Hay fiestas que paran una ciudad. Y luego están los Moros y Cristianos de Ontinyent, que paran toda una comarca. Este viernes, la capital de la Vall d'Albaida vive su acto más multitudinario: la Entrada, un desfile en el que participan más de 4.000 festeros repartidos en 24 comparsas y arropados por un centenar de bandas de música. Una celebración que no solo convoca a vecinos y visitantes de toda la provincia, sino que atrae a turistas llegados de distintos países, fascinados por la espectacularidad de sus cortejos y su música.
No es una fiesta cualquiera. Desde 2024, los Moros y Cristianos de Ontinyent han sido declarados de Interés Turístico Internacional, el máximo reconocimiento que puede otorgar el Gobierno de España a una celebración popular. Un galardón que llega tras décadas de historia: su formato actual y de manera continuada dio comienzo en 1860, aunque su origen data de 1571. Más de cuatro siglos de tradición que hoy se traducen en uno de los espectáculos festivos más potentes del calendario valenciano.
La Diputación de València, en primera fila
El presidente de la Diputación de València, Vicent Mompó, y la vicepresidenta primera, Natàlia Enguix, seguirán la Entrada desde la tribuna instalada en la avenida Daniel Gil, junto al alcalde de Ontinyent, Jorge Rodríguez, y otras decenas de personalidades. No es una visita protocolaria vacía: la institución provincial ha contribuido de forma directa a la celebración con una subvención de 150.000 euros destinada a los 55 nuevos arcos ornamentales que iluminan las calles del recorrido. Además, ha apoyado a la capitanía cristiana Estudiants para la edición de la guía del boato.
"Es una fiesta universal que pone a Ontinyent, la Vall y el resto del territorio valenciano en el mapa, y por eso debemos apoyarla desde las instituciones, como al resto de fiestas populares" - Vicent Mompó y Natàlia Enguix, presidente y vicepresidenta primera de la Diputación de València
Pero la implicación de Enguix va más allá del palco. La vicepresidenta, que es diputada por la Vall d'Albaida y primera teniente de alcalde en Ontinyent, participará directamente en el desfile cristiano, que arranca a las 18.00 horas, integrándose en la comparsa Bucaneros, en la parte final de la entrada cristiana. El alcalde Rodríguez, por su parte, desfila con la comparsa mora Taifas, que este año celebra su 50 aniversario. Dos cargos públicos que no observan desde la distancia, sino que se mezclan entre el pueblo.
"Estamos proyectando nuestras fiestas, y en el caso de los Moros y Cristianos consiguiendo equipararla a las Fallas como grandes celebraciones embajadoras de nuestra tierra" - Natàlia Enguix, vicepresidenta primera de la Diputación de València
La sombra de 'Chimo': un homenaje que la lluvia no pudo ser
La jornada del viernes llega, además, con el recuerdo vivo de lo que ocurrió apenas 24 horas antes. El jueves, Ontinyent tenía prevista la Entrada de bandas de música en homenaje al centenario del nacimiento del mestre José María Ferrero, compositor en 1964 de la marcha mora 'Chimo', considerada el himno oficial de los Moros y Cristianos de la ciudad. Un millar de músicos de distintos municipios iban a interpretar juntos esa pieza histórica. Las inclemencias meteorológicas obligaron a suspender el acto.
A pesar de la decepción, tanto Mompó como Enguix compartieron momentos emotivos con Pilar Ferrero, hija del maestro y directora del conservatorio de música de Ontinyent, pianista y profesora, que iba a dirigir la interpretación de 'Chimo' en ese acto frustrado por la tormenta. Una escena que resume bien el espíritu de estas fiestas: la música, la memoria y las personas en el centro de todo.
Una agenda festera que va más allá de Ontinyent
Los días previos a la Entrada han sido frenéticos para los responsables provinciales. Mompó llegó a Ontinyent después de participar en la Baixà de Catadau y visitar la Fira de Xàtiva, otra de las grandes citas del calendario valenciano que, en su opinión, merece también ser reconocida como Fiesta de Interés Turístico Internacional. Enguix, por su parte, ha recorrido durante los últimos días numerosos municipios de la Vall d'Albaida —Aielo, Benissoda, Benicolet, Bufali, Bèlgida y El Palomar— y se desplazó hasta la Serranía para participar en las Fiestas Gordas de Tuéjar en honor de la Purísima Concepción.
La Diputación también aporta, desde el inicio de la legislatura actual, una ayuda de 500 euros por comparsa cada año, un gesto que puede parecer modesto en cifras absolutas, pero que tiene un valor simbólico claro: el reconocimiento institucional de que los Moros y Cristianos de Ontinyent son una de las celebraciones más importantes de la Comunitat Valenciana, capaz de transformar por completo la ciudad durante el mes de agosto, llenando sus calles de comparsas, música, pólvora, desfiles, trajes, embajadas y actos religiosos. En un momento en que las tradiciones populares compiten con un ocio cada vez más fragmentado y digitalizado, que las instituciones apuesten con presupuesto y presencia física por estas celebraciones no es un detalle menor. Es una declaración de intenciones.


