Que el otoño llega cargado de agua en la Comunitat Valenciana no es ninguna novedad. Lo que ha cambiado es la violencia con la que puede hacerlo. Con ese telón de fondo, el Ayuntamiento de Gandia ha intensificado los trabajos de limpieza de imbornales en toda la ciudad, una actuación preventiva que cobra especial sentido en una comarca que, durante un episodio de lluvias torrenciales, llegó a acumular casi 357 litros por metro cuadrado en apenas doce horas.
Una red de más de 9.000 puntos de drenaje bajo revisión
El municipio cuenta con más de 9.000 imbornales y puntos de desagüe repartidos por todo el término municipal. No es una cifra menor: mantener operativa esa infraestructura equivale a cuidar, uno a uno, los pulmones de evacuación de agua de toda la ciudad. Los equipos municipales recorren calles y barrios de manera progresiva, retirando hojas, tierra, residuos y otros elementos que, en apariencia insignificantes, pueden convertirse en el origen de una inundación cuando el cielo descarga sin aviso.
La limpieza de estos elementos no es una tarea nueva ni improvisada. Se realiza de forma planificada durante todo el año, pero ahora se refuerza coincidiendo con el periodo previo a la temporada de lluvias más intensas. La lógica es simple: actuar antes de que el problema aparezca, no después de que el agua ya haya entrado por los portales.
"Aunque la limpieza y mantenimiento de los imbornales se realiza de manera planificada y continuada a lo largo de todo el año, se refuerzan estas actuaciones como medida preventiva coincidiendo con el periodo previo a la temporada en la que históricamente se producen episodios de lluvias más intensas" - Sebas Gálvez, director general de Qualitat Urbana i Serveis Bàsics del Ayuntamiento de Gandia
El cambio climático convierte la prevención en obligación
Detrás de este dispositivo hay también un reconocimiento explícito de una realidad que ya no admite debate: los riesgos de precipitaciones extraordinarias no solo persisten, sino que se están intensificando debido a los efectos del cambio climático. Las DANAs —Depresiones Aisladas en Niveles Altos— son el ejemplo más visible de esta nueva normalidad meteorológica. Se trata de un fenómeno caracterizado por la formación de una bolsa de aire frío en altura, separada de la circulación general, que al entrar en contacto con masas de aire cálido y húmedo provoca lluvias torrenciales y eventos extremos.
Gandia conoce bien esa amenaza. Durante un reciente temporal que mantuvo en alerta roja buena parte de la Comunitat Valenciana, la localidad llegó a registrar acumulados de 356,8 litros por metro cuadrado en apenas doce horas, según la Asociación Valenciana de Meteorología (Avamet). Episodios posteriores también han dejado inundaciones en playas y primera línea costera. En ese contexto, mantener los imbornales limpios no es burocracia municipal: es la primera línea de defensa.
"Estamos hablando de unos fenómenos meteorológicos, como las DANAs, que han modificado los regímenes de lluvia y que cada vez son más frecuentes y extremos a causa del cambio climático, y a los que también tenemos que adaptarnos y hacer frente de la mejor manera posible" - Sebas Gálvez, director general de Qualitat Urbana i Serveis Bàsics del Ayuntamiento de Gandia
Prevención sostenida, no intervención de urgencia
El responsable municipal ha insistido en que el objetivo no es reaccionar, sino anticiparse. La diferencia entre uno y otro enfoque puede medirse en daños evitados, en vecinos que no ven su garaje inundado, en calles que no se convierten en ríos improvisados. Por encima de los 100 litros por metro cuadrado en un día ya se habla de precipitaciones intensas , un umbral que la zona puede superar con creces en cuestión de horas durante los peores episodios.
Los trabajos se desarrollan por zonas, priorizando aquellas que requieren mayor atención, y se enmarcan dentro de las tareas ordinarias de mantenimiento de la vía pública. No hay un inicio ni un fin concretos: la limpieza es un proceso continuo que ahora simplemente se acelera. Cuidar la red de saneamiento equivale, en la práctica, a cuidar la seguridad cotidiana de los ciudadanos.
En una región donde la Comunitat Valenciana ha sido históricamente propensa a las inundaciones y donde los últimos años han dejado eventos de inundación de efectos socioeconómicos de gran magnitud, con valores de lluvia extraordinarios y comportamientos hidrológicos extremos , la apuesta por la gestión preventiva y sostenida en el tiempo ya no es una opción administrativa más. Es, sencillamente, una necesidad.


