Ochenta y siete años después del primer fusilamiento en el Terrer de Paterna, los nombres de las 2.238 personas ejecutadas por la dictadura franquista en aquel rincón del cementerio valenciano están a punto de quedar grabados en acero para siempre. La Diputación de Valencia ha aprobado una subvención directa de 180.000 euros para completar el Memorial 2238, el espacio de memoria que la Generalitat construyó a lo largo de 2023 pero que, hasta ahora, permanecía inacabado.
La Junta de Gobierno de la institución provincial dio luz verde a la ayuda este martes, a propuesta de la delegación de Memoria Democrática, coordinada por la vicepresidenta Natàlia Enguix. La decisión llega tres meses después de que Enguix recibiera a Amparo Belmonte, presidenta de la Plataforma de familiares de víctimas del franquismo, quien acudió a pedir colaboración para costear los elementos que aún faltan en el memorial. Lo que quizá no esperaba Belmonte es que la respuesta fuera tan contundente: la Diputación no financiará una parte del proyecto, sino su totalidad.
Un lugar para los que no tienen nombre
El cementerio de Paterna fue, entre 1939 y 1956, el escenario de fusilamientos masivos de la represión franquista. Es el primero en la Comunidad Valenciana en el que hay constancia de un fusilamiento tras la Guerra Civil —el 3 de abril de 1939— y el segundo con más fusilados en la posguerra. Diseminadas por el cementerio existen alrededor de 150 fosas, donde fueron arrojadas las víctimas de la represión franquista después de ser ejecutadas en el Terrer, un muro situado a unos 500 metros del camposanto.
El memorial rinde homenaje a los 2.238 fusilados por la represión franquista entre 1939 y 1956, cuyos cuerpos permanecieron olvidados en las fosas comunes de Paterna hasta que comenzaron los trabajos de exhumación e identificación, iniciados tardíamente en 2012 y que aún continúan. El problema, sin embargo, es uno que pocas veces se menciona en los debates sobre memoria histórica: el proyecto busca dar respuesta a la pregunta de qué hacer con los restos que se han exhumado pero aún no se han podido identificar, porque el porcentaje de identificación suele ser bajo.
Ahí radica la razón de ser del Memorial 2238. Sirve como cobijo para todos los familiares que no quieren que los no identificados vuelvan al agujero donde los arrojaron, y ofrece un espacio donde honrar su memoria mientras se identifiquen.
"Es una reivindicación histórica de familiares de las 2.238 personas que fueron asesinadas después de la Guerra en el cementerio de Paterna" - Natàlia Enguix, vicepresidenta y responsable de Memoria Democrática de la Diputación de Valencia
Placa, escultura y un centro de interpretación
¿En qué se gastarán exactamente los 180.000 euros? La subvención tiene un alcance concreto y bien delimitado. El elemento más visible será una placa de acero inoxidable satinado de nueve metros de ancho por uno de alto en la que aparecerán, en orden alfabético, los nombres de los 2.219 hombres y las 19 mujeres fusilados entre 1939 y 1956. La placa se instalará sobre una superficie de hormigón ligeramente inclinada a modo de atril, un detalle que invita a leer, no solo a mirar.
La financiación también permitirá instalar la escultura diseñada por Pablo Sedeño, doctor y profesor de la Universitat Politècnica de València. La pieza, de hormigón armado, ocupará el espacio central del mausoleo y servirá para recibir las ofrendas florales colectivas. A ello se sumará la señalización de todo el espacio y el grabado del nombre de los represaliados bajo los columbarios donde se reinhumarán los restos, incluyendo una referencia explícita a las personas no identificadas.
Pero quizás la actuación más ambiciosa en términos simbólicos sea la puesta en marcha del centro de interpretación. El espacio existe físicamente, pero estaba vacío. Ahora podrá equiparse con mobiliario, paneles y contenido audiovisual que recoja la historia de las víctimas. La intención de la Plataforma es integrarlo en las visitas guiadas que ya organiza en el Terrer y las fosas comunes, para que el relato no se quede en la emoción sino que tenga también rigor histórico.
"La culminación de un proyecto que surgió en 2019, cuando empezamos a ser conscientes de que muchos de los restos que se extraían de las fosas comunes no podrían ser identificados" - Amparo Belmonte, presidenta de la Plataforma de familiares de víctimas del franquismo
Una apuesta institucional que ha multiplicado su inversión
El contexto presupuestario de esta decisión no es menor. Enguix recuerda que la Diputación de Valencia destinaba 356.000 euros a Memoria Democrática en 2016, año en que se creó la delegación con Jorge Rodríguez como presidente y Rosa Pérez Garijo como diputada responsable del área. En las cuentas de 2026, esa cifra ha escalado hasta cerca de 2,2 millones de euros. Es decir, la inversión provincial en memoria histórica se ha multiplicado por más de seis en una década.
Durante una visita al camposanto de Paterna a principios de abril, Enguix pudo comprobar de primera mano el estado del memorial e inspeccionar también el proyecto de exhumación de la fosa 34, en la que la Diputación invertirá algo más de 55.000 euros adicionales. Fue ese contacto directo con el terreno lo que acabó de convencer a la institución de asumir el coste íntegro del proyecto presentado por la Plataforma.
La vicepresidenta no elude el marco político de la decisión: considera que, con esta ayuda, "la Diputación da un paso firme en la consolidación, promoción y defensa de los valores democráticos, porque sin la verdad y la reparación no puede haber nunca justicia y democracia". Y pide al resto de administraciones que se sumen a una apuesta por la memoria que define como "de todas y todos, plural y democrática". Una invitación que, formulada en voz alta, suena también a reproche velado hacia quienes todavía miran hacia otro lado.
Amparo Belmonte, por su parte, adelanta que la Plataforma agilizará en todo lo posible los trámites para culminar el proyecto. Décadas de olvido, años de trabajo y ahora, por fin, los recursos para cerrar una herida que, en rigor, nunca debería haberse abierto.


