El precio de la vivienda en Paterna no ha parado de subir. En junio de 2025, el metro cuadrado en venta rozaba los 2.146 euros, un 19% más que un año antes, según datos del mercado inmobiliario. Ante esa presión, el Ayuntamiento ha decidido actuar con una reforma normativa de calado: permitir que los bajos comerciales vacíos o en desuso se conviertan en viviendas habituales y, al mismo tiempo, restringir con dureza la expansión de los pisos turísticos. Una apuesta que, en teoría, debería ampliar la oferta y, con ella, moderar los precios.
Locales vacíos, viviendas posibles
Cualquiera que haya paseado por un barrio residencial en los últimos años habrá reparado en el fenómeno: bajos cerrados con el cartel de "se alquila" pegado durante meses, o incluso años. Espacios que un día acogieron tiendas, oficinas o talleres, y que hoy permanecen vacíos sin utilidad aparente. La nueva normativa urbanística de Paterna abre la puerta a darles una segunda vida como viviendas.
El cambio de uso de local a vivienda quedará permitido en todo el término municipal, siempre que se cumplan tres condiciones: que la edificabilidad residencial de la zona no esté agotada, que se respete la normativa urbanística vigente y que el inmueble disponga de una plaza de garaje vinculada. No es un cheque en blanco, pero sí una apertura significativa en un mercado donde cada vivienda nueva puede marcar la diferencia.
"Esta medida permitirá dar una nueva vida a locales vacíos o en desuso, aumentar el número de viviendas en Paterna, mejorar el entorno urbano y avanzar hacia un crecimiento equilibrado de la ciudad" - Juan Antonio Sagredo, alcalde de Paterna
El Ayuntamiento subraya, además, que todas las nuevas viviendas deberán cumplir estrictamente las condiciones de habitabilidad, accesibilidad, salubridad y seguridad. El objetivo es claro: ampliar el parque residencial sin abrir la puerta a infraviviendas que empeoren, en lugar de mejorar, las condiciones de vida de los futuros inquilinos.
El turístico, acorralado por la normativa
La otra cara de la misma moneda es la regulación de las viviendas de uso turístico, uno de los factores que en muchas ciudades españolas ha tensionado el mercado residencial al retirar inmuebles del circuito del alquiler habitual. Paterna no se queda al margen de ese debate y responde con restricciones concretas.
La nueva normativa prohíbe directamente la construcción de bloques o conjuntos de apartamentos turísticos en todo el término municipal. Ningún edificio podrá destinarse en su totalidad a este uso. Y las viviendas turísticas que ya existan o quieran implantarse en el futuro tendrán que cumplir un conjunto de requisitos nada triviales: solo podrán ubicarse en plantas bajas de edificios residenciales, necesitarán la autorización expresa de la comunidad de propietarios y deberán contar con una plaza de aparcamiento vinculada al inmueble. Además, tendrán que situarse en zonas con acceso a transporte público y a menos de cien metros de un carril bici.
La exigencia de que sea la propia comunidad de propietarios quien dé luz verde es, quizás, el requisito más determinante. En la práctica, convierte a los vecinos en los guardianes de su propia convivencia, algo que muchas comunidades llevan años reclamando sin éxito.
Una estrategia de ciudad, no un parche
El alcalde de Paterna, Juan Antonio Sagredo, ha querido enmarcar estas medidas en una visión más amplia de planificación urbana. No se trata, según el regidor, de una solución puntual, sino de un compromiso estructural con el acceso a la vivienda.
"Nuestra prioridad es proteger el derecho a la vivienda frente a la especulación. Por eso seguimos trabajando por un modelo de ciudad que impulse la vivienda asequible y mejore las oportunidades de acceso para nuestros vecinos y vecinas" - Juan Antonio Sagredo, alcalde de Paterna
Paterna, con más de 76.000 habitantes y situada en la comarca de l'Horta Oest, es uno de los municipios del área metropolitana de Valencia con mayor dinamismo demográfico y económico. Eso la convierte también en uno de los escenarios donde la tensión entre demanda residencial y presión turística se hace más visible. La pregunta que queda en el aire es si estas medidas serán suficientes para torcer la tendencia alcista de los precios, o si harán falta más palancas. Lo que parece claro es que Paterna ha decidido no esperar a que el mercado se regule solo.


