Jordi Sánchez (OBK): “No tengo más pretensión que emocionar”

OBK regresa a Valencia con doble concierto agotado y una gira que mezcla clásicos, electrónica oscura y material nuevo

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Jordi Sánchez (OBK)
Jordi Sánchez (OBK)

OBK vuelve a Valencia este fin de semana y lo hace por la puerta grande: dos conciertos consecutivos en la Sala Moon con todas las entradas agotadas, en plena celebración de su 35º aniversario y dentro del Vértigo Tour. Más de dos mil personas se reencontrarán con un repertorio que forma parte del imaginario colectivo de varias generaciones y con nuevas canciones que marcan una nueva etapa creativa para el proyecto liderado por Jordi Sánchez.

Horas antes de subirse al escenario, conversamos con él. Hablamos de emoción, de melodías, de electrónica, de constancia y de ese trabajo “de pico y pala” que ha convertido a OBK en un caso singular dentro de la música española: un grupo que no necesitó modas para perdurar, ni nostalgia para seguir llenando salas. 

Dos noches seguidas con entradas agotadas en la Sala Moon. Después de más de 2.000 conciertos, ¿qué te pasa por la cabeza cuando ves que Valencia vuelve a responder así y además con varias generaciones mezcladas?

Pues me siento súper feliz. Todo lo que pueda decir se queda corto. Siempre he pensado que ya era un sueño poder hacer un primer disco hace 34 años y todo lo que ha venido después ha sido fruto de trabajar muy seriamente, con mucha pasión y mucho amor por lo que hago. Gracias a Dios, la gente ha sabido ver eso, porque si no sería imposible estar aquí después de tanto tiempo, haciendo sold out, en un momento tan bonito, además con canciones nuevas que están gustando mucho.

Me pasa mucho eso que dices: hay gente que conoce la marca OBK, conoce las canciones, pero que nunca me ha visto en directo y este fin de semana será la primera vez. El directo quizás era el punto más desconocido y es donde la gente se va enganchando poco a poco. Ha sido un trabajo de pico y pala, muy constante, y estoy muy feliz porque se trabaja para eso, para que lleguen los frutos.

OBK nació mirando a Depeche Mode y ahora sois espejo para otros. ¿Qué sientes cuando ves a tanta gente cantando “Historias de amor” como si fuera ya suya?

Lo que siento es que las cosas hechas con el corazón, con ilusión y con honestidad llegan. Es lo que siempre he intentado transmitir. Las canciones hechas con cariño y sin pretensiones acaban llegando a la gente.

Como creador creo que es muy importante no olvidarte de dónde vienes. Todos necesitamos seguir siendo niños curiosos, estar atentos a lo que pasa alrededor y absorber cosas. Yo no tengo ningún otro secreto ni ninguna pretensión más allá de emocionar. Hay algo muy honesto en mi manera de ser y de hacer canciones, y creo que eso la gente lo percibe.

En una época en la que la electrónica tiende a ser más fría o más bailable, OBK mantiene el peso de la emoción y la melodía. ¿Es algo buscado?

Es un equilibrio. A nivel de letras, pero también a nivel musical. Hay canciones que son más emocionales, como Maldita mujer, y otras que no lo son tanto, como Berlín. A mí me interesa mucho hablar a través de la música, de las melodías, de las orquestaciones, pero también me gusta la electrónica más oscura y más dura.

Soy una persona a la que le gustan muchas cosas a la vez. Siempre he dicho que sí, Depeche Mode está ahí, pero también vengo de Umberto Tozzi, de Elton John, de George Michael… Todo eso me ha formado como creador. Esa mezcla es lo que me da una personalidad propia y lo que, al final, es OBK.

Concierto de OBK
Concierto de OBK

En directo, los temas clásicos conviven con arreglos más actuales. ¿Te gusta revisitar tus canciones?

Mucho. Para mí las canciones están vivas. Siempre me ha encantado hacer remezclas, experimentar, buscar otras posibilidades para una misma canción. Llevarla al acústico, hacer una versión totalmente distinta, darle otro enfoque…

Eso es lo que me fascinó de la electrónica desde el principio: es como un juego muy divertido. En tu habitación, con un ordenador y un sintetizador, puedes hacer mil cosas y llevar a cabo ideas incluso un poco locas. Me gusta volver a esas canciones y darles un nuevo vestido.

El Vértigo Tour no es solo una gira aniversario, también presenta vuestro primer trabajo nuevo en doce años. ¿Qué ha cambiado más en ti: el músico, la persona o la forma de entender el éxito?

Las circunstancias. El músico sigue intacto. Tengo la misma ilusión que cuando hice el primer disco de mi vida, aunque a la gente le cueste creerlo. Yo necesito ilusión para hacer una canción y para compartirla.

Hacer canciones es fácil, pero hacer una canción que tú quieras compartir y de la que te sientas orgulloso, guste más o menos, eso es lo importante. Yo no me arrepiento de ninguna canción de OBK. Algunas han funcionado mejor que otras, pero siempre han sido muy de corazón.

He estado doce años sin sacar material porque no tenía nada que contar o nada que compartir. Y ahora se han juntado muchas cosas en mi vida y tengo muchas ganas de este nuevo trabajo, que será un EP, no un álbum, pero con canciones que realmente me apetecía mucho sacar.

Entonces, este EP es un trabajo reciente, no algo que llevaras años guardando.

Sí, es de estos dos últimos años. Yo dejo mucho que la vida fluya, no me gusta forzar situaciones. Al final, lo que vives, lo que te pasa a ti, lo que les pasa a los demás, lo que ves… de todo eso se bebe y luego se crea. Ese niño curioso sigue ahí.

Valencia siempre ha sido una tierra muy electrónica. ¿Notas aquí una conexión especial con el público?

Sí, se nota. De hecho, durante mucho tiempo pensaban que OBK era valenciano. Hay un puntito diferente, una conexión más visceral. Es una plaza a la que he venido con todos los discos de mi carrera, he actuado muchísimas veces aquí y es verdad que Valencia tiene una cultura electrónica muy potente. Siempre se le va a relacionar con la música electrónica.

El cierre del tour será en el Sant Jordi Club y en el Movistar Arena. ¿Lo vives como una meta, un regalo o una parada más?

Es como una guinda al pastel. Poder hacer esos espacios después de 35 años de carrera es algo muy bonito. OBK ha sido muy popular, pero nunca ha sido esa superestrella que la gente imagina, y también me ha gustado eso.

He tenido un éxito razonable, suficiente para vivir de la música toda la vida, pero también un éxito que me ha obligado a demostrar constantemente por qué estoy aquí, y eso ha sido por las canciones. Poder decir ahora que voy a hacer el Sant Jordi y el Movistar Arena es una guinda preciosa que ha tardado 35 años en llegar. Me llena de ilusión… y también de vértigo, claro.

Concierto de OBK
Concierto de OBK

 

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