Arte, tierra y memoria: 'A media lumbre' lleva a Mallorca el diálogo entre el barro, la lana y el arte contemporáneo con 49 artistas en tres sedes

El IVAM despliega su gran exposición itinerante en Es Baluard, Casal Solleric y Sa Refinadora hasta el 18 de octubre.

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Hay exposiciones que se visitan y exposiciones que se habitan. 'A media lumbre' pertenece claramente a la segunda categoría. El Institut Valencià d'Art Modern (IVAM) inicia con Mallorca la itinerancia de una de sus producciones más ambiciosas: una muestra colectiva que reúne a 49 artistas y que, desde el pasado 22 y 23 de julio, puede visitarse simultáneamente en tres espacios de la isla —Es Baluard Museu, Casal Solleric y Sa Refinadora, en Marratxí— hasta el 18 de octubre de 2026.

De Valencia a Mallorca: un proyecto que viaja y muta

La exposición ya había recorrido las salas del Centre Julio González del IVAM entre el 18 de febrero y el 14 de junio de este año. Ahora aterriza en Mallorca como parte de la Biennal B, una iniciativa impulsada por el Consell de Mallorca y Es Baluard Museu, con la participación del Ajuntament de Palma a través del Casal Solleric y del Ajuntament de Marratxí mediante Sa Refinadora. Y esto es solo el principio: tras la isla, la muestra continuará su periplo en el Centro de Arte y Naturaleza (CDAN) de Huesca y en el Museu Terra de Tarragona, desplegándose así por cuatro territorios —Valencia, Mallorca, Aragón y Cataluña— bajo un mismo marco conceptual.

Lo que distingue a 'A media lumbre' de una exposición itinerante al uso es precisamente su vocación de transformación. Cada sede activa la muestra desde su propio contexto, generando resonancias específicas sin perder la coherencia del conjunto. No es, por tanto, una caja que se traslada de ciudad en ciudad, sino un proyecto vivo que conversa con el lugar que lo acoge.

Barro, lana, palma y voz: los materiales como lenguaje

El proyecto, comisariado por Blanca de la Torre, directora del IVAM, reúne obras y prácticas que dialogan con materiales y saberes históricamente considerados artes menores: cerámica, barro, lana, textiles, bordados y fibras naturales. ¿Por qué estas disciplinas, a menudo relegadas a la categoría de "artesanía", merecen un lugar en el museo? Porque, como subraya el propio proyecto, los oficios y las técnicas vernáculas se revisan desde la contemporaneidad, sin una mirada nostálgica, reconociéndolos como formas de conocimiento situadas y plenamente vigentes.

A estos materiales se suman sonidos y silencios: la voz aparece como herramienta de transmisión, reivindicando la tradición oral como vehículo de memoria, tal como ocurría en los antiguos filandones, aquellas reuniones nocturnas alrededor del fuego donde el trabajo manual y la narración compartida se entrelazaban. Una imagen que, en plena era digital, resulta casi subversiva.

Mallorca como contexto: artistas de la isla en el centro del relato

La edición mallorquina de 'A media lumbre' no es una mera réplica de la valenciana. La presencia de artistas baleares o residentes en la isla dota a esta versión de una capa adicional de significado, abordando saberes vinculados al territorio como la artesanía, los oficios y las prácticas ligadas a la tierra y al agua.

En Sa Refinadora, el espacio de Marratxí, la protagonista es Teresa Matas, cuya práctica artística se mueve en la intersección entre lo íntimo y lo político. Sus instalaciones textiles —construidas mediante procesos largos y meditativos— convierten el gesto de coser en una forma de pensamiento capaz de interrogar la memoria, la pérdida y la reparación desde una dimensión poética. En las terrazas de Es Baluard Museu, en cambio, es Lucía Loren quien propone intervenciones específicas que dialogan con el paisaje y el entorno del museo.

"Entretejer discursos entre arte y artesanía nos permite no solo recuperar saberes, sino también activar nuevas formas de pensar el presente desde lo sensible y lo material" - David Barro, director de Es Baluard Museu

Lo local y lo global como vasos comunicantes

Uno de los argumentos más sólidos de 'A media lumbre' es su rechazo a la falsa dicotomía entre lo local y lo global. La comisaria Blanca de la Torre lo formuló con claridad durante la presentación del proyecto:

"A las artistas y artistas locales se suman otras propuestas del ámbito nacional e internacional, bajo la convicción de que lo local y lo global operan como vasos comunicantes. Además, el proyecto busca ir más allá de lo expositivo, generando alianzas con agentes culturales y colectivos rurales y urbanos que trabajan desde el territorio para fortalecer los vínculos entre arte, medio ambiente y comunidad" - Blanca de la Torre, directora del IVAM y comisaria de la exposición

Una postura que también comparte Fernando Gómez de la Cuesta, responsable del Casal Solleric, quien señala que los oficios, las técnicas y los materiales vinculados a la vida cotidiana y a la tradición "continúan ofreciendo respuestas plenamente vigentes para reflexionar sobre nuestra relación con el entorno y sobre modelos más sostenibles de convivencia con el territorio".

El marco institucional que respalda la itinerancia es sólido: el acuerdo de colaboración que da cobertura al proyecto tiene vigencia desde el 25 de septiembre de 2025 —fecha en la que comenzaron las actuaciones preparatorias— hasta el 31 de diciembre de 2027, una vez finalizada la itinerancia, devueltas las obras a sus propietarios y liquidados los costes asumidos por cada parte. Un horizonte temporal que habla de la dimensión y la ambición de un proyecto que entiende el arte no como producto, sino como proceso colectivo y duradero.