Hay pueblos en la provincia de Valencia que no llegan a los mil habitantes. Ayuntamientos con plantillas reducidas, presupuestos ajustados y, hasta hace poco, sin ninguna posibilidad real de competir por los millones de euros que la Unión Europea destina cada año a transformar el territorio. Acceder a esos fondos exige burocracia, planificación estratégica y redacción técnica de proyectos: una carrera de obstáculos para la que los municipios pequeños sencillamente no tienen recursos. La Diputació de València ha decidido cambiar esa ecuación.
En los últimos tres años, el área de Fondos Europeos de la institución provincial ha invertido más de 3,4 millones de euros para ayudar a municipios de menos de 20.000 habitantes y mancomunidades a dar dos pasos clave: elaborar su agenda urbana y redactar proyectos susceptibles de financiación comunitaria. El resultado es que prácticamente el 80% de las localidades pequeñas y medianas de la provincia ya cuentan con una planificación estratégica propia, algo impensable hace apenas un lustro para buena parte de ellas.
Qué es una agenda urbana y por qué importa tanto
La expresión puede sonar a jerga administrativa, pero su impacto es muy concreto. La Agenda Urbana Española es la hoja de ruta que marca la estrategia y las acciones a llevar a cabo hasta 2030 para hacer de los pueblos y ciudades ámbitos de convivencia amables, saludables y concienciados. En la práctica, tener un Plan de Acción de Agenda Urbana bien elaborado se ha convertido en un requisito casi imprescindible para optar a numerosos programas de financiación europeos. Disponer de un proyecto de estrategia urbana puede significar la puerta de entrada a nuevas inversiones, mejoras en infraestructuras y servicios públicos, así como mayor eficiencia energética y digitalización. Sin ese documento, muchos municipios ni siquiera pueden presentarse a las convocatorias.
El problema es que elaborar una agenda urbana de calidad requiere tiempo, conocimiento técnico y dinero. Tres cosas que escasean en los ayuntamientos más pequeños. Ahí es donde entra la Diputació: con 1,6 millones de euros distribuidos a lo largo de 2024, 2025 y 2026, ha financiado que 182 municipios de menos de 20.000 habitantes redacten su propio plan. De ellos, 158 tienen menos de 5.000 vecinos, 17 se sitúan entre los 5.000 y los 10.000 habitantes, y otros siete están en la franja de los 10.000 a los 20.000. Además, las once mancomunidades que solicitaron la ayuda también han recibido su correspondiente subvención.
Este tipo de herramientas facilita que los municipios y provincias puedan encontrar las oportunidades de financiación que mejor se adapten a sus necesidades y proyectos de sostenibilidad, digitalización y cohesión social. La Diputació ha apostado por incorporar en estos planes criterios de sostenibilidad social, económica y medioambiental, alineándolos tanto con la Agenda Urbana Española como con la propia agenda de la institución provincial.
De la planificación a los proyectos concretos
Tener un plan es el primer paso, pero no el último. La Diputació también ha querido acompañar a los municipios en la fase siguiente: la de convertir esa estrategia en proyectos reales listos para ser financiados. Para ello, ha destinado 1,8 millones de euros adicionales a sufragar la redacción técnica de iniciativas europeas. El balance es de 198 proyectos elaborados por ayuntamientos y mancomunidades, todos ellos orientados a captar fondos de la Unión Europea.
En el ejercicio actual, la convocatoria se ha centrado especialmente en cultura y juventud. La Diputació ha concedido 541.050 euros repartidos en 58 ayudas para municipios que han presentado propuestas relacionadas con programas europeos como Europa Creativa, CERV, Erasmus+, Interreg, New European Bauhaus y URBACT. No son siglas menores: estas vías de financiación cuentan con dotaciones que en algunos casos superan los 1.700 millones de euros para el fomento de la inversión local desde una triple perspectiva medioambiental, económica y social. Estar preparado para concurrir a ellas marca la diferencia entre un municipio que crece y uno que se queda al margen.
«Convertir las oportunidades en proyectos reales»
"Creer en Europa también significa acercarla a nuestros pueblos y convertir sus oportunidades en proyectos reales. Desde la Diputación trabajamos para que los municipios, con independencia de su tamaño, dispongan de herramientas para planificar su futuro y acceder a los fondos europeos" - Juan Ramón Adsuara, diputado de Fondos Europeos de la Diputació de València
La frase resume bien el espíritu de una iniciativa que, más allá de las cifras, toca un problema estructural del mundo rural y de los municipios intermedios españoles: la desigualdad de oportunidades frente a las grandes ciudades a la hora de captar recursos públicos. Los fondos europeos representan una oportunidad única para transformar ciudades y territorios, haciéndolos más sostenibles, inclusivos y resilientes, pero aprovecharlos requiere una capacidad técnica que no todos los ayuntamientos poseen por sí solos. Con esta política, la Diputació de València está actuando como un puente entre la burocracia europea y las plazas mayores de cientos de pequeños municipios, demostrando que el tamaño de un pueblo no tiene por qué determinar su acceso al futuro.


