La mayoría de conductores sabe que superar el límite de velocidad o utilizar el teléfono móvil al volante puede acabar en una multa. Sin embargo, existen otras infracciones mucho menos conocidas que sorprenden incluso a quienes llevan años conduciendo. Algunas parecen sacadas de una broma, pero pueden suponer sanciones de hasta 600 euros si los agentes consideran que ponen en riesgo la seguridad vial.
Muchas de estas conductas no están prohibidas de forma literal en el Reglamento General de Circulación. Lo que sanciona la Dirección General de Tráfico (DGT) es que el conductor pierda el control del vehículo o reduzca su capacidad de reacción. Ese matiz hace que acciones aparentemente inofensivas puedan convertirse en una infracción. Estas son diez de las multas más curiosas que existen en España:
Conducir con chanclas o descalzo
Es uno de los grandes mitos del verano, pero tiene parte de verdad. La normativa no prohíbe expresamente conducir con chanclas, descalzo o con tacones, aunque sí exige que el conductor pueda manejar el vehículo con total seguridad. Si el calzado dificulta el uso de los pedales, la sanción puede llegar a los 200 euros.
Besar al copiloto o discutir
Un beso o una discusión acalorada pueden salir caros. Si los agentes interpretan que el conductor se ha distraído y ha dejado de prestar atención a la carretera, la sanción puede ser de 200 euros.
Usar el teléfono mientras repostas
Las estaciones de servicio prohíben utilizar el móvil durante el repostaje por motivos de seguridad. Incumplir esta norma puede traducirse en una multa de alrededor de 100 euros.

Morderse las uñas o hacer una peineta
Cualquier gesto que implique retirar una mano del volante o perder la atención puede acabar en multa. Incluso morderse las uñas o realizar gestos ofensivos a otro conductor puede considerarse una conducción negligente y castigarse con hasta 200 euros.
Llevar un brazo fuera de la ventanilla
Con el calor es una imagen habitual, pero apoyar el brazo en la ventanilla puede reducir la capacidad de maniobra y ser considerado una conducción negligente. La multa también puede alcanzar los 200 euros.
Mandar audios, comer o maquillarse en un semáforo en rojo
Muchos creen que detener el coche en un semáforo permite consultar mensajes. Sin embargo, mientras el vehículo forme parte de la circulación, manipular el teléfono puede ser sancionado con hasta 200 euros y pérdida de puntos. Por otro lado, aprovechar un semáforo para desayunar o retocarse el maquillaje también puede acarrear una sanción económica si se considera que distrae al conductor. En estos casos las multas suelen situarse entre los 80 y los 100 euros.

Aparcar en la arena de una playa
Cada verano se repiten las imágenes de coches junto al mar, pero estacionar sobre la arena puede vulnerar la Ley de Costas. Dependiendo de la gravedad y de la comunidad autónoma, la sanción puede oscilar entre los 100 y los 600 euros.
Aparcar en sentido contrario
Es un despiste bastante frecuente y también está sancionado. Salvo que exista una señal que lo autorice, el vehículo debe quedar estacionado en el mismo sentido de la circulación. La multa ronda los 80 euros.
Dejar el coche semanas sin moverlo
Muchos propietarios dejan el vehículo estacionado durante largos periodos pensando que no ocurre nada. Sin embargo, numerosas ordenanzas municipales consideran que un coche puede estar abandonado si permanece inmóvil durante varias semanas. En esos casos las multas pueden alcanzar los 500 euros e incluso acabar con la retirada del vehículo.
Más allá de estas sanciones llamativas, las infracciones más habituales siguen siendo el exceso de velocidad, el uso del teléfono móvil, no llevar puesto el cinturón de seguridad y estacionar en lugares prohibidos. Son las que cada año generan un mayor número de denuncias en las carreteras y ciudades españolas.


