Hay soledades que no se ven, que no hacen ruido y que, sin embargo, pesan como una losa. En España, más de dos millones de personas mayores viven solas y cerca del 30% manifiesta sentirse sola frecuentemente, según el Barómetro de la Soledad No Deseada 2024. Gandia decidió no mirar hacia otro lado. Hace poco más de un año, el Ayuntamiento puso en marcha el programa Radars, una red comunitaria diseñada para detectar y acompañar a personas mayores en situación de aislamiento. Hoy, al cumplir su primer aniversario, el balance habla por sí solo: 189 personas acompañadas, 54 voluntarios implicados y toda una trama de farmacias, comercios, centros de salud y entidades vecinales tejida alrededor de quienes más lo necesitan.
Una comunidad que cuida, no solo una administración que gestiona
La regidora de Sanidad y Políticas Saludables, Liduvina Gil, ha sido la encargada de presentar el balance del primer año. Su mensaje central es claro y, en cierto modo, desafía la lógica burocrática habitual: el éxito de este programa no le pertenece al Ayuntamiento.
"El éxito de Radars no es un éxito del Ayuntamiento de Gandia, sino de toda la comunidad que participa en este programa" - Liduvina Gil, regidora de Sanidad y Políticas Saludables del Ayuntamiento de Gandia
Esa filosofía lo impregna todo. Radars no funciona como un servicio social al uso, donde una persona llama a una ventanilla y espera ayuda. Funciona como una red viva: profesionales sanitarios, trabajadores sociales, farmacéuticos y tenderos de barrio actúan como primeros detectores de situaciones de vulnerabilidad. Cuando alguien lleva días sin pasar por la farmacia, cuando el panadero nota que un vecino ha dejado de bajar, cuando un médico de cabecera percibe señales de aislamiento, el engranaje se activa y el caso llega al programa. La soledad no deseada, recuerdan los expertos, raramente se anuncia: simplemente sucede, en silencio.
De dos horas semanales puede depender mucho
De cara al mes de septiembre, el Ayuntamiento de Gandia lanzará una campaña de comunicación y captación de voluntariado para ampliar la red de apoyo del programa. La condición de entrada es mínima: solo dos horas semanales de disponibilidad. Poco tiempo en apariencia, pero suficiente para marcar una diferencia real en la vida de alguien que lleva semanas sin mantener una conversación.
Paralelamente, Radars continuará su expansión geográfica por la ciudad. Tras implantarse en los barrios de Joan Climent y Roís de Corella, el siguiente paso es el Grau, con la voluntad de llegar progresivamente al resto de barrios de Gandia. La extensión territorial no es un capricho de crecimiento, sino una necesidad: en la Comunidad Valenciana, cerca de 130.000 personas mayores sienten distintos grados de soledad , una realidad que no conoce fronteras de barrio.
No es asistencia: es un programa de derechos
Uno de los aspectos más llamativos de Radars es su enfoque. Gil insiste en una distinción que no es semántica, sino política y filosófica: este no es un programa asistencial. Es, en sus propias palabras, "un programa de derechos", porque parte de la premisa de que envejecer en casa, con autonomía y participación en la vida social, no es un privilegio sino algo a lo que toda persona tiene derecho.
Para hacerlo posible, Radars ofrece un amplio abanico de actividades grupales: desde ejercicio físico hasta talleres creativos, pasando por formación digital, juegos de mesa y encuentros de conversación. No son actividades de relleno. Son espacios donde reconstruir vínculos, recuperar la costumbre de estar con otros, recordar que uno importa. Y los resultados, en algunos casos, son extraordinarios: personas que llegaron al programa en situaciones de aislamiento severo han conseguido tejer una red social propia y, una vez recuperada esa autonomía relacional, ya no han necesitado el acompañamiento de Radars. Han salido por la puerta grande.
"Una ciudad que cuida de sus mayores es una ciudad que avanza por el buen camino" - Liduvina Gil, regidora de Sanidad y Políticas Saludables del Ayuntamiento de Gandia
Cumpleaños compartidos y un alcalde que se suma
El primer aniversario no se celebró solo con cifras. El alcalde de Gandia, José Manuel Prieto, acompañado por la propia Liduvina Gil, participó la pasada semana en una de las iniciativas más emotivas de la programación de Radars: el cumpleaños mensual que se celebra en el Centro Social Joan Climent, donde el programa homenajeó a todos los participantes que habían cumplido años durante el mes anterior. Un gesto sencillo, casi doméstico, que resume bien la vocación del proyecto: que nadie sople las velas solo.
El modelo de Gandia ha empezado a despertar el interés de otros municipios, que se han acercado para conocer su funcionamiento y valorar su posible implantación. La soledad no deseada tiene un impacto significativo en la salud física y mental, especialmente en las personas mayores, y se asocia con una menor esperanza de vida y un aumento de la mortalidad , lo que convierte iniciativas como Radars en algo más que un programa de bienestar: en una apuesta concreta por la salud pública. En un país donde la soledad no deseada aumenta a partir de los 65 años y alcanza al 20% de los mayores de 75 , cada red vecinal que se construye es, también, una respuesta colectiva a uno de los grandes retos del envejecimiento.

