El recuerdo de la DANA de octubre de 2024, que dejó más de 200 muertos en la Comunitat Valenciana, planea sobre cada aviso meteorológico que llega a la región. Este fin de semana, la historia amenaza con repetirse. La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) ha activado la alerta roja en el litoral sur de la provincia de Valencia para este domingo, con previsiones que apuntan a acumulaciones de hasta 300 litros por metro cuadrado en 24 horas en algunos puntos. Una cifra que, para hacerse una idea, equivale a meses enteros de lluvia cayendo en un solo día.
Ante ese escenario, el Consorcio Provincial de Bomberos de Valencia (CPBV), entidad dependiente de la Diputació de València, no ha esperado a que el temporal golpee para actuar. Desde las 20:00 horas del sábado, el organismo ha activado su Procedimiento de Refuerzo de Dotaciones por Fenómenos Meteorológicos Adversos, un protocolo diseñado precisamente para situaciones como esta.
Un despliegue que crece con la tormenta
La respuesta del Consorcio se articula en dos fases. Durante la noche del sábado al domingo, se incorporan 70 efectivos adicionales a los 110 de la guardia ordinaria, alcanzando un total de 180 bomberos desplegados sobre el territorio provincial. No es una cifra simbólica: supone casi duplicar la capacidad operativa habitual en cuestión de horas. A partir del domingo por la mañana, coincidiendo con la entrada en vigor del nivel rojo de AEMET, el operativo se refuerza aún más.
El dispositivo especial se prolongará hasta la primera hora de la mañana del lunes, cubriendo así el periodo de mayor riesgo previsto. Al incremento de bomberos profesionales se suma también el despliegue de más unidades de mando y la incorporación de bomberos voluntarios en sus respectivos parques. Las Brigadas Forestales BRIFO, habitualmente asociadas a incendios, amplían también sus horarios para reforzar la respuesta ante las lluvias: una adaptación que ilustra hasta qué punto los fenómenos meteorológicos extremos obligan a repensar los recursos de emergencia.
La advertencia que más importa
El presidente del CPBV y diputado provincial de Medio Ambiente, Avelino Mascarell, ha querido ir más allá de los datos operativos para lanzar un mensaje directo a la ciudadanía:
"Es fundamental que la ciudadanía extreme la prudencia, evite desplazamientos innecesarios y no intente atravesar barrancos, pasos inferiores ni otras zonas inundadas, aunque a simple vista parezca que se puede pasar" - Avelino Mascarell, presidente del Consorcio Provincial de Bomberos de Valencia y diputado provincial de Medio Ambiente de la Diputació de València
La advertencia no es retórica. Año tras año, buena parte de las víctimas de las riadas en España muere precisamente en esa fracción de segundo en que alguien decide que el agua no parece tan profunda. La AEMET ha catalogado el escenario como una "situación muy adversa que puede derivar en inundaciones y crecidas de cauces". El organismo advierte de que el peligro meteorológico es extraordinario y de que la población vulnerable y los bienes situados en zonas expuestas podrían sufrir impactos "muy graves o catastróficos".
Qué hacer —y qué no— durante el episodio
Los profesionales del Consorcio han difundido una serie de recomendaciones pensadas tanto para quienes están en la carretera como para quienes se quedan en casa. La regla de oro es clara: no circular por zonas inundadas o susceptibles de inundación, con especial atención a barrancos, pasos inferiores y caminos rurales secundarios, lugares donde el nivel del agua puede ascender en segundos sin previo aviso.
En el ámbito doméstico, los bomberos aconsejan revisar el estado de canalizaciones y desagües antes de que llegue la lluvia, mantener despejadas terrazas y patios, y retirar cualquier objeto que pueda ser arrastrado por el agua y obstruir la evacuación. Son medidas sencillas, pero que pueden marcar la diferencia entre un susto y algo mucho peor.
El Consorcio recuerda también la importancia de seguir la información a través de los canales oficiales de la Generalitat Valenciana y de AEMET, y de atender en todo momento las indicaciones de los servicios de emergencia. Hace casi un año, las inundaciones provocadas por la DANA causaron más de 200 muertes, y ha llegado un nuevo otoño con un temporal que amenaza con volver a causar estragos en una zona que todavía se recupera. La memoria de lo ocurrido es, quizás, el mejor argumento para tomarse en serio cada alerta.

