La Diputació de València lleva la memoria del exilio republicano valenciano hasta Ciudad de México para rescatar nombres, historias y lugares olvidados

La vicepresidenta Natàlia Enguix defiende en México recuperar el exilio valenciano con investigación, un proyecto fotodocumental y programas educativos.

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La vicepresidenta de la Diputación, Natàlia Enguix
La vicepresidenta de la Diputación, Natàlia Enguix
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Ciudad de México acogió este martes un acto poco habitual: una institución provincial española, la Diputació de València, defendiendo en tierra mexicana que una parte de la historia valenciana aún está por rescatar, y que se encuentra precisamente aquí, a más de diez mil kilómetros de casa. La vicepresidenta primera y responsable de Memoria Democrática, Natàlia Enguix, abrió en el Ateneo Español de México las jornadas internacionales sobre exilios, memoria democrática y desplazamientos forzados con un mensaje claro: la política de memoria de la Diputació debe cruzar fronteras y recuperar también la historia de quienes tuvieron que dejar atrás la Comunitat Valenciana.

Ochenta y siete años después, México sigue guardando memoria valenciana

El marco elegido no era casual. El Ateneo Español de México es, en sí mismo, un símbolo vivo del exilio republicano: una institución fundada por quienes lo perdieron todo al término de la Guerra Civil y reconstruyeron su vida intelectual y cultural en el país americano que los acogió. Ya en 1938, un grupo de intelectuales partió de Valencia hacia México —entre ellos José Gaos, Moreno Villa o Enrique Díez-Canedo—, seguidos de cerca por figuras como María Zambrano. No en vano, la sala donde se celebró el acto inaugural lleva precisamente el nombre de esa filósofa malagueña que tanto marcó el pensamiento del exilio.

Las jornadas, tituladas 'Del refugio español republicano a las expulsiones contemporáneas: Exilios, memoria democrática y movilidades forzadas', reunieron a decenas de personas para abordar desde perspectivas múltiples el fenómeno del desplazamiento forzado: el pasado y el presente, la historia y la urgencia.

"Recuperar una fosa, identificar a una víctima o conservar un documento sigue siendo imprescindible, pero no es el final del camino. Hay que investigar esas historias y conseguir que lleguen a la gente." - Natàlia Enguix, vicepresidenta primera de la Diputació de València

De las fosas de Paterna al exilio en México: una memoria más amplia

Enguix explicó que la Diputació lleva cerca de una década trabajando en la exhumación de fosas comunes, y que el cementerio de Paterna —uno de los espacios de represión franquista más significativos del País Valencià— todavía mantiene víctimas pendientes de identificación. Pero la institución ha decidido que ese trabajo, siendo esencial, no puede ser el único. La política de memoria ha incorporado también la investigación y la divulgación de las historias de quienes fueron represaliados o forzados al exilio, ampliando su alcance más allá de la arqueología forense.

La pregunta que Enguix lanzó ante el auditorio resume bien ese giro: "¿Quién va a conservar y contar todas esas historias cuando quienes las vivieron ya no estén?" La respuesta, según la vicepresidenta, está en las nuevas generaciones. No como un recurso retórico, sino como una apuesta programática concreta.

Memoria en las aulas, en las bibliotecas y con los jóvenes

La Diputació ha puesto en marcha varios programas orientados a que la memoria histórica no quede encerrada en archivos o reservada a especialistas. Entre ellos, Memòria a l'Escola, en el que el alumnado investiga la memoria de su propio entorno; Memòria a les Biblioteques, que ha distribuido lotes de libros en 250 municipios; y los Laboratoris de Democràcia, desarrollados junto a la Fundación Baltasar Garzón para trabajar con jóvenes cuestiones relacionadas con la memoria, la justicia, la paz y los derechos humanos. A estos se suma la segunda edición del premio María la Jabalina, dirigido a estudiantes universitarios y jóvenes graduados menores de 30 años.

"No queremos una memoria guardada en los archivos ni reservada a los especialistas. La queremos discutida, compartida y transmitida." - Natàlia Enguix, vicepresidenta primera de la Diputació de València

Un proyecto fotodocumental para poner nombre y rostro al exilio valenciano

Más allá del discurso, la Diputació llega a México con un proyecto concreto bajo el brazo. La iniciativa 'El exilio republicano valenciano en CDMX', desarrollada por la fotoperiodista Eva Máñez, permitirá recuperar testimonios de descendientes de aquellos exiliados, fotografías y documentación histórica, además de identificar los lugares de Ciudad de México relacionados con sus vidas. Uno de los elementos centrales del proyecto será la elaboración de un mapa visual del exilio valenciano en la capital mexicana, localizando viviendas, lugares de trabajo, escuelas, cafés y otros espacios culturales o editoriales relacionados con la vida de esas personas.

Eva Máñez realizará entrevistas a hijos, nietos y otros descendientes de exiliados para conocer sus experiencias y la manera en que su memoria se ha transmitido entre generaciones. El resultado se plasmará posteriormente en una publicación y una exposición en València. En el marco de las mismas jornadas también se exhibe la exposición 'Rosas de Paterna', una propuesta vinculada a la memoria del exilio y la represión.

Otras voces: refugiados, familias y legados intelectuales

Enguix compartió mesa inaugural con el presidente del Ateneo Español de México, Juan Luis Bonilla Rius; el director de la División de Humanidades y Comunicación de la Universidad Iberoamericana, Joseba Buj Corrales; y el coordinador de la Cátedra México-España de El Colegio de México, Pablo Yankelevich. También estuvo presente Ester Alba, vicerrectora de Cultura y Deportes de la Universitat de València y directora académica de la Cátedra del Exilio Republicano Español.

Bonilla Rius reivindicó la necesidad de poner rostro a las experiencias del exilio con una frase que condensa todo el sentido del encuentro:

"Detrás de la palabra refugiado, hay una persona; detrás de un movimiento forzado, hay una familia." - Juan Luis Bonilla Rius, presidente del Ateneo Español de México

Joseba Buj Corrales destacó la relación histórica de la Universidad Iberoamericana con el exilio español y situó las jornadas como una oportunidad para abordar ese exilio como "paradigma crítico" ante las violencias y precarizaciones que siguen produciéndose hoy en el mundo. Por su parte, Pablo Yankelevich explicó que el congreso parte de la conmemoración del 90 aniversario del inicio de la Guerra Civil española y que pone en conversación experiencias tan diversas como el exilio guatemalteco en México, el sirio en Alemania o el palestino en España.

La elección de esos paralelismos no es inocente. Hablar del exilio republicano del siglo XX desde Ciudad de México en 2026 implica, inevitablemente, mirar también al presente: a los millones de personas que hoy cruzan fronteras forzadas por conflictos, dictaduras o persecuciones. La iniciativa pretende pasar de las cifras generales del exilio a las historias personales y a los espacios concretos en los que aquellas personas vivieron y desarrollaron su actividad , una apuesta que convierte la memoria en algo más que un ejercicio académico. Si funciona, el mapa del exilio valenciano en Ciudad de México podría ser el primer paso de una reconciliación colectiva con una historia que, durante décadas, muchos prefirieron no contar.