El trinquet de La Llosa de Ranes acogerá este domingo 1 de junio una cita que, más allá del resultado deportivo, es la prueba más elocuente de que el raspall femenino ha dejado de ser una rareza para convertirse en uno de los motores del deporte valenciano. Victoria y Ana se disputarán el título de la 17ª edición del Campionat Individual – Trofeu President de la Generalitat 2026, mientras que Amparo y Mar G. lucharán por el tercer y cuarto puesto en la misma jornada.
De fenómeno marginal a referente generacional
Hace apenas una década, la presencia femenina en los trinquets era casi anecdótica. Una veintena de pioneras jugaban contra hombres y en sus propios pueblos, y hubo predecesoras que abandonaban su carrera en la adolescencia: "no por un tema de fuerza, sino por el vestuario, por ser un tabú… era algo problemático". El paisaje ha cambiado de forma radical. Hoy son 450 las federadas y miles las niñas que juegan gracias al programa Pilota a l'Escola. Y el dato más revelador, quizás, es este: para el campeonato autonómico de raspall hay 60 parejas de hombres inscritas por 58 de mujeres. En poco más de una década frente a siglos de evolución en las categorías masculinas, la distancia se ha reducido a casi nada.
El director general de Deporte de la Generalitat, Luis Cervera, fue el encargado de presentar la final y aprovechó la ocasión para poner en valor ese recorrido. "Cada vez son más las niñas y las mujeres que descubren este deporte, que entrenan, que compiten y llenan nuestros trinquetes de ilusión, esfuerzo y pasión", afirmó.
"Esta final demuestra el gran crecimiento que ha experimentado la práctica del raspall femenino en los últimos años" - Luis Cervera, director general de Deporte de la Generalitat Valenciana
Una competición con historia propia
El Campionat Individual – Trofeu President de la Generalitat no es nuevo, pero su dimensión sí lo es. Victoria, Ana, Mar y Amparo forman parte del historial de esta competición, que se ha disputado en el trinquet de El Genovés y cuyas protagonistas integran también la selección absoluta. Desde su primera edición, nombres como Ana Belén de Borbotó, Myriam de Alqueria de Asnar, Noelia de Beniparrell o Mar de Bicorp han inscrito su nombre en el palmarés. La competición llega ahora a su 17ª edición con más expectación que nunca.
El raspall, recordemos, es una variante de la pilota valenciana que se practica principalmente en las comarcas al sur del río Xúquer. Una de sus características distintivas es que la pelota puede botar todas las veces que se desee, lo que convierte al juego en una de las modalidades más enérgicas, ya que los jugadores deben agacharse constantemente para golpear la pelota cerca del suelo. No es, precisamente, un deporte para quienes rehúyen el esfuerzo físico.
Un deporte, una señal de identidad
Cervera subrayó además que el raspall femenino "vive un momento importante, consolidándose competición tras competición", y que se ha convertido en un referente para las nuevas generaciones. No es solo retórica institucional. La base es sólida, pero la difusión es clave: las niñas y los niños necesitan ver referentes para no abandonar el juego, y las competiciones femeninas son la prueba incontestable de que ese camino existe. En el acto de presentación también estuvo presente el presidente de la Federació de Pilota Valenciana, Vicent Molines, cuya institución gestiona una disciplina que goza de un gran arraigo social y de una vitalidad que crece día a día.
Lo que ocurrirá este domingo en La Llosa de Ranes es, en definitiva, mucho más que una final deportiva. Es el escaparate de una transformación silenciosa que lleva años fraguándose en los trinquetes valencianos: el momento en que un deporte con siglos de historia ha decidido, por fin, que también es de ellas.

