Hay fiestas que mueven multitudes y fiestas que mueven un pueblo entero. No son lo mismo, aunque en ambas late la misma necesidad: la de salir a la calle y reconocerse en los demás. Esta semana, la vicepresidenta primera de la Diputación de Valencia, Natàlia Enguix, ha recorrido dos de esos pueblos pequeños de la provincia —El Palomar y Benissoda— para acompañar a sus vecinos en las procesiones del Crist del Miracle y de Santa Bárbara, respectivamente. Una agenda que no es protocolo vacío, sino una apuesta deliberada por estar presente donde los focos no siempre llegan.
El Palomar: fervor y comunidad al ritmo del Crist del Miracle
El lunes, Enguix visitó El Palomar para sumarse a la procesión del Crist del Miracle junto al alcalde del municipio, Jordi Vila, la corporación municipal y los vecinos. Un acto que, según el propio regidor, el pueblo vive "con mucho fervor". En municipios de pequeño tamaño como este, cada procesión tiene un peso específico diferente al de las grandes ciudades: no hay anonimato posible, todos se conocen, y la calle se convierte durante unos minutos en el único espacio que importa.
"Para la Diputación, estar en los pueblos pequeños de nuestras comarcas es fundamental para mantener vivo el espíritu de la fiesta, las tradiciones, la cultura y todo lo que simboliza la unión de un pueblo" - Natàlia Enguix, vicepresidenta primera de la Diputación de Valencia
Benissoda: Santa Bárbara como espejo de identidad colectiva
Dos días después, el miércoles, fue Benissoda la que recibió a la vicepresidenta. Allí, la alcaldesa Reme Espí le dio la bienvenida en el marco de la procesión de Santa Bárbara, patrona del municipio. Espí no ocultó su satisfacción ante unas fiestas que, en sus propias palabras, "no solo permiten mantener las tradiciones, sino que además nos permiten reunir a todo el pueblo". Una frase que encierra algo más que retórica: en muchos municipios rurales valencianos, las fiestas patronales son, literalmente, el acontecimiento del año que devuelve al pueblo a quienes emigraron por trabajo o estudio.
"La procesión en honor de Santa Bárbara es uno de esos momentos en los que vecinos y vecinas salimos a la calle y compartimos juntos una celebración que forma parte de nuestra identidad" - Reme Espí, alcaldesa de Benissoda
La procesión no fue solo cosa de Benissoda. También estuvieron presentes el alcalde de Benicolet, Iván Martínez, y la alcaldesa de Bufali, Fani Mollà, acompañando al municipio vecino en su día grande. Una imagen que refleja la solidaridad interlocal que caracteriza a las comarcas del interior valenciano, donde los límites administrativos se difuminan cuando llega la fiesta.
Enguix, por su parte, fue más allá de la simple asistencia institucional y reivindicó las fiestas comarcales como "espacios de cohesión y de representación de lo que supone estar todos unidos en unos días tan especiales". Una declaración que, leída entre líneas, también es un argumento político: la Diputación no solo financia infraestructuras, también quiere estar presente en la vida cotidiana de los pueblos.
El gran escenario espera: Ontinyent y sus Moros y Cristianos de alcance internacional
La agenda festiva de la institución provincial tiene aún un capítulo importante por delante. Este viernes, Natàlia Enguix se reunirá con el presidente de la Diputación, Vicent Mompó, para asistir juntos a la Entrada de Moros y Cristianos de Ontinyent, uno de los momentos culminantes de unas fiestas que ostentan la máxima distinción posible en España. Desde 2024, han sido declaradas de Interés Turístico Internacional, el máximo galardón que el Gobierno de España puede otorgar a una celebración popular. Aunque el origen de las actuales fiestas se remonta a 1860, existen antecedentes mucho más antiguos ligados a antiguas soldadescas y celebraciones religiosas de la ciudad.
Dedicadas al Santísimo Cristo de la Agonía, las fiestas de Ontinyent son uno de los acontecimientos festivos más importantes de la Comunitat Valenciana y cada año atraen a miles de visitantes. La Entrada de Moros y Cristianos, acto al que acudirán los dos máximos representantes de la Diputación, es precisamente uno de los momentos más esperados de toda la semana festiva. De la procesión íntima de un pueblo pequeño al gran desfile de una ciudad reconocida internacionalmente: la Diputación de Valencia trata de demostrar esta semana que la institución provincial cabe en todos los formatos de fiesta, sin importar el tamaño del escenario.

