València también se puede contar ilustrando. A veces incluso mejor que con una guía turística. Eso es lo que lleva una década haciendo ‘València se Ilustra’, el proyecto impulsado por La Rambleta que, diez años después de echar a andar, celebra ahora una gran retrospectiva con más de 120 artistas y una idea clara de fondo: enseñar una ciudad que va mucho más allá de sus postales más reconocibles. Porque entre jardines, barrios, barracas, pequeños comercios y escenas cotidianas también se construye la identidad de València.
La muestra, que se inaugura este jueves y podrá visitarse gratuitamente hasta el 31 de julio, reúne obras de más de 120 artistas y funciona casi como una gran cartografía emocional de València. No hay aquí un recorrido cronológico ni una colección de postales al uso. Lo que aparece es una ciudad fragmentada en barrios, jardines, plazas, comercios, barracas, cines desaparecidos, estaciones de metro y escenas cotidianas que, juntas, terminan construyendo una identidad colectiva. Porque si algo deja claro esta exposición es que ninguna representación de una ciudad es neutral.

Una València que se pasea, se habita y se recuerda
“La idea era abordar València como si fuera la primera vez que alguien llega a ella”, explicaba durante la presentación la coordinadora y comisaria del proyecto, Cristina Chumillas. Y quizá ahí está una de las claves de esta retrospectiva: mirar lo cotidiano con ojos nuevos.
A lo largo de la exposición aparecen algunos de los grandes símbolos reconocibles de la ciudad —el Jardín del Turia, seguramente el espacio más representado durante estos diez años, plazas históricas o el Jardín Botánico—, pero también escenas mucho menos monumentales. El pequeño comercio, las rutinas diarias, la vida de barrio o la movilidad sostenible se cuelan entre las ilustraciones para hablar de otra València posible.
Chumillas incidió precisamente en esa idea de ciudad vivida y no solo consumida: “No se invita a una persona que viene y se va, sino a alguien que participa de los barrios, que consume comercio local, que se integra en la vida cotidiana y cuida el entorno”.
Ese discurso atraviesa toda la muestra. Desde ilustraciones que reivindican las pedanías, los arrozales o las barracas hasta piezas que recuperan espacios desaparecidos, como antiguos cines o comercios que ya no existen. Hay nostalgia, sí, pero también una cierta advertencia sobre el modelo de ciudad que se está construyendo.
“Llama la atención para que no terminemos teniendo una ciudad convertida en un parque temático”, apuntó la comisaria al hablar de una de las obras de Judit Balbastre.

Del escaparate turístico a la crítica social
Lo interesante de ‘València se Ilustra’ es que, mientras la ciudad cambiaba, el proyecto también lo hacía. Lo que comenzó en 2016 como una invitación a reinterpretar lugares emblemáticos desde la ilustración ha ido derivando hacia propuestas cada vez más abiertas, conceptuales y críticas.
“La evolución ha sido cada vez más crítica con la situación actual que vive la ciudad”, resumió Chumillas.
Ese cambio también se percibe en la diversidad de estilos y enfoques presentes en la retrospectiva. Conviven ilustraciones cercanas a la figuración más turística con otras atravesadas por cuestiones como la igualdad, la diversidad, la convivencia o el cuidado del patrimonio y la memoria. Todo ello desde una enorme heterogeneidad técnica y visual que evita convertir la exposición en un relato único o cerrado.
Una década apoyando la ilustración local
En esa consolidación ha sido clave la apuesta por el tejido creativo valenciano. La directora de La Rambleta, Rocío Huet, destacó durante la presentación la incorporación en los últimos años de talento emergente y jóvenes ilustradores, especialmente a través de colaboraciones con el máster de ilustración de la Universitat Politècnica de València, Barreira Arte + Diseño o la Escola d'Art i Superior de Disseny de València. “Los alumnos nos muestran una nueva manera de apreciar la ciudad”, señaló Huet.
También subrayó el papel de las instituciones y colaboradores que han acompañado el proyecto durante esta década, desde el Ayuntamiento de València hasta Cervezas Alhambra, socio fundador de la iniciativa. De hecho, coincidiendo con este aniversario se ha editado además un catálogo-libro que recopila las ilustraciones realizadas durante estos años.
Por parte de la marca cervecera, Joana Alonso reivindicó el proyecto como “una manera de mirar la ciudad a través de la ilustración”, destacando su capacidad para “transformar lo ordinario en algo más” mediante la reinterpretación de las costumbres y espacios cotidianos.
Y seguramente esa sea la mejor definición posible para esta retrospectiva: una exposición que no solo enseña dibujos de València, sino que propone otra manera de habitarla.

Cómo llegar a Rambleta
- Autobús EMT: líneas 9, 10, 27 y 99.
- Metrovalencia: la parada más cercana es Jesús o Patraix, a unos 15-20 minutos andando.
- Valenbisi: estaciones próximas en el entorno de Bulevar Sud.
- Coche: Rambleta cuenta con parking en la zona y acceso directo desde la V-30.
El horario habitual del centro cultural puede consultarse en La Rambleta.
