Cuando una obra pública recorta plazos en lugar de alargarlos, la noticia merece atención. El área de Carreteras de la Diputació de València ha anunciado que el corte de la carretera CV-560 por las obras del puente sobre el río Sellent, en Càrcer, se reducirá en más de dos meses respecto al calendario inicial. La causa no es una aceleración milagrosa, sino una decisión técnica tomada a pie de obra: cambiar por completo el método de construcción.
Un puente que no dejaba pasar dos coches a la vez
Para entender la magnitud del proyecto, conviene recordar el punto de partida. La sección del vano central del puente disponía de una calzada de apenas 4,5 metros, insuficiente para permitir el cruce simultáneo de dos vehículos. En la práctica, eso significaba que cualquier conductor que llegara al puente debía ceder el paso o esperar. Una situación difícilmente aceptable en una vía que conecta Cotes y Sumacàrcer con Càrcer y con la autovía A-7, y que acumula un tráfico diario considerable.
"Se trata de una actuación necesaria para mejorar la seguridad y la funcionalidad de una infraestructura que constituye la conexión más directa de Cotes y Sumacàrcer con Càrcer y con la A-7" - Reme Mazzolari, diputada provincial de Carreteras de la Diputació de València
El proyecto contempla ampliar la calzada hasta los seis metros y dotar a la estructura de dos aceras de anchura superior a 1,5 metros. Además, la intervención incluye trabajos de conservación y reparación del puente, la mejora del drenaje y la impermeabilización, la renovación del pavimento y la instalación de nuevos sistemas de protección entre el tráfico rodado y el tránsito peatonal.
El giro técnico que lo cambia todo
Las obras arrancaron con un plan definido, pero los estudios realizados una vez iniciados los trabajos pusieron sobre la mesa una alternativa más inteligente. En lugar de limitarse a ampliar el tablero existente, los técnicos provinciales recomendaron demolerlo por completo y construir uno nuevo con elementos prefabricados. Un cambio que no solo mejora el comportamiento estructural de la infraestructura, sino que, al tratarse de elementos fabricados fuera de obra y ensamblados en el lugar, permite acortar los tiempos de ejecución de forma muy significativa. El resultado: más de dos meses menos de corte para los vecinos.
La diputada Mazzolari ha subrayado que "hemos conseguido acortar de manera muy importante el tiempo de corte previsto y, además, estamos actuando sobre los recorridos alternativos para dar respuesta a las necesidades que se han detectado durante estas primeras semanas".
Itinerarios alternativos y medidas de seguridad
Mientras el puente permanece cerrado al tráfico, los desplazamientos desde Cotes y Sumacàrcer hacia Càrcer y la autovía A-7 deben realizarse por las carreteras CV-555, a través de Sellent, y CV-590. No es el camino más corto, pero sí el que garantiza seguridad durante los trabajos. La conexión peatonal entre Cotes y Càrcer se mantiene, por su parte, a través de la pasarela de acceso al polideportivo municipal.
Para que esos recorridos alternativos funcionen mejor, la Diputació ha puesto en marcha un paquete de medidas adicionales: instalación de semáforos provisionales, colocación de luminarias solares para balizar el recorrido peatonal nocturno entre la pasarela y el polideportivo, refuerzo de la señalización y colocación de bolardos abatibles para impedir el acceso indebido de vehículos a la pasarela. Pequeños gestos, pero que marcan la diferencia para quien tiene que hacer ese recorrido cada día.
Hay además una medida pensada específicamente para el mundo agrícola de la zona. Siempre que las condiciones de seguridad lo permitan, se habilitará un paso puntual semanal para vehículos agrícolas a través de la zona de obras, evitando así los largos rodeos que de otro modo necesitaría la maquinaria para acceder a parcelas situadas a ambos lados del río.
Una obra con impacto en el día a día de tres municipios
Cerrar un puente no es un trámite administrativo: es interrumpir la arteria por la que discurre la vida cotidiana de varios pueblos. Las compras, el trabajo, la escuela, el médico: todo se complica cuando el camino habitual desaparece durante semanas. El río Sellent nace en la parte sur de la comarca de la Canal de Navarrés y recorre unos 13,5 kilómetros con una cuenca de 273,9 km², atravesando localidades como Bolbaite, Chella, Anna, Estubeny, Sellent, Càrcer y Cotes antes de desembocar en el Júcar. En ese contexto geográfico, los puentes no son simples infraestructuras: son vínculos entre comunidades.
Cuando concluyan los trabajos, el nuevo tablero eliminará el punto de circulación alterna y ofrecerá una conexión más cómoda y segura para vehículos y peatones. Para los municipios de Càrcer, Cotes y Sumacàrcer, eso significa recuperar una conexión que durante demasiado tiempo obligó a los conductores a esperar turno para cruzar un puente de poco más de cuatro metros. Y ahora, gracias a un cambio de criterio técnico tomado a tiempo, ese momento llegará antes de lo esperado.
