La Plaza del Barón de Cortes recupera la placa en memoria del maestro Gaietà Ripoll

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Panorámica de la Ciutat de les Arts i les Ciències
Panorámica de la Ciutat de les Arts i les Ciències

La plaza del Barón de Cortes recupera desde hoy la placa histórica que conmemoraba la figura del maestro Gaietà Ripoll i Pla, condenado a muerte por hereje en València, y ahorcado el 31 de julio del año 1826. La concejala de Cultura, Glòria Tello, ha asistido hoy a la reposición de la placa en memoria del librepensador, según la iniciativa impulsada por diversas entidades ciudadanas en el marco de la celebración del 9 de Diciembre, Día Internacional de la libertad de Conciencia y de Pensamiento.

Acompañada por varios miembros de la Corporación Municipal, la concejala ha defendido la memoria y la figura de este maestro “culto, librepensador, ajeno a dogmatismos, que es todo un símbolo de la enseñanza laica para formar hombres y mujeres libres”.

Gaietà Antoni Ripoll i Pla, nacido en Solsona en el año 1778, y muerto en València en 1826, fue maestro de escuela en nuestra ciudad, donde se le acusó de no creer en los dogmas religiosos. Como consecuencia de ello, fue condenado a muerte por hereje, sentenciado por la Junta de Fe de la diócesis de València, y ahorcado. El proceso y ejecución de Gaietà Ripoll causó un gran escándalo en toda Europa. Fue el último ejecutado en España por el llamado delito de herejía.

Según consta en el informe que el arzobispo de Valencia envió al nuncio papal, Gaietà Ripoll se había establecido con el encargo de maestro de escuela en la parroquia de Ruzafa. Fue denunciado por vecinos de la zona y detenido en octubre de 1824, y durante los dos años que permaneció en una antigua cárcel inquisitorial de la ciudad de Valencia no se retractó de su postura personal y ética. La Audiencia de Valencia, a pesar de no contar con la autorización del rey, dictó y ejecutó la sentencia el 31 de julio de 1826. Fue ahorcado y, por orden del tribunal, el cadáver fue metido en una cuba, pintada con unas llamas y el cuerpo fue enterrado fuera del cementerio, lugar destinado a los reos condenados por herejía. Actualmente existe una plaza, la Plaça del Mestre Ripoll, dedicada a su figura al final de la avenida Vicente Blasco Ibáñez.

El acto en memoria del mestre Ripoll ha contado con las intervenciones, entre otros, del investigador, bibliófilo y documentalista Rafa Solaz; y de la concejala de Cultura, Glòria Tello, que ha cerrado el acto.

La delegada ha asegurado que la colocación de esta placa en memoria del maestro Gaietà Ripoll “es una reparación histórica en esta ciudad que, el 31 de julio de 1826, se convirtió en el último lugar del mundo donde se quitó la vida, se asesinó un ser humano, por el denominado delito de herejía.

Tello ha concluido manifestando el orgullo del Ayuntamiento de “dar respuesta a una iniciativa ciudadana que pretende recordar a un hombre consecuente y firme en sus creencias, el maestro Ripoll, de cuyas ideas que no quiso retractarse nunca, aunque en ello le iba la vida”.

En marzo del pasado año, 2016, diversas organizaciones se entrevistaron con el alcalde para informarle de dos iniciativas que se gestaron en el encuentro que dichas asociaciones mantuvieron con motivo de la celebración del día 9 de Diciembre. Todas ellas solicitaron al Consistorio un acto de reconocimiento al mestre Ripoll y la restitución de una placa que estuvo situada entre los años 1906 y 1939, en la antigua plaza del Mercat de Russafa (actual calle del Pare Perera), pero que fue sustituida por las autoridades franquistas al término de la Guerra Civil.

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