Gandia no solo gobierna; también construye. Con más de 120 millones de euros en inversiones actualmente en marcha, el paro en su nivel más bajo desde hace 18 años y una batería de proyectos que van desde un gran parque infantil hasta un centro de investigación marina del CSIC, el alcalde José Manuel Prieto presentó este martes el balance del curso político 2026-2027 en el Urbalab, el espacio de innovación urbana de la ciudad. A su lado, la portavoz de Compromís Més Gandia, Esther Sapena, respaldó la comparecencia en lo que supone el pistoletazo de salida a la recta final de la legislatura.
El diagnóstico que ofrece el equipo de gobierno es, en líneas generales, optimista. Y no solo por convicción política: los datos del mercado laboral, los registros turísticos del verano y la evolución de las cuentas municipales apuntan en la misma dirección. Desde julio de 2023, el paro se ha reducido un 15%, con 810 personas menos en las listas del desempleo, y la ciudad se aproxima ya a las 26.000 afiliaciones a la Seguridad Social. Gandia figura además como el segundo municipio de más de 45.000 habitantes de la Comunitat Valenciana donde más ha descendido el desempleo en los últimos años, habiendo alcanzado en junio la cifra de paro más baja de los últimos 18 años.
"Gobernar es asumir una responsabilidad para mejorar la vida de las personas. Es escuchar, planificar, priorizar y cumplir" - José Manuel Prieto, alcalde de Gandia
Una ciudad que se transforma, calle a calle
La transformación urbana de Gandia es visible en el asfalto. El Ayuntamiento ha ejecutado la humanización de cerca de una treintena de calles y plazas, y ha mejorado instalaciones deportivas como la pista de atletismo, el skatepark, el Centro Deportivo del Grau, las pistas de tenis del polideportivo o el estadio Guillermo Olagüe, todo ello dentro del Plan Resol. Son actuaciones que cambian el día a día de los vecinos, aunque muchas veces pasen desapercibidas frente a los grandes proyectos.
Y precisamente los grandes proyectos son los que más titulares generan. La urbanización del sector Sanxo Llop —una de las apuestas estratégicas de la ciudad— alcanza ya cerca del 80% de ejecución, mientras que el futuro Gandia Arena, el gran pabellón multiusos que la ciudad lleva años esperando, ronda el 25% de las obras completadas. En paralelo, avanza la transformación del puerto: está en licitación el Centro de Investigación en Tecnologías para las Ciencias del Mar del CSIC y el próximo 5 de octubre el Consejo de Administración de la Autoridad Portuaria de Valencia aprobará el convenio que permitirá continuar con la licitación de las obras de remodelación de los tinglados.
Otro hito inminente es la prolongación de la CV-605, ejecutada por la Diputación de Valencia, cuya conclusión está prevista para las primeras semanas de octubre. Una vía que conectará mejor la ciudad y que ejemplifica cómo la cooperación institucional puede desatascar proyectos que llevan décadas sobre el papel.
El turismo, un verano para enmarcar
Si hay un sector que ha dado alegrías este verano, ese es el turismo. Gandia se consolidó como destino líder de la Comunitat Valenciana en ocupación hotelera, alcanzando durante la primera quincena de agosto una media del 95% de ocupación, con un crecimiento notable en mercados internacionales. Una cifra que sitúa a la ciudad costera a la altura de destinos consolidados del litoral mediterráneo.
El sector privado también apuesta por Gandia. Actualmente se encuentran en construcción los hoteles Sofía y Holiday Inn, y antes de que acabe el año está previsto el inicio de las obras de un nuevo establecimiento hotelero en el entorno del Clot de la Mota. A esto se suma la reciente apertura del Hotel Indigo y la renovación de varios establecimientos durante la legislatura. La renta media neta de las familias ha crecido un 36% desde 2015, pasando de 23.753 euros a 32.250 euros en 2023, una cifra superior a la media de la Comunitat Valenciana.
Las cuentas, saneadas tras años de ajuste
Gobernar una ciudad con deudas heredadas es un ejercicio de paciencia política que pocas veces genera titulares. Pero los números acaban hablando. El Ayuntamiento de Gandia cerrará el ejercicio con 102 millones de euros menos de deuda respecto a 2015, un recorte que ha permitido recuperar márgenes de maniobra presupuestaria para invertir. El periodo medio de pago a proveedores, que en 2015 superaba los 277 días, se sitúa ahora en apenas 15,52 días , un cambio que dice mucho sobre la salud financiera de una administración local.
Entre las medidas de estímulo económico destacadas por Prieto figura el Cheque Cultural Escolar, del que ya se han expedido más de 4.400 bonos, y una nueva edición del Cheque Consumo prevista para el 25 de octubre, coincidiendo con el Día del Comercio Local. A estas iniciativas se sumará próximamente una línea de ayudas para jóvenes que cumplan 18 años y quieran obtener el permiso de conducir, una medida que conecta con la realidad cotidiana de miles de familias.
Cinco frentes abiertos para cerrar el mandato
La recta final de una legislatura suele ser terreno abonado para las promesas. Prieto optó, sin embargo, por presentar cinco prioridades concretas con plazos y dotaciones. La primera es el fortalecimiento de los servicios públicos: durante este mes se aprobará la modificación del contrato de limpieza y recogida de residuos, con una inversión adicional superior a los dos millones de euros anuales, lo que permitirá incorporar nueva maquinaria, renovar contenedores y reforzar los equipos en la calle. También continuará el desarrollo del nuevo servicio de transporte público urbano, considerado uno de los proyectos más ambiciosos de esta legislatura.
La segunda prioridad es la seguridad ciudadana y la convivencia, con datos del Ministerio del Interior que apuntan a una reducción de la criminalidad en la ciudad. En cuanto a los proyectos que aún están en fase de licitación, el alcalde mencionó la redacción del proyecto del gran parque infantil singular del parque Ausiàs March, el Centro de Día para personas con diversidad funcional, y las actuaciones financiadas por el IVACE en los polígonos industriales Alcodar y Rajolar.
En conjunto, Gandia presenta en el arranque de este nuevo curso político una imagen de ciudad que avanza: con obras reales en marcha, cuentas más saneadas que hace una década y una agenda de proyectos que, si se cumplen los plazos, transformarán aspectos clave de la vida urbana antes de que los vecinos vuelvan a las urnas. La pregunta, como siempre en política, es si la velocidad de ejecución acompañará a la ambición del discurso.


