La CV-425 vuelve a estar abierta al tráfico entre Buñol y Alborache. Tres semanas de corte, jornadas maratonianas que se prolongaron hasta la madrugada y una ola de calor que obligó a parar herramientas en los momentos más críticos: eso es lo que ha costado completar la fase más exigente de una transformación que, cuando concluya del todo, habrá invertido cerca de ocho millones de euros en una de las arterias clave de la Hoya de Buñol. La Diputació de València ha reabierto la vía tras ejecutar los trabajos incompatibles con el tráfico abierto, y lo ha hecho en 21 días en lugar de los 45 que marcaba el calendario inicial.
De 45 a 21 días: la empresa y los técnicos como protagonistas del adelanto
Reducir a la mitad el tiempo de un corte que afecta directamente a la vida cotidiana de varios municipios no es un logro menor. La Diputació planificó jornadas intensivas de trabajo entre las siete de la mañana y las diez de la noche, incluidos los sábados, para aprovechar prácticamente todas las horas de luz disponibles. Pero incluso eso no fue suficiente en algunos momentos: hubo noches de trabajo en plena madrugada para no perder ni un día.
"Se ha trabajado con jornadas intensivas e incluso algunos días de madrugada para cumplir los plazos, en una fase que además se ha visto condicionada por la ola de calor" - Reme Mazzolari, vicepresidenta segunda y diputada de Carreteras de la Diputació de València
La ola de calor fue un condicionante real: hubo días en los que, por seguridad laboral, la actividad tuvo que detenerse. A pesar de ello, la empresa adjudicataria, Pavasal, y los técnicos provinciales lograron mantener los tiempos. No es un detalle anecdótico: cada día de corte equivale a desvíos, rutas alternativas más largas y una presión sostenida sobre vecinos que, en el caso de Alborache, han vivido el corte de manera más directa que nadie.
Una carretera que reabre, pero que aún está en obras
Que los coches vuelvan a circular no significa que la obra haya terminado. Ni mucho menos. La pasarela ciclopeatonal sobre el barranco del Conde es uno de los elementos más visibles y técnicamente exigentes de la transformación integral de este eje viario que conecta Buñol y Alborache, en el corazón de la Hoya de Buñol. La estructura ya está instalada, igual que el nuevo paso inferior en el entorno de la curva del Mico, pero ninguno de los dos está operativo todavía: forman parte de una actuación global que continuará durante meses.
El calendario es preciso. Hasta el 25 de julio se completará el tablero de la pasarela, sobre el que circularán peatones y ciclistas. A partir del 20 de julio arrancará la obra civil del alumbrado, que se prolongará hasta final de año. La instalación del sistema de iluminación llegará entre enero y abril de 2027. A eso hay que añadir la rotonda del Turche, prevista entre finales de julio y octubre; la rehabilitación del puente de sillería de la papelera, en octubre y noviembre; la capa de rodadura de la CV-425, en febrero de 2027; y los trabajos de firme del carril ciclopeatonal, entre febrero y abril de 2027.
Esta es la primera vez que la CV-425 contará con un itinerario ciclopeatonal continuo, una infraestructura que hasta ahora brillaba por su ausencia en este eje comarcal. Cuando esté lista, conectará mediante carril bici la rotonda de Buñol con la de Alborache, e integrará también las urbanizaciones de la zona a través del nuevo paso inferior.
Más segura, más ancha y con compensación de CO₂
La CV-425 pasará a disponer de una plataforma más amplia, arcenes de un metro de anchura y sistemas de contención adaptados a la normativa vigente. Pero la renovación va más allá del asfalto y el hormigón. La Diputació compensará las cerca de 4.000 toneladas de CO₂ asociadas a la ejecución de las obras mediante tratamientos silvícolas y actuaciones de mejora forestal sobre unas 60 hectáreas de monte próximas a urbanizaciones diseminadas.
Es la primera actuación sobre la red provincial de carreteras en la que la Diputació incluyó criterios de adjudicación basados en la sostenibilidad de los materiales de construcción. En ese mismo marco, el proyecto ha permitido clausurar un vertedero irregular existente en el término municipal de Alborache, mejorando las condiciones ambientales y paisajísticas del corredor.
Entre los cambios más relevantes para la seguridad cotidiana destaca la corrección de un punto con problemas históricos de visibilidad, ubicado entre el puente del río Buñol y la papelera del Turche, donde la modificación del cambio de rasante eliminará un riesgo que ha condicionado durante años la conducción por ese tramo.
El alcalde de Alborache y la apuesta por la movilidad sostenible comarcal
Jesús Higón, alcalde de Alborache, no ha ocultado su satisfacción. Ha agradecido que los trabajos se hayan completado en el tiempo previsto pese a las alertas por calor, y se ha mostrado especialmente ilusionado con el eje ciclopeatonal que unirá su municipio con Buñol.
"Seguro que la gente lo va a utilizar muchísimo" - Jesús Higón, alcalde de Alborache
La visión de Higón encaja con una tendencia más amplia: conectar los municipios de la comarca no solo por asfalto, sino también a pie y en bicicleta. Esta infraestructura clave se enmarca dentro de la estrategia del área de Carreteras para fomentar vías de comunicación que prioricen la movilidad sostenible y la seguridad vial en la comarca de la Hoya de Buñol. La actuación en la CV-425, de hecho, se complementa con otra intervención que la Diputació desarrolla entre Alborache, Macastre y Yátova, lo que permitirá avanzar hacia una red ciclopeatonal que atraviese varios municipios de la comarca.
Tres semanas de corte, molestias reales y una ola de calor de por medio: el precio ha sido alto para los vecinos, especialmente los de Alborache. Pero la infraestructura que quedará cuando todo termine —más ancha, más segura, iluminada y con un carril bici que hoy no existe— apunta a una transformación que va mucho más allá de reparar una carretera: es, en la práctica, construir una nueva forma de moverse por la Hoya de Buñol.


