El Ayuntamiento de Gandia ha dado un paso sin precedentes en su historia administrativa: por primera vez, la ciudad dispone de una norma propia que regula de forma específica el padrón municipal de habitantes. La aprobación definitiva de la primera Ordenanza Reguladora del Padrón Municipal de Gandia llega tras concluir el periodo de información pública sin que se presentara ninguna alegación, lo que abrió la vía para su entrada en vigor inmediata.
Puede parecer un trámite técnico y alejado de la vida cotidiana, pero el padrón municipal es, en realidad, uno de los instrumentos más determinantes de cualquier administración local. Es el registro administrativo donde constan los vecinos del municipio , y sus cifras influyen directamente en la financiación pública que recibe cada ayuntamiento, en la planificación de servicios sociales, sanitarios o educativos, e incluso en la representación política. Que Gandia haya llegado hasta 2025 sin una ordenanza propia que regulara su gestión resulta, cuando menos, llamativo.
Un marco jurídico que tardó décadas en llegar
Hasta ahora, la gestión del padrón en Gandia se apoyaba exclusivamente en la normativa estatal de referencia. La formación, actualización, revisión y custodia del padrón municipal corresponde al ayuntamiento, de acuerdo con las normas aprobadas por el Ministerio de Economía y Hacienda y el de Administraciones Públicas a propuesta del Consejo de Empadronamiento , pero cada municipio tiene margen para desarrollar su propio reglamento local. Gandia no lo había hecho nunca. Con la nueva ordenanza, el consistorio dispone por primera vez de un texto que homogeneiza los criterios de actuación, refuerza los mecanismos de verificación y ofrece mayor seguridad jurídica tanto a los ciudadanos como a los propios servicios municipales.
El concejal responsable del área, Adrià Vila, ha sido el principal impulsor de la norma y no ha ocultado su satisfacción por el resultado:
"Hoy Gandia da un paso importante en la modernización de su administración. Por primera vez en su historia contamos con una ordenanza propia que regula el padrón municipal. Es una norma fruto de muchos meses de trabajo técnico y jurídico, elaborada con rigor y con un único objetivo: mejorar la gestión municipal y ofrecer más garantías tanto a la ciudadanía como a la propia administración." - Adrià Vila, concejal de Gobierno Interior del Ayuntamiento de Gandia
Casi 5.000 empadronamientos depurados desde el inicio de la legislatura
La aprobación de la ordenanza no es un punto de partida, sino la consolidación jurídica de un trabajo que ya llevaba tiempo en marcha. Desde el inicio de la legislatura, los servicios municipales han revisado y corregido cerca de 4.900 empadronamientos gracias a la detección de duplicidades, documentos caducados y otras situaciones irregulares. Una cifra considerable que da idea de la magnitud del problema que esta nueva herramienta legal viene a atajar con más garantías.
El ayuntamiento puede comprobar la veracidad de los datos exigiendo la presentación de documentos que acrediten la identidad y el domicilio en el municipio , pero disponer de una ordenanza propia refuerza esos mecanismos y dota al proceso de un protocolo más sólido y uniforme. Vila lo ha explicado en términos inequívocos: el objetivo nunca fue "generar alarma", sino ofrecer herramientas para que el padrón refleje la realidad con todas las garantías legales.
La paradoja de la oposición: reclamaron la norma y no presentaron alegaciones
La tramitación de la ordenanza ha dejado, además, un episodio político que no ha pasado desapercibido. El Partido Popular y el edil Víctor Soler habían convertido el padrón municipal en uno de los ejes de su discurso de oposición durante más de un año, exigiendo públicamente más controles y reclamando una normativa específica. Sin embargo, cuando se abrió el periodo de exposición pública —el momento formal en el que cualquier ciudadano o grupo político puede presentar propuestas para mejorar el texto— ni el PP ni Soler registraron una sola alegación.
"Quien durante meses reclama una norma tiene también la oportunidad y la responsabilidad de contribuir a mejorarla", ha señalado Vila, dejando en el aire una reflexión que trasciende el debate local y apunta a una dinámica demasiado frecuente en la política española: la de criticar sin proponer cuando llega el momento de hacerlo.
Más servicios, más sedes y menos confrontación
El concejal ha aprovechado la ocasión para hacer balance más amplio de la legislatura en el área de Gobierno Interior. Entre los hitos destacados figura la apertura de la Oficina de Atención a la Ciudadanía, que integró bajo un mismo techo servicios que antes se prestaban desde tres ubicaciones distintas —atención ciudadana, registro, padrón y vivienda—, junto con la ampliación de los horarios de atención al público, la consolidación de la oficina del Grau y la apertura de una nueva sede en Benipeixcar. También mencionó la capacidad del equipo municipal para absorber satisfactoriamente el proceso de regularización de inmigrantes, con el apoyo de departamentos como Servicios Sociales o Pangea.
Con la ordenanza ya en vigor, Gandia cierra un capítulo de debate administrativo y abre otro de gestión concreta. La renovación padronal implica, históricamente, el riesgo de acumular errores, duplicados y omisiones , y es precisamente para combatir esas disfunciones para lo que nace esta norma. En una ciudad que, como tantas otras del litoral valenciano, convive con una población flotante significativa y con una realidad migratoria compleja, contar por fin con un instrumento jurídico propio no es un detalle burocrático: es una herramienta que afecta, directa o indirectamente, a cada vecino que necesite acreditar dónde vive.

