El MuVIM presenta "Orland Furiós: Escenas Valencianas", una inmersión artística en el clásico de Ariosto

La exposición de Adrián Alva en la Sala Alta fusiona la épica renacentista con la historia y cultura de Valencia hasta el 17 de mayo.

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Expo MuVIM 4
Expo MuVIM 4

El MuVIM, el museo de la Diputación de Valencia, inaugura hoy una fascinante exposición que invita al público a un viaje visual a través de los pasajes de la inmortal obra de Ludovico Ariosto, «Orlando Furioso». Bajo el título «Orland Furiós. Escenes valencianes», la muestra, que estará disponible en la Sala Alta hasta el próximo 17 de mayo, ofrece una reinterpretación plástica de este clásico literario, destacando sus conexiones con tierras valencianas a través del pincel del artista Adrián Alva.

Esta propuesta cultural representa una singular fusión entre la literatura universal y la rica historia local, presentando una cuidada visión que subraya el profundo impacto del texto de Ariosto en la literatura renacentista y en la cultura occidental. La exposición no solo ilustra, sino que también invita a la reflexión sobre cómo el pasado literario se entrelaza con el presente geográfico y cultural.

Una poética donde estilo y contenido se entrelazan

Paco Teruel, diputado de Cultura, ha enfatizado la singularidad de la nueva propuesta de Adrián Alva, describiéndola como “una poética en la cual estilo y contenido son inseparables”. Según Teruel, la elección de motivos valencianos, la técnica de la acuarela con goma arábiga, la presencia de tapices, el fuego, los espejos sin reflejo y otros elementos empleados por el artista, configuran una relectura poética del clásico. Esta interpretación se sitúa en una geografía cultural específica, ofreciendo un resultado que va más allá de una “fantástica ilustración narrativa”, constituyendo también una “reflexión visual sobre cómo miramos el pasado y qué proyectamos sobre él”.

La exposición se compone de una selecta colección de diez ilustraciones que ponen el foco en aquellos fragmentos de la obra donde se menciona Valencia o donde la trama se desarrolla en la capital y en Xàtiva. El MuVIM propone así una profunda meditación sobre conceptos universales como el honor, el deseo y la identidad, mientras nos guía por las calles de una ciudad que, en su momento, fue un epicentro neurálgico del Mediterráneo. El trabajo de Alva captura la dramática transformación de Orlando, el noble caballero que pierde la razón por el amor de Angélica, y narra las historias de valientes guerreras como Bradamante, además de explorar diversos mitos.

La visión artística de Adrián Alva: Un diálogo con el pasado

Adrián Alva se inscribe en una tradición ilustrativa que concibe el empleo de estilos históricos pretéritos no como un anacronismo, sino como un método crítico y reflexivo. En su interpretación plástica del canto XXVIII de «Orlando Furioso», la erudición iconográfica se convierte en un sofisticado mecanismo donde el modernismo, la secesión vienesa y la estampa japonesa no son meras referencias estilísticas, sino la gramática profunda desde la cual reescribe este episodio, históricamente poco o nada ilustrado. Su planteamiento revela una clara intención de transformar la superficie en un campo de fuerzas decorativas, donde la línea, el patrón y el ritmo de los motivos poseen un peso narrativo tan significativo como la acción representada.

La influencia de la estampa japonesa es un pilar fundamental en esta obra, no solo por la representación plana o el gusto por la silueta recortada, sino por la idea de que cada elemento del cuadro —ya sea un animal, una planta o un objeto aparentemente secundario— aporta una carga poética autónoma. Esto permite que cada imagen pueda ser apreciada tanto en su conjunto como en sus más mínimos detalles.

El artista ha tomado como referencia icónica la colección de tapices de La Seo de Zaragoza, considerándolos un dispositivo de relatos superpuestos donde cada figura encierra una microficción potencial. Alva no utiliza el tapiz como un simple documento historicista, sino como un modelo estructural. Las escenas de corte, el hieratismo de las figuras, la gestualidad codificada y la profusión de pequeños detalles se transforman en sus creaciones en un lenguaje contemporáneo que asume el carácter caprichoso, absurdo y extraño de estas imágenes vistas desde la perspectiva actual.

Técnica y simbolismo: La acuarela con goma arábiga

Desde el punto de vista técnico, Adrián Alva emplea la acuarela trabajada con goma arábiga en lugar de agua. Esta técnica confiere a la imagen una apariencia física singular, logrando un acabado brillante, casi cerámico. Este efecto no es meramente estético, sino que funciona como un distintivo geocultural. Alva no solo alude a Valencia temáticamente, sino también materialmente. El resplandor de sus obras coloreadas evoca el esmalte, el azulejo y las superficies vitrificadas que conforman el imaginario visual mediterráneo. Esta elección dialoga directamente con la presencia recurrente del fuego, no solo como un motivo literal —presente en las Fallas, la gastronomía, la cocción o el socarrat—, sino como una fuerza transformadora de la materia: lo que se quema, se cuece, se esmalta, se ennegrece. Las referencias culturales valencianas no aparecen como un telón de fondo folclórico, sino como un auténtico magma simbólico cultural.

Referencias locales: Anclando la fantasía en la realidad valenciana

El meticuloso inventario de referencias locales que Adrián Alva integra en su obra es un elemento distintivo. Elementos como los socarrats, los naranjos, los murciélagos, la Font Real de la Trinitat de Xàtiva, las ventanas de la Lonja de València, o platos como los “calamars farcits” y las “bones taronges” de Xàtiva (actualmente conocidas como almoixàvenes), recetas documentadas en el Llibre del coch del siglo XVI del Maestro Robert de Nola —el primer recetario en nuestra lengua—, operan como un sistema de signos paralelo al texto original. Cada objeto, cada plato, cada detalle arquitectónico introduce una capa de lectura que ancla la fantasía en un lugar reconocible, sin renunciar por ello a la cualidad fabulada del conjunto.

Es precisamente esta densidad de símbolos lo que distingue la propuesta de Adrián Alva de otras interpretaciones plásticas anteriores, que, aunque teóricamente más ajustadas al poema de Ariosto, carecen de esta profunda conexión con el contexto cultural y geográfico valenciano. La exposición del MuVIM ofrece, en definitiva, una experiencia única que celebra la riqueza de la literatura y el arte, enraizada en la identidad de Valencia.