La Fira de Xàtiva da el salto: Mompó impulsa su candidatura a Fiesta de Interés Turístico Internacional

El presidente de la Diputación de Valencia pide trabajar juntos para elevar el rango de la feria más antigua de la Comunitat Valenciana.

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Mompó visita la Fira de Xàtiva
Mompó visita la Fira de Xàtiva
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Casi ocho siglos de historia y un reconocimiento que podría crecer. La Fira de Xàtiva, la feria más antigua de la Comunitat Valenciana, aspira a dar un salto cualitativo en su proyección exterior tras el respaldo público del presidente de la Diputación de Valencia, Vicent Mompó, quien este lunes visitó la capital de la Costera para participar en uno de los certámenes comerciales y festivos más arraigados del territorio valenciano.

Un compromiso institucional sobre el terreno

Mompó no se limitó a pronunciar un discurso desde un atril. Recorrió las calles y plazas que acogen la Fira, se interesó por los productos artesanales expuestos en los puestos y participó en la apertura de la 37ª edición de la tradicional carrera ciclista del certamen. Una presencia que, más allá del protocolo, llevaba un mensaje claro: la Diputación quiere implicarse activamente en elevar el reconocimiento de la feria.

"Debemos trabajar juntos para que la Fira de Xàtiva sea reconocida como Fiesta de Interés Turístico Internacional" - Vicent Mompó, presidente de la Diputación de Valencia

Le acompañaron el alcalde de Xàtiva y diputado provincial, Roger Cerdà, y miembros de la corporación local, en una jornada que combinó el gesto político con la vivencia directa de una festividad que no entiende de despachos.

De privilegio medieval a candidatura internacional

La historia de la Fira se remonta al año 1250, cuando el rey Jaume I concedió a Xàtiva el privilegio real que le permitía organizar una feria de ganado, que originariamente se celebraba en otoño. Con 775 años de historia, es la feria más antigua de la Comunidad Valenciana y una de las más antiguas de España. Que una celebración nacida en plena Edad Media siga convocando a miles de personas cada agosto dice mucho de su vitalidad, pero también de la capacidad de adaptación de Xàtiva a lo largo de los siglos.

Desde su creación en 1250, la Fira se ha celebrado prácticamente todos los años, interrumpida solo por brotes de epidemias o la quema de Xàtiva en 1714 por orden del rey Felipe V. Ni siquiera las crisis más graves han podido con ella. Hoy, ha ido aumentando su ámbito comercial a otros productos y añadiendo actos lúdicos —musicales, taurinos, gastronómicos, teatrales, deportivos— llegando a acumular más de 100 actos en seis días de feria y fiestas.

En la actualidad, la Fira d'Agost está declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional y se celebra anualmente del 15 al 20 de agosto. Pero ese reconocimiento, que ya es mucho, no parece suficiente para las instituciones que la respaldan. La distinción de Fiesta de Interés Turístico Internacional es otorgada por la Secretaría General de Turismo del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo del Gobierno de España a festividades o eventos que destacan por sus manifestaciones de tradición cultural y popular, con especial atención a sus características étnicas y su relevancia como atractivo turístico internacional. Un escalón superior que abriría la feria a una visibilidad mucho mayor más allá de las fronteras.

Un corredor de El Genovés gana la carrera ciclista

Entre los actos del día, la 37ª edición de la carrera ciclista de la Fira deparó una victoria local: Emilio Llopis, corredor de El Genovés, se impuso en la prueba contando con la participación de cerca de 150 ciclistas, en una competición que forma parte ya del imaginario festivo de la ciudad.

Economía local, identidad y proyección exterior

Mompó aprovechó su recorrido por los puestos de la feria para subrayar el doble valor de este tipo de eventos: el cultural y el económico. En sus palabras, certámenes como la Fira recogen "la historia y las tradiciones de nuestros pueblos y ciudades, así como el potencial comercial de nuestros municipios, que es una parte muy importante de la economía de las comarcas valencianas". Una lectura que va más allá de la nostalgia: las ferias tradicionales generan movimiento económico real, dinamizan el comercio local y proyectan la imagen del territorio hacia visitantes de otras provincias y países.

La pregunta que queda en el aire es cuánto tiempo tardará esa aspiración en convertirse en candidatura formal. Por ahora, el compromiso está sobre la mesa y la Fira de Xàtiva sigue siendo, edición tras edición, una cita ineludible para la comarca de la Costera y para todo aquel que quiera entender de qué están hechas las celebraciones que sobreviven casi ocho siglos.