Las farmacias se suman al Bo Comerç: la Diputació de València lanza un plan de 10,5 millones para revitalizar el comercio local en toda la provincia

La Diputació de València amplía el Bo Comerç a toda la provincia e incorpora las farmacias para la venta de productos de parafarmacia, con una inversión de 10,5 millones de euros.

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Quien haya comprado en una farmacia de pueblo sabe que no es solo un establecimiento sanitario: es también el sitio donde preguntan por la abuela, donde te aconsejan sin cita previa y donde, en muchos casos, el farmacéutico conoce a la familia de toda la vida. Ahora, ese modelo de proximidad tendrá un nuevo reconocimiento institucional. La Diputació de València incorporará las farmacias como establecimientos adheribles al Bo Comerç 2026, la campaña de bonos de compra que, en su primera edición, demostró que inyectar dinero directamente en el comercio local funciona, y funciona bien.

El anuncio lo realizó Natàlia Enguix, vicepresidenta primera de la Diputació e impulsora de la iniciativa, durante su participación en la entrega de los premios ALMA, un galardón organizado por el sector farmacéutico que reconoce la labor de las oficinas de farmacia como agentes de salud y cercanía en sus comunidades. No fue un escenario casual: la decisión de incluir a las farmacias en el programa responde directamente a una petición del Col·legi de Farmacèutics de València.

"La decisión se ha tomado después de atender la petición del Col·legi de Farmacèutics de València, para que puedan participar con la venta de productos de parafarmacia, nunca de medicamentos con prescripción médica" - Natàlia Enguix, vicepresidenta primera de la Diputació de València

Más dinero, más municipios, menos burocracia

La nueva edición del programa, prevista para el último trimestre de 2026, supone un salto cualitativo y cuantitativo respecto a su primera convocatoria. La Diputació destinará 10,5 millones de euros —combinando un crédito extraordinario de cinco millones de Presidencia con 5,5 millones procedentes de remanentes— con un potencial retorno estimado de más de 20 millones de euros en el tejido comercial de la provincia. La fórmula se mantiene: bonos de 100 euros en los que el ciudadano paga 50 y la institución provincial financia el resto.

La gran novedad territorial es que la campaña dejará de estar centrada exclusivamente en los municipios afectados por la dana para extenderse a todos los núcleos de la provincia con menos de 50.000 habitantes. Una cobertura que excluye las grandes ciudades pero que llega a la práctica totalidad de los pueblos valencianos, los mismos que sufren con mayor intensidad la sangría del comercio de proximidad ante la competencia de las grandes plataformas digitales y las superficies comerciales.

A las novedades geográficas y de actividad —como la incorporación de las farmacias— se suma una mejora en el canal de distribución. La delegación de Promoció Econòmica trabaja ya en la redacción del nuevo convenio e incorporará la posibilidad de obtener los bonos mediante tarjetas virtuales o aplicación móvil, eliminando la necesidad de acudir presencialmente a recogerlos. Se mantendrá, eso sí, una cantidad limitada de reparto físico para colectivos como personas mayores que puedan tener dificultades con los canales digitales.

"Tenemos la base del funcionamiento de la anterior campaña y repetiremos un modelo que funcionó muy bien, en colaboración con Cámara Valencia, tratando de mejorar los detalles que puedan facilitar aún más el procedimiento a quien quiera participar" - Natàlia Enguix, vicepresidenta primera de la Diputació de València

El precedente: 95.000 bonos y diez millones de retorno

El éxito de la edición anterior no es una percepción subjetiva, sino un dato contrastable. La Diputació de València completó la venta de la emisión inicial de sus bonos, un paquete de 95.000 tarjetas con un impacto económico de más de 10 millones de euros en los 1.300 establecimientos adheridos de 26 municipios de la zona cero. En ese momento, unos 3.000 comercios valencianos continuaban cerrados, y se estimaba que una tercera parte corría el riesgo de no volver a abrir, según datos de la Unió Gremial y Confecomerç. En ese contexto, la campaña fue mucho más que un descuento: fue un salvavidas para negocios que habían perdido meses de facturación de golpe.

El presidente Vicent Mompó destaca "la gran respuesta que tuvo la ciudadanía en la anterior campaña, donde se agotaron todos los bonos emitidos para ayudar a más de mil establecimientos que se sumaron en las 26 localidades seleccionadas por Cámara València". En su opinión, "el resultado de aquel programa, en el que invirtieron cinco millones de euros, les anima a extender la propuesta a toda la provincia".

Según los datos aportados por Cámara Valencia, Aldaia fue el municipio que registró más compradores, con más de 9.000 bonos adquiridos por personas empadronadas en la localidad. Le siguieron Alaquàs, Algemesí y Paiporta con 8.691, 7.818 y 7.804 tarjetas vendidas respectivamente, y Catarroja con 6.591. Cifras que, más allá de su valor estadístico, representan decisiones concretas de miles de vecinos que eligieron su ferretería, su papelería o su carnicería de siempre antes que el clic fácil de un gigante del comercio electrónico.

Un premio con mucho simbolismo: el ALMA Renàixer

El anuncio de Enguix se produjo en el marco de los premios ALMA, organizados por la empresa familiar Díaz Ramos Farma. Entre los galardones entregados destacó el ALMA Renàixer, un reconocimiento específico creado para las farmacias que, tras la devastación de la dana de octubre de 2024, volvieron a levantar la persiana para atender a sus vecinos. Una imagen que resuena con fuerza: la farmacia como primer recurso, el farmacéutico como primer interlocutor sanitario cuando todo lo demás falla.

Enguix recordó que ese espíritu de resiliencia está "directamente alineado con las iniciativas públicas de la Diputació de apoyo al comercio local afectado por la riada, como la primera edición de los bonos comerç y la exposición 'Pujar la persiana'". No es casualidad que la misma metáfora —levantar la persiana— articule tanto el reconocimiento privado del sector farmacéutico como la respuesta institucional de la Diputació: en ambos casos, el mensaje es que el comercio de proximidad no es un lujo prescindible, sino una infraestructura social tan esencial como cualquier otra.

La gestión del nuevo convenio seguirá articulada entre la Diputació y Cámara Valencia, entidad de derecho público con representatividad del sector comercial que ya demostró en la edición anterior su capacidad para gestionar una campaña de esta envergadura. La iniciativa representa un respiro económico para los comerciantes, al tiempo que permite a los ciudadanos descubrir nuevos negocios y productos en sus municipios. Cuando las farmacias se sumen al programa, los vecinos de cientos de pueblos valencianos podrán gastarse su bono en el mismo sitio donde llevan años comprando la crema solar, el termómetro o el suplemento vitamínico: a dos pasos de casa, en un establecimiento que los conoce por su nombre.