El recuerdo de la DANA del 29 de octubre de 2024 sigue muy presente en la provincia de Valencia. Aquel episodio se cobró la vida de 237 personas y dejó una herida colectiva que ha cambiado para siempre la forma en que muchos municipios valencianos se preparan ante la llegada de lluvias intensas. Paterna, uno de los municipios más poblados del área metropolitana, no quiere ser sorprendida. Y lo demuestra con hechos: el Ayuntamiento ha puesto en marcha un ambicioso operativo de mantenimiento preventivo en toda su red de drenaje urbano antes de que lleguen las tormentas del verano.
5.000 imbornales a punto para la lluvia
El dispositivo municipal incluye la limpieza y revisión de más de 5.000 imbornales y 300 rejas distribuidos por todo el término municipal, incluidas las áreas empresariales. No es una intervención puntual ni improvisada: los trabajos se prolongarán durante los próximos días y abarcarán distintos puntos considerados sensibles o estratégicos dentro de la red de evacuación de aguas pluviales. La lógica es sencilla, aunque a veces se olvida: un imbornal obstruido puede convertir una calle en un río en cuestión de minutos.
"Las inversiones y obras ejecutadas en los últimos años han reforzado notablemente la capacidad de drenaje de la ciudad. Gracias a estas mejoras, el municipio está preparado, con carácter general, para responder de forma adecuada ante precipitaciones intensas, reduciendo la acumulación de agua y evitando inundaciones relevantes" - Juan Antonio Sagredo, Alcalde de Paterna
La teniente de alcalde de Vivienda, Agua, Memoria y Bienestar Animal, Mercedes Navarro, añade que el consistorio no se limita a la revisión anual programada, sino que activa actuaciones extraordinarias cuando la situación lo requiere. Una forma de blindar la seguridad vecinal que va más allá del calendario.
El monte también importa: prevención forestal ante el fuego y la lluvia
La apuesta preventiva de Paterna no se detiene en el asfalto. En paralelo a los trabajos de drenaje urbano, la brigada de silvicultura municipal ha estado trabajando a destajo en el entorno natural del término. Los números son concretos: se han intervenido 19,84 hectáreas de interfaz urbano-forestal y 8,97 hectáreas de masa forestal, además de arar 8,38 hectáreas de campos abandonados con el objetivo de romper la continuidad del combustible vegetal y reducir el riesgo de propagación en caso de incendio o de escorrentía incontrolada tras una tormenta intensa.
Los trabajos también han contemplado el acondicionamiento de 2,58 kilómetros de caminos rurales y actuaciones de mantenimiento en 2,01 hectáreas situadas bajo tendidos eléctricos, zonas especialmente vulnerables tanto al fuego como a la acumulación de vegetación seca. De cara a las próximas semanas, están previstas nuevas intervenciones en otras 4,8 hectáreas de masa forestal, junto con trabajos adicionales de adecuación de caminos rurales.
Un protocolo de emergencia ya activado
Detrás de toda esta actividad hay algo más que picos y camiones de limpieza: hay un plan. Paterna cuenta con un Plan de Emergencias específico ante lluvias intensas, con un protocolo de actuación definido y mecanismos de contingencia que se activan en cuanto se emiten avisos de alerta meteorológica. No es un documento guardado en un cajón, sino una hoja de ruta operativa.
"Estos trabajos forman parte de una estrategia continua de prevención y adaptación del municipio frente a los efectos del cambio climático, en la que la limpieza y el mantenimiento de la red de drenaje y del entorno natural juegan un papel fundamental para anticiparnos a situaciones de emergencia" - Nuria Campos, Teniente Alcalde de Policía, Emergencias, Comunicación y Calidad Urbana del Ayuntamiento de Paterna
Los fenómenos meteorológicos extremos que provocan inundaciones son cada vez más probables y graves debido al cambio climático antropogénico , según los expertos internacionales. En ese contexto, la prevención local cobra una dimensión distinta: ya no se trata solo de evitar charcos en la calle, sino de proteger vidas en un entorno climático que se vuelve cada vez más impredecible. Que un municipio revise sus imbornales antes de que llegue la primera tormenta de verano puede parecer un gesto menor. Pero en la Valencia post-DANA, nadie subestima ya el poder del agua.


