el conseller reivindicó un modelo de gestión pública más ágil, capaz de acompañar las inversiones en lugar de ralentizarlas. "La Administración no puede poner palos en las ruedas, sino facilitar la llegada de inversiones, sean nacionales o extranjeras", afirmó.
En esa línea, citó herramientas ya en marcha como la plataforma Simplifica, los planes estratégicos sectoriales, la Formación Profesional Dual y el Battery Campus como instrumentos para reducir trabas burocráticas, mejorar la formación y responder a las necesidades de un tejido productivo en plena transformación. También reclamó una reflexión sobre aquellas normas —europeas, estatales y autonómicas— que limitan la capacidad de respuesta de las administraciones ante situaciones excepcionales, una referencia implícita a las lecciones aprendidas tras episodios como la DANA de octubre de 2024.
La conclusión del vicepresidente segundo fue, en el fondo, una ecuación de tres sumandos: talento que se queda, empresas que generan oportunidades y una administración que no estorbe. Si la Comunitat Valenciana es capaz de combinar esos tres elementos, el salto hacia posiciones más altas en el mapa de la riqueza española podría dejar de ser una aspiración para convertirse en una hoja de ruta real. El reto, como casi siempre, estará en la ejecución.

