Hay lugares que no son solo casas. La finca de l'Elca, en Oliva, es uno de ellos: fue el hogar, el refugio y el taller creativo de Francisco Brines, el último Premio Cervantes de la literatura española, el poeta que hizo de la memoria y del paisaje valenciano una forma de mirar el mundo. Y ahora, la Generalitat Valenciana ha confirmado su compromiso para que ese espacio no se pierda: 50.000 euros anuales para sostener la Fundación que lleva su nombre y mantener viva su obra.
Una reunión en la finca, con el legado como protagonista
El director general de Cultura de la Generalitat Valenciana, Ignacio Prieto, participó este viernes en la reunión ordinaria del Patronato de la Fundación Francisco Brines de la Comunitat Valenciana, celebrada en la propia finca de l'Elca, sede de la institución. La cita no fue simbólica: sobre la mesa se abordaron la situación y conservación de la finca, la aprobación de las cuentas del ejercicio 2025 y diversas actuaciones orientadas a garantizar el funcionamiento de este enclave cultural. La Fundación fue creada en 2019 con el objetivo de preservar el legado literario y artístico del poeta, así como fomentar el reconocimiento de nuevas voces en la poesía, a través de premios anuales en lengua castellana y en catalán.
Prieto acudió en calidad de patrono institucional, lo que refleja algo más que una presencia protocolaria: la Generalitat forma parte activa del gobierno de una fundación que custodia el archivo personal, la biblioteca, la vivienda y el patrimonio cultural de uno de los grandes de la poesía española contemporánea.
"Francisco Brines representa una de las cumbres de la literatura valenciana y española. Preservar su legado es preservar una parte esencial de nuestra memoria cultural colectiva. La Generalitat tiene la responsabilidad de contribuir a que las futuras generaciones puedan conocer, estudiar y disfrutar de una obra que forma parte del patrimonio literario universal" - Ignacio Prieto, director general de Cultura de la Generalitat Valenciana
Quién fue Francisco Brines y por qué importa tanto l'Elca
Francisco Brines Bañó nació en Oliva el 22 de enero de 1932. Poeta español, licenciado en Derecho, Filosofía y Letras Románicas e Historia, compaginó su producción poética con la docencia universitaria, como lector de literatura española en la Universidad de Cambridge y profesor de español en Oxford. Pertenece a la llamada 'generación de los cincuenta', también conocida como 'generación de los niños de la guerra', en la que figuran poetas como Jaime Gil de Biedma, José Ángel Valente, Carlos Barral o Claudio Rodríguez.
En noviembre de 2020, Brines fue galardonado con el Premio de Literatura en Lengua Castellana Miguel de Cervantes, y era el único superviviente de su generación en el momento de recibir el galardón. Falleció en Gandía el 20 de mayo de 2021. Antes de morir, tuvo tiempo de organizar su propio legado: quiso donar al Instituto Cervantes un desconocido conjunto de 79 poemas inéditos que, bajo el título Dios hecho viento, constituyen su primer poemario, que escribió cuando tenía entre 15 y 17 años de edad.
L'Elca, la histórica finca familiar en Oliva, no es solo el lugar donde vivió. Es también el espacio donde la poesía de Brines tomó forma, donde el Mediterráneo y la memoria se fusionaron en versos que hoy se estudian en universidades de medio mundo. El homenaje que el Instituto Cervantes le rindió tras su muerte se celebró al aire libre en el jardín de esa misma casa, lo que habla de la dimensión casi sagrada que el lugar tiene para quienes lo conocieron. Declarada Bien de Interés Cultural por la Generalitat, la finca constituye hoy uno de los espacios culturales más singulares de la Comunitat Valenciana.
50.000 euros al año: una apuesta concreta por la cultura
Más allá de los discursos, la Generalitat ha puesto cifra a su compromiso: 50.000 euros anuales destinados a los gastos de funcionamiento de la Fundación y a la realización de actividades para el fomento de la obra de Brines. Una cantidad que, sin ser extraordinaria, resulta decisiva para una institución cuya razón de ser es mantener encendida la llama de un poeta que ya no puede hablar por sí mismo.
Ignacio Prieto subrayó que la labor de la Fundación conecta directamente con las competencias de la Dirección General de Cultura en materia de fomento de la lectura, apoyo a la creación literaria, promoción del libro y conservación del patrimonio bibliográfico. No es, por tanto, un apoyo puntual ni puramente sentimental: es una línea de política cultural con vocación de continuidad.
L'Elca como centro de referencia para la poesía
La Generalitat no solo quiere conservar l'Elca: quiere transformarla en un polo de atracción para investigadores, lectores, poetas y estudiosos de la literatura. Un espacio donde la creación y la memoria se encuentren, a la manera de las grandes casas-museo europeas que han sabido convertir el legado de un escritor en un proyecto cultural vivo. La Fundación también impulsa premios anuales de poesía, tanto en lengua castellana como en catalán, lo que subraya su vocación de proyectarse hacia el futuro, no solo de mirar hacia el pasado.
Entre los títulos más reconocidos de Brines figuran El otoño de las rosas (1986), Premio Nacional de Literatura, integrado por sesenta poemas escritos a lo largo de diez años, y La última costa (1995), obra melancólica en la que el poeta recuerda su infancia desde una orilla apartada, que le valió el Premio Fastenrath de la Real Academia Española. Son libros que no envejecen porque hablan de lo que siempre estará ahí: el tiempo, la pérdida, la belleza fugaz de lo que amamos.
Que la Generalitat Valenciana mantenga una presencia activa en el Patronato de la Fundación Francisco Brines y sostenga económicamente su actividad no es un gesto menor. Es la señal de que, en un panorama cultural donde los recursos escasean y las prioridades cambian con cada legislatura, hay un consenso sobre algo esencial: el legado de Brines pertenece a todos, y custodiar ese patrimonio es una obligación que va más allá de la política. L'Elca sigue en pie. Y eso, en sí mismo, ya es una buena noticia.


