El agua que arrasó Pedralba en octubre de 2024 se llevó por delante algo más que coches y caminos: también destruyó tuberías, colectores y estaciones de bombeo que hacían funcionar el suministro de agua del municipio valenciano. Meses después, con soluciones provisionales apuntalando una red rota, Egevasa ha arrancado este verano las obras para reemplazar de forma definitiva las infraestructuras hidráulicas dañadas por la dana, con una inversión total que supera los 2,4 millones de euros.
La empresa pública de la Diputación de Valencia encargada del ciclo integral del agua no llegó tarde, pero ahora afronta la fase más exigente: ya no se trata de tapar urgencias, sino de reconstruir con garantías. Porque hay una diferencia crucial entre una tubería instalada en superficie a toda prisa y una conducción soterrada diseñada para durar décadas.
Lo que la dana se llevó
La DANA que golpeó el litoral mediterráneo español a finales de octubre de 2024 dejó un rastro de destrucción sin precedentes en la Comunitat Valenciana, causando más de 200 víctimas mortales y dejando municipios enteros anegados y aislados, con daños materiales incalculables. Entre los servicios esenciales interrumpidos figuró el abastecimiento de agua en numerosas localidades.
Pedralba fue uno de esos municipios. Los sistemas de drenaje colapsaron y las infraestructuras quedaron gravemente afectadas. En el caso de las redes de agua, la violencia del caudal fue tal que llegó a arrastrar y hacer desaparecer varios tramos de tubería. Para mantener el suministro tras la riada, fue necesario instalar conducciones de emergencia en superficie: una solución que sirvió para ganar tiempo, pero que nunca estaba pensada para quedarse.
El núcleo de las obras: el Pozo Serratilla y los diseminados
La primera gran actuación se concentra en el entorno del Pozo Serratilla y en la red que abastece a los núcleos de población diseminados del municipio. Uno de los puntos críticos es la impulsión que conecta ese pozo con el casco urbano, un tramo donde parte de la tubería directamente desapareció. El proyecto contempla una nueva conducción, la renovación de válvulas, ventosas y otros elementos de la red, y también un nuevo cruce sobre el río Turia.
Además, la conducción provisional que desde la dana abastece a las viviendas diseminadas al sur del casco urbano —instalada en superficie, a la vista, como solución de emergencia— será reemplazada por una red soterrada y conectada a la infraestructura municipal. Una imagen que resume bien el estado en que quedó el municipio y el trabajo que aún queda por hacer.
Saneamiento y depuración, también en reconstrucción
Las obras no se quedan en el agua que entra: también afectan al agua que sale. Se renovarán los colectores más dañados por la riada, especialmente en el entorno de la calle de la Acequia, junto con pozos de registro, sumideros y albañales. La red de saneamiento, en muchos municipios la gran olvidada de las emergencias, recibe aquí atención específica.
A eso se suma la rehabilitación de la estación depuradora y de la estación de bombeo de aguas residuales. Ambas instalaciones sufrieron daños importantes durante las inundaciones. Los trabajos han incluido la reposición de equipos electromecánicos, bombas y conducciones, además de la reparación del camino de acceso y otros elementos auxiliares.
Una inversión de 2,4 millones con respaldo institucional
En cifras, la factura de la reconstrucción en Pedralba se desglosa en dos bloques: 1,6 millones de euros destinados a las actuaciones de abastecimiento y saneamiento, y otros 870.157 euros para recuperar el sistema de depuración. En total, más de 2,47 millones de euros de inversión pública para devolver a Pedralba unas infraestructuras hidráulicas a la altura del siglo XXI.
"Es momento de actuar de forma programada para reconstruir los sistemas dañados y realizar nuevas inversiones tanto en abastecimiento como en depuración" - Natàlia Enguix, vicepresidenta de la Diputación de Valencia y presidenta de la Junta de Egevasa
Enguix también recuerda que la Diputación ofreció una respuesta inmediata a los municipios afectados a través de Egevasa desde los primeros momentos, con abastecimiento hídrico de emergencia, reparación de depuradoras, reconstrucción de carreteras y puentes, limpieza de lodo en garajes y sótanos, y reposición de equipos informáticos, independientemente de si los municipios tenían contratado o no el servicio con la empresa provincial.
Lo que ocurrió en Pedralba no es un caso aislado: es el reflejo de un problema estructural que la dana de 2024 puso brutalmente en evidencia en decenas de municipios valencianos. La catástrofe ha obligado a repensar la relación entre agua, territorio y clima. Reconstruir una tubería es relativamente sencillo. Garantizar que el próximo episodio extremo no vuelva a dejar a un pueblo sin agua requiere algo más: planificación, inversión y, sobre todo, no esperar a que el río vuelva a hablar.

