La Diputació de València llama al Gobierno a dejar de ser "un Estado proxeneta" y exige una ley abolicionista de la prostitución

El presidente Mompó clausuró el IX Feminari en La Petxina con un alegato contra la mercantilización del cuerpo de la mujer y un llamamiento directo al Gobierno de España para aprobar una ley abolicionista.

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Hay debates que incomodan por su crudeza, y este es uno de ellos. La Diputació de València cerró este viernes la segunda y última jornada del noveno Feminari con un mensaje nítido, sin ambigüedades: la prostitución no es trabajo, es explotación sexual, y las instituciones tienen la obligación de decirlo en voz alta. El foro de debate, celebrado en el complejo cultural La Petxina bajo el título 'Prostitució. L'abolicionisme com a resposta', reunió durante dos días a activistas, investigadoras, supervivientes y juristas para articular una respuesta política y social al que muchos consideran el gran debate feminista pendiente en España.

Mompó: "Las mujeres no son un producto"

Fue el presidente de la Diputació, Vicent Mompó, quien abrió la jornada del viernes con unas palabras que sonaron más a manifiesto que a discurso institucional. En un momento en que los eufemismos han dominado durante años el lenguaje político sobre la prostitución —"trabajo sexual", "libre elección", "actividad regulada"—, Mompó optó por la contundencia.

"Frente a los discursos que durante mucho tiempo han suavizado la explotación sexual con eufemismos, desde la Diputación tenemos la responsabilidad de no ser neutrales ante la injusticia. Pedir la abolición de la prostitución es dignidad democrática porque las mujeres no son un producto" - Vicent Mompó, presidente de la Diputació de València

El dirigente provincial no se quedó ahí. Fue más allá al situar explícitamente esta posición como un acto de liderazgo político, en contraposición a lo que describió como "posiciones calculadas políticamente". Condenó tanto la mercantilización del cuerpo de la mujer como a quienes, en sus palabras, "convierten la desigualdad en un negocio".

El peso de las que lo vivieron

Uno de los momentos más significativos del Feminari fue la presencia de supervivientes de explotación sexual. Mompó les dedicó unas palabras que resumían bien el espíritu del encuentro: no estaban allí para provocar compasión, sino para aportar una autoridad que ningún análisis académico puede reemplazar. "Escucharlas es duro y al tiempo necesario, ya que sus experiencias desmontan todos los discursos del dinero y el poder", afirmó el presidente.

La vicepresidenta primera y responsable del área de Igualdad, Natàlia Enguix, coincidió en destacar la "autoridad moral y política" de esas mujeres. No es un dato menor: según datos del Ministerio de Igualdad, en España unas 114.000 mujeres están en situación de prostitución, y más del 80% presentan indicadores de riesgo de trata con fines de explotación sexual. Detrás de cada estadística, hay una historia que ningún algoritmo puede contar.

Enguix, que fue reconocida por Mompó por su "valentía de decir las cosas por su nombre", describió el noveno Feminari como el "más combativo de todos los celebrados hasta la fecha", en vísperas además de su décimo aniversario. Un estudio dirigido por el catedrático de Sociología de la Universitat de València Antonio Ariño estimaba en 2021 que entre 10.000 y 13.000 mujeres en la Comunitat Valenciana se encontraban en contextos de prostitución, lo que concentra el 11% de los anuncios de prostitución en España y la configura como "el corredor mediterráneo de la prostitución".

Un recado directo al Gobierno de España

La institución provincial no se limitó a condenar la situación en abstracto. Tanto Mompó como Enguix apuntaron con claridad hacia el Gobierno central, al que instaron a avanzar en la aprobación de una ley abolicionista. El mensaje de la vicepresidenta fue especialmente directo: la Diputació aspira a que España deje de ser, en sus propias palabras, "un Estado proxeneta", y reclamó impulsar "la ley orgánica que nos permita de una vez por siempre dejar de serlo".

Enguix criticó que la propuesta de ley presentada por el Gobierno central estuviera "centrada exclusivamente en la reforma del Código Penal sin desplegar una ley integral con recursos suficientes de acceso a la vivienda e inserción laboral", y pidió que en su revisión se mejore el texto para abarcar "todas las necesidades de las mujeres en situación de prostitución". La vicepresidenta propone como modelo de referencia el llamado modelo nórdico, presente en países como Suecia, Francia o Irlanda, que penaliza la demanda y el proxenetismo, despenaliza a las mujeres y garantiza políticas públicas de recuperación integral.

El pleno de la Diputació ya había aprobado anteriormente una moción en la que reclamaba al Gobierno central retomar de inmediato la tramitación de la ley abolicionista, iniciativa que salió adelante con los votos favorables de PP, PSOE y Ens Uneix.

Prostitución en la era digital y marco legal abolicionista

La jornada del viernes se articuló en torno a dos mesas de debate. La primera abordó la prostitución adaptada a la era digital, con ponentes como la politóloga y activista digital Julia Salander, la presidenta de la Federación de Mujeres Jóvenes, Laura Barrios, y la investigadora de la Universitat d'Alacant Lydia Delicado. La periodista Isabel Olmos, subdirectora de Levante EMV, ejerció de moderadora. La irrupción de internet y las plataformas de contactos ha transformado radicalmente la forma en que opera la industria del sexo, haciéndola más invisible y, según las expertas reunidas en La Petxina, más difícil de combatir.

La segunda mesa, moderada por la psicóloga y política feminista Laura Berja, reunió a la abogada Charo Carracedo y a las periodistas Gabriela Atencio y Kajsa Ekis para debatir sobre el marco legal del abolicionismo. El foro cerró con la intervención de la vicepresidenta Enguix, que expuso las conclusiones de dos jornadas de debate que, lejos de limitarse al diagnóstico, lanzaron una interpelación directa al poder legislativo nacional.

El Feminari cumplirá el año que viene su décima edición en un contexto en el que el debate sobre la prostitución sigue sin resolverse en España. Lo que la Diputació de València dejó claro en La Petxina es que, al menos desde la institución provincial, el tiempo de las medias palabras ha terminado.