Cuarenta y un años después de la inauguración del castillo de fiestas, Ontinyent ha estrenado un nuevo capítulo en la historia de sus celebraciones más emblemáticas. La Diputación de Valencia ha destinado 150.000 euros a la instalación de 55 arcos ornamentales de nueva creación para las fiestas de Moros y Cristianos, encendidos por primera vez el pasado viernes en la plaza de la Concepción en un acto en el que participaron representantes de la institución provincial, el Ayuntamiento de Ontinyent y la Societat de Festers del Santíssim Crist de l'Agonia.
No es una decoración cualquiera. Cada uno de los 55 arcos ha sido diseñado específicamente para Ontinyent e incorpora elementos directamente ligados a la identidad de la ciudad: su bandera, motivos heráldicos del escudo municipal y los característicos grifos que lanzan agua. Lejos de ser una instalación efímera que se monte y desmonte cada año sin dejar huella, se trata de una inversión duradera que quedará vinculada a la celebración en el tiempo. Una diferencia que, en el mundo de la ornamentación festiva, no es un detalle menor.
La mayor inversión en cuatro décadas
Para entender el alcance de lo que supone este desembolso, basta con mirar atrás. Las fiestas de Moros y Cristianos de Ontinyent, cuyo formato actual y de manera continuada dio comienzo en 1860, tienen un origen que data de 1571. Desde 2024, la celebración ha sido declarada de Interés Turístico Internacional, el máximo reconocimiento que el Gobierno de España puede otorgar a una fiesta. Con ese galardón sobre la mesa, la ciudad afrontaba el reto de estar a la altura.
Ricardo Calabuig, presidente de la Societat de Festers, lo expresó sin rodeos en el acto de encendido:
"La verdad es que es un momento histórico porque desde hacía 40 años que no se inauguraba, 41 para ser más exactos, cuando se inauguró el castillo, que no se invertía en la decoración de la fiesta" - Ricardo Calabuig, presidente de la Societat de Festers del Santíssim Crist de l'Agonia
Una espera de más de cuatro décadas que, según Calabuig, se cierra ahora con la satisfacción de "poder verlos todos juntos", tras años de trabajo previo para hacer posible el proyecto.
El respaldo de la Diputación y el trabajo conjunto
La vicepresidenta primera de la Diputación de Valencia, Natàlia Enguix, situó la actuación en el marco de la apuesta institucional por reforzar las fiestas de Moros y Cristianos en toda la provincia. No es la primera vez que Ontinyent recibe apoyo provincial: el año pasado, la Diputación ya concedió 100.000 euros con motivo de la declaración de Interés Turístico Internacional. A eso se suman iniciativas como la línea de ayudas de 500 euros para las comparsas de Moros y Cristianos de la provincia, con la que la institución busca equiparar el apoyo a estas celebraciones con el que reciben otras manifestaciones festivas valencianas.
"Estamos muy contentos de haber podido ayudar a que esto sea una realidad. Es un orgullo poder contribuir a que nuestras fiestas sean cada vez más grandes y tengan un mayor protagonismo" - Natàlia Enguix, vicepresidenta primera de la Diputación de Valencia
Enguix subrayó además que, desde la construcción del castillo de fiestas, esta es la mayor inversión que ha recibido Ontinyent en todo lo relacionado con sus Moros y Cristianos. Una afirmación que, puesta en contexto histórico, adquiere todo su peso.
Una ornamentación pensada para Ontinyent
La concejala de Fira i Festes, Àngels Muñoz, destacó precisamente ese carácter exclusivo de los nuevos elementos: no son arcos genéricos, sino piezas diseñadas a medida para la ciudad. Entre los actos más reconocidos de la fiesta figura el Esmorzar de la Llàgrima, una de las citas más emotivas y singulares del calendario festivo de Ontinyent. Fue, precisamente, uno de los primeros actos del programa este domingo, junto al Pregón de Fiestas.
"Es un paso más que era necesario hacer para Ontinyent. Hemos trabajado codo con codo con la Societat de Festers y gracias a la Diputación hemos podido tener estos arcos, que son personalizados, son para nosotros" - Àngels Muñoz, concejala de Fira i Festes del Ayuntamiento de Ontinyent
Los 55 arcos se distribuyen por diferentes puntos del recorrido festivo, transformando visualmente las calles de la ciudad durante los días de celebración. La fiesta se desarrolla prácticamente durante todo el año hasta llegar a los actos centrales de agosto, atrayendo cada año a miles de visitantes que gozan viviendo en primera persona unos actos que son legado vivo de la historia de la Comunitat Valenciana. Con estos nuevos arcos, Ontinyent no solo actualiza su imagen festiva, sino que refuerza su apuesta por una celebración que, con más de cuatro siglos de historia a sus espaldas, acaba de escribir uno de sus capítulos más recientes y, según sus protagonistas, más esperados.


